La
Fe Libro de la Vida Verdadera
Humanidad 1
08-237.68.
¿Os habéis preguntado si existe verdadera fe en vuestro corazón? ¿Habéis
sentido el calor de esa flama?
08-237.69.
Voy a deciros cual es la prueba de que existe fe verdadera:
08-237.70.
Cuando el corazón no zozobra en la hora de la prueba. Cuando la paz inunda al
espíritu en los trances supremos. Aquél que tiene fe, está en armonía
conmigo, porque Yo soy la vida, la salud y la salvación; quien busca de verdad
este puerto y este faro, no perece.
08-237.71. Quien posee esta virtud, hace prodigios fuera de toda ciencia humana y da testimonio del espíritu y de la vida superior.
08-237.72.
No podrá haceros desfallecer el incrédulo si vosotros creéis en Mí, ni podrá
heriros la calumnia.
08-237.73. Yo he alentado la fe en vosotros, con pruebas os he fortalecido para seguir haciendo el llamado a las multitudes que se alimentarán con vuestra fe.
08-238.49.
Orad haciendo sentír vuestra fe, uniendo vuestro corazón al de todos los que
en esta hora de angustia me invocan y ruegan porque la paz se haga en el mundo.
Orad por todos los que se han apartado de toda práctica del espíritu y que sólo
viven en la persecución de una meta material que por sus ambiciones, por sus
odios se han trazado.
08-238.50.
Llenad el espacio de pensamientos puros y que cada uno de ellos, sea como una
espada que en lo invisible, ahí en donde vibran los pensamientos de los
hombres, vaya luchando por lograr la destrucción de las tinieblas que amenazan
invadir al mundo; mas tened fe en la fuerza de la oración, porque si pensáis
que ella se pierde en el infinito, no tendrá la potestad necesaria para llegar
hasta la mente de vuestros hermanos.
08-238.51.
Hasta Mí llegan siempre vuestros pensamientos, por imperfectos que sean y
escucho vuestras oraciones aunque carezcan de la fe que siempre debéis poner en
ellas. Es que mi Espíritu capta la vibración y los sentimientos de todos los
seres; pero los hombres que se encuentran distanciados entre sí por su egoísmo,
alejados de la vida espiritual por el materialismo en que hoy se han dejado
envolver, no están preparados para lograr cominicarse unos con otros por medio
de sus pensamientos. Sin embargo, Yo os digo que es menester que empecéis a
educar a vuestro espíritu; para lograrlo, hablad a los espíritus aunque no
tengáis contestación aparente de ellos. Mañana, cuando todos hayan aprendido
a dar, comenzarán a tener indicios de una comunicación espiritual jamás
presentida por los hombres.
01-004.74
Los más, olvidando al espíritu, venís a pedir para el cuerpo, pan, bálsamo,
trabajo y en todos obro un prodigio, porque esos también serán testimonios que
mañana enciendan la fe y esperanza en el corazón de vuestros hermanos. Más no
me pidáis tan poco, eso que os parece mucho, pronto termina; mejor pedidme
beneficios eternos, bienes espirituales. Yo, por añadidura, os daré lo del
mundo. (Mateo 6:33)
01-004.75
Más tengo que daros que vosotros que pedirme, por lo tanto no os conforméis
con tan poco.
01-004.76
Yo puedo convertir los corazones en fuentes de caridad inagotable; puedo llenar
de inspiración las mentes y de verbo los labios; puedo daros el don de curación
y la potestad para disipar las tinieblas y vencer el mal. (Mateo17:20) (Hechos
3:1-10)
01-020.63
Para vencer la debilidad, la pequeñez, la miseria, las pasiones y destruir la
duda, es indispensable la fe y las buenas obras que son virtudes que vencen lo
imposible, ante ellas lo difícil e inalcanzable se desvanece como sombras.
(Santiago 2:26)
01-020.64
Dije a los hombres que en Mí creyeron en el Segundo Tiempo: "Tu fe te ha
salvado". Así lo declaré porque la fe es una potencia curativa, es una
fuerza que transforma y su luz destruye las tinieblas. (Marcos 5:21-43)
01-020.65
En verdad, en verdad os digo, que lo imposible no existe. En casos tan pequeños
como vuestros quebrantos de salud, hablad a Dios que habita en cada uno de
vosotros, que sabe lo que necesitáis y lo que sentís, os dará según sea su
voluntad
03-063.46
De cada quien recibo un presente: la niñez me presenta su inocencia, las
doncellas su fragancia, las madres sus lágrimas, los padres su cruz, la
ancianidad su fatiga. Mas mi amor alienta vuestra fe; Yo velo por esa lámpara
para que su flama nunca se extinga.
05-125.32
Yo alimento a todos los seres y si os he dicho: "Las aves no siembran ni
cosechan, ni hilan, y son alimentadas y vestidas con tanto amor", ¿por qué
vos, que sois el hijo predilecto, dudáis de mi poder? En medio de la lucha por
el sustento diario, no os olvidéis de que hay un Padre que vela por vosotros y
que no os dejará perecer jamás. También os digo que si observaseis mis
preceptos, vuestra lucha seria menos dolorosa, porque no sería necesario tanto
afán de vuestra parte para subsistir, y en la hora de vuestras pruebas veríais
prodigios. (Mateo 6:25-34) (Isaías 58:11)
05-125.33
En el Primer Tiempo, el pueblo de Israel atravesó grandes penalidades, y Moisés,
contemplando la desesperación que por falta de pan se estaba apoderando de las
multitudes, dijo a ellas Orad, el Señor se servirá enviar alimento a su
pueblo. Moisés oró y esperó con paciencia y fe la voluntad divina. Y el maná,
como respuesta y como premio a la fe de aquel varón, descendió para calmar las
necesidades del pueblo. Con ella manifesté que había escuchado su oración y
que estaba con él. (Éxodo 16:1-36)
05-134.54
La vida es una corriente incesante. Para que el espíritu llegue a ser grande,
sabio, fuerte y bondadoso, es menester que viva eternamente. Pueblo, creéis que
os vengo a visitar, y la verdad es que habito en vosotros. Os visito sólo bajo
esta forma de manifestarme haciéndome pensamiento, palabra y visión
espiritual, y es que mi manifestación interior en vuestro ser no la percibís
con la claridad del latir de vuestro corazón, porque para sentirme palpitar en
vuestro ser, es necesario tener sensibilidad. No perdáis la esperanza de llegar
a sentirme, porque la esperanza procede de la fe, que es luz en vuestro sendero.
Ay del que pierda la fe! La fe, es el faro que alumbra el porvenir, la fe es la
fuerza que produce aquello que nombráis milagros. ¿Que sería de vuestra vida,
si no tuvieseis fe en mi ley?
05-134.55
Yo os doy la vida, mas os digo Avivad la luz de la fe en vuestro Dios, fe en
vosotros mismos, fe en la vida y en lo creado. No dudéis de mi caridad en
vuestras vicisitudes; mi amor es más fuerte que vuestras pruebas. Oídme más
con el espíritu que con vuestros oídos. A los que se nombran desheredados, a
los que dicen que su estrella no brilla y que son lámparas apagadas y a los que
lamentan haber venido a la vida para llorar, os digo: ¿Habéis intentado alguna
vez olvidaros por un instante de vosotros para llevar un consuelo a vuestros
semejantes? Seguramente que no, porque quien practica la caridad, a sí mismo se
la hace. He llamado en este tiempo a los que nada tienen para dar al mundo.
136.04
Quisiera que supieseis lo que es la fe, para que comprendieseis que quien la
posee, es dueño de un tesoro incomparable.
05-136.05
El que vive iluminado por esa luz interior, por pobre que le considere el mundo,
nunca se sentirá paria, abandonado, débil, ni perdido; su fe en el Padre, en
la vida, en su destino, y aún en el mismo, jamás lo dejarán caer en la lucha,
y además siempre estará capacitado para realizar obras grandes y asombrosas.
05-136.09
¿Qué le falta entonces a vuestra fe para poder obrar prodigios? Que crezca,
que aumente, que se desborde, y entonces no serán miserias las que vengáis a
presentarme, ni lágrimas las que me ofrezcáis, sino acción de gracias,
satisfacción, conformidad, confianza, alegría, fortaleza y esperanza.
05-136.10
Cuando carecéis de fe, o ésta es muy débil, sin daros cuenta, a cada paso me
vais negando, y en muchas de vuestras obras vais dando testimonio en contra mía;
os digo ésto, para que observéis bien vuestros actos y midáis sus efectos, no
sólo materiales sino también espirituales
06-143.17
Vivid alerta, pueblo amado, imitad a las vírgenes de la parábola entregada a
mis discípulos en el Segundo Tiempo, estad como ellas, con vuestra lámpara
encendida, para que la fe y la esperanza siempre la tengáis en Mí. En vosotros
está el santuario que Yo he venido a preparar con gran amor en este Tercer
Tiempo. Sois los depositarios de mi palabra y cada espíritu y corazón lo he
convertido en una fuente de amor, de virtud, de bálsamo, que como aguas
cristalinas serán derramadas entre la humanidad. (Mateo 25: 1-13)
06-145.50
Es la fuerza de la fe, es el efecto de la espiritualidad y la regeneración.
06-155.53
¿Acaso no vive dentro de vosotros la esperanza que os anima para aguardar un mañana
mejor? No os dejéis invadir por la melancolía y la desesperación, pensad en
mi amor que siempre es con vosotros. Buscad en Mí la respuesta a vuestras
dudas, y pronto os sentiréis iluminados por una nueva revelación, la luz de la
fe y de la esperanza se encenderán muy dentro de vuestro espíritu. Entonces
seréis baluarte de los débiles.
06-158.50
No temáis, que si en Mí creéis y en Mí confiáis, saldréis avante. Recordad
a aquel varón que a Mí se acercó en el Segundo Tiempo, para decirme: "Señor,
yo creo en vos, y vengo a pediros que deis la salud a mi padre, que moribundo se
encuentra. Yo sé que si vos lo decís, él sanará". Entonces el Maestro,
viendo tanta fe en aquél, le dijo: "Id, que cuando lleguéis a vuestra
morada, vuestro padre sano saldrá a vuestro encuentro". Y así fue.
06-158.51
Así quiero que sea vuestra fe, y que cuando contempléis el prodigio, volváis
al Padre para darle gracias.
06-164.03
Recordad este pasaje: Navegaba el Maestro acompañado de sus discípulos en un
mar tranquilo; Jesús hablaba y aquellos lo oían, después de terminada la
lección, el Maestro cerró los ojos y se entregó al reposo. Ellos comentaban
mi palabra ayudándose los unos a los otros en su análisis. Hasta ese momento,
todo era paz en torno de aquel grupo; después, aparecieron las señales de una
gran tormenta. La tempestad se desató y el mar embravecido se agitó, las ondas
se encresparon y la barca se convirtió en juguete de las olas. Los discípulos
temieron por sus vidas, se daban órdenes unos a otros, plegaron las velas,
mientras unos oraban. No se atrevían a despertar a Jesús, mas como el peligro
crecía, lo llamaron a grandes voces; mas El dormía y no eran atendidos. Le
llamaron por segunda y tercera vez, diciendo: Maestro, despierta, mira que
zozobramos. Jesús abrió los ojos y les dijo: ¡Ah hombres de poca fe que no
habéis creído en Mí! Y extendiendo su mano, ordenó a las aguas que se
calmaran. Nuevamente reinó la paz y el mar quedó tranquilo. Los discípulos,
avergonzados por su falta de fe y maravillados por el prodigo que ante sus ojos
habían visto realizarse, se prometieron no volver a dudar y después de esa
prueba, su fe fue mayor. (Mateo
8:22-25)
06-164.04
En este tiempo vais navegando por el mismo mar, lucháis con una tempestad de
confusiones, de pecado y de egoísmo. La barca es mi Obra, aquel Maestro, es el
mismo que estáis escuchando, los discípulos, sois vosotros que ahora estáis
Conmigo. Las olas que hoy azotan vuestra barca también son grandes y viendo que
la tempestad aumenta, creéis que Yo duermo y cuando me llamáis a grandes
voces, os hacéis acreedores a que Yo os repita aquellas mismas palabras y a que
os diga que no habéis aprovechado mis lecciones.
06-164.05
Sigamos navegando en la barca, mirad que ya se acerca el momento en que Yo
extienda mi mano sobre las aguas para decirles: Aquietaos, sea la calma. Hoy os
preparo, porque pronto ya no me oiréis y quiero dejaros fortalecidos. No os he
entregado aún mi última lección, mas cuando esa hora llegue, no temáis a las
pruebas, no vayáis a acobardaros ante el peligro, recordad y analizad mi enseñanza
y con ella seréis fuertes y sabréis cumplir.
06-167.05
También os digo: los hombres deben creer en los hombres, tener fe y confianza
unos en otros, porque debéis convenceros de que en la Tierra todos necesitáis
de todos.
06-167.57
En mi camino nadie sucumbe y aunque hay ocasiones en que el hombre cae doblegado
por el peso de la cruz, una fuerza superior le levanta y da ánimos, esa fuerza
proviene de la fe.
07-191.23
Dejad que la fe arraigue en vosotros, porque no todos la tenéis; una vez que
ella se encienda, luchará contra la oposición de la tentación, que os acecha.
Para que podáis rechazar la maldad, procurad encontrar armas en la esencia de
mi palabra; mas quien no está seguro de mi presencia y de mi comunicación,
juzga lo que ve y lo que oye, sin que su espíritu pueda elevarse hacia Mí,
porque necesita aún de los adornos que halagan los sentidos, creyendo en esa
forma sentir lo que llamáis inspiración o elevación de espíritu.
07-193.49
No olvidéis que cuando imploréis mi ayuda, Yo ya me habré anticipado a
limpiar vuestro camino.
07-205.28
Os falta la fe para levantar vuestra faz y sonreír con esperanza y mirar de
frente al futuro, sin recelos, sin desconfianza, porque en el futuro estoy Yo.
08-224.32.
Muchos que hoy habitan el valle espiritual os trazaron el sendero de evolución
con su huella indeleble de fe, caridad, sabiduría y amor. Son seres elevados,
brillantes, a los cuales encontraréis cuando retornéis al más allá,
porque ellos unirán a todos en el amor infinito del Padre, con el que debieran
estar unidos en la Tierra todas las religiones. Los mensajes que aquellos seres,
envían a este mundo, vienen como blancas aves a posarse en la mente de los
hombres preparados con amor e inspiración. Cuántos de esos pensamientos,
inspiraciones o mensajes que en forma de ángeles han llegado entre los hombres,
han tenido que volver al más allá, porque no supieron recibirlos. Ahí, en mi
seno esperarán a que los corazones humanos se preparen para volver a enviarlos
como una brisa de amor. (Mateo 13:31-32)
8-226.04.
Bendito sea el que tiene fe, mas también bendigo al que viene a Mí, pidiéndome
ese precioso don. “La fe os salvará,”, os he dicho siempre. En los trances
difíciles, en las grandes pruebas, todo el que ore y confíe será salvo. ¿Porqué
caéis a veces en el abismo de la desesperación y de la desconfianza, sabiendo
que os amo y que tenéis toda mi protección? Si no habéis practicado la fe,
buscadla en vosotros mismos, y cuando la hayáis encontrado la llevaréis como
una lámpara para iluminar vuestro camino. Entonces seréis fuertes, pacientes y
conformes con vuestro destino.
09-263.11
Pero es indispensable tener fe para no detenerse en el camino ni sentir temor
ante las pruebas.
09-263.12
La fe es como un faro que ilumina vuestra ruta hasta llegar al puerto seguro de
la eternidad.
09-263.13
No puede ser fe la de aquellos espíritus tibios y medrosos que hoy avanzan un
paso y mañana vuelven atrás, que no quieren luchar con su propio dolor,
confiando en el triunfo del espíritu únicamente por la caridad del Padre.
09-263.14
Fe es aquella que siente el espíritu que sabiendo que Dios está en él, ama a
su Señor y goza sintiéndole en sí y amando a sus hermanos; que es tanta la fe
en la justicia del Padre, que no espera a que sus semejantes le amen; que
perdona ofensas y errores pero que mañana estará lleno de luz porque con sus méritos
alcanzó su purificación.
09-263.15
El que tiene fe, tiene paz, posee amor y encierra bondad.
09-263.16
Ese es rico en espíritu y aun en materia; pero con la verdadera riqueza, no con
aquella que vosotros concebís
10-290.15.
Sólo mi luz y mi piedad podrán salvar a las grandes multitudes, del abismo y
las tinieblas hacia donde son conducidas.
10-290.16.
Yo repruebo a quienes prediquen una fe ciega, una fe sin conocimiento, una fe
adquirida por temores y supersticiones.
10-290.17.
No escuchéis las palabras de quienes atribuyen a Dios todos los males que
aquejan a la humanidad, todas las plagas, hambres y pestes, llamándolas
castigos o ira de Dios. Esos son los falsos profetas.
10-290.18.
Apartaos de ellos porque no me conocen y quieren enseñar a los hombres cómo es
Dios.
10-290.19.
Ahí tenéis el fruto de la mala interpretación que se ha dado a las escrituras
de los tiempos pasados, cuyo lenguaje divino no ha sido encontrado todavía en
el fondo del lenguaje humano con que fueron escritas las revelaciones y las
profecías. Muchos van hablando del fin del mundo, del juicio final, de la
muerte y del infierno, sin saber un átomo de la verdad
10-290.58
Inútiles y vanos serán los esfuerzos que las religiones hagan por conservar a
sus fieles en la rutina de antiguas creencias y métodos fuera de tiempo, porque
nadie podrá detener la luz divina que penetra al fondo de los entendimientos,
despertando al espíritu a una Era de revelaciones, de divinas confidencias, de
esclarecimientos de dudas y misterios, de liberación espiritual.
10-292.48.
Vos, pueblo, no privéis a vuestro corazón de todas aquellas alegrías sanas
que aunque fugaces, las podéis disfrutar, comed en paz vuestro humilde pan y de
cierto os digo que lo encontraréis más dulce y substancioso.
10-292.49.
Deducid de mis palabras que lo que quiero de vosotros es confianza, fe,
optimismo, calma y fortaleza, que a pesar de vuestros trabajos y penalidades no
haya amargura en vuestro corazón. ¿Qué dulzura o buen sabor podríais ofrecer
a los necesitados si el corazón lo tuvieseis ocupado por las penas, las
preocupaciones o la inconformidad?
10-297.53.
Nadie podrá reprobaros que busquéis con anhelo la verdad, lo perfecto, a ello
todos tenéis un derecho sagrado y por eso habéis sido dotados de libertad para
buscar la luz.
10-305.51.
No sea el temor el que guíe vuestros pasos ni el que os obligue a cumplir la
Ley, sean la fe y el amor, la fuerza que os impulse a realizar buenas obras en
vuestra vida, porque entonces vuestros méritos serán verdaderos.
10-305.52.
Esta Era de luz será de comprensión para todos los hombres, porque todo
misterio os será explicado.
10-305.53.
Me decís en vuestro corazón: "Señor, si vas a mostrar tu verdad ante
nuestros ojos, ¿Qué mérito habremos hecho? Tú dijiste que son
bienaventurados los que sin ver han creído". (Juan 20:29)
10-305.54.
"Ah, hombres, que no tratáis de interpretar mi palabra" ¿Veis cómo
es necesario que venga Yo a ayudaros a penetrar en su contenido y a entenderla?
10-305.55.
Ciertamente dije en aquel tiempo: "Bienaventurados los que sin ver han creído",
más Yo quería decir: "Bienaventurados los que sin tratar de mirar con sus
ojos materiales lo divino, saben mirar con la luz de la fe que es la mirada
espiritual. Bienaventurado el que sin intentar tocar o percibir con sus sentidos
lo espiritual, ha sabido prepararse para sentir en su espíritu la presencia
divina".
10-305.56.
Comprended, discípulos, que cuando dije: "Bienaventurado el que cree sin
ver" me refería a la vista y a los sentidos de la carne, ya que el que así
ha creído, es porque me ha visto y me ha sentido con el espíritu".
10-305.57.
Ahora estáis ante un tiempo en el que no sólo creeréis por la fe, por esa
vista superior del espíritu, sino que también comprenderéis, con una
comprensión que será superior a la de vuestro humano entendimiento, porque será
el espíritu el que se ilumine con la sabiduría espiritual.
10-305.58.
También en este tiempo vengo a deciros: "Bienaventurados los que sin ver
con sus ojos corporales, ni comprender con su rudo entendimiento humano, sin
embargo, creen porque sienten con el espíritu, porque se elevan para mirar con
la vista espiritual y para entender con aquella inteligencia que está por sobre
toda razón humana".
10-305.59.
Cuando en un hombre surge la fe verdadera en lo divino, es que ha mirado con el
espíritu. ¿Quién o qué podrá hacerle negar lo que en esa forma ha palpado?
En cambio, cuántos se engañan a sí mismos con la fe falsa, porque jamás han
sabido mirar ni sentir con el espíritu y se han conformado con decir que tienen
fe, ya que sin ver, ellos creen. Estos son los que en la primera prueba dudan,
se desconciertan o confunden y muchas veces concluyen negando.
10-305.61.
Vuestro adelanto o evolución os permitirá encontrar mi verdad y percibir mi
presencia divina, así en lo espiritual como en cada una de mis obras. Entonces
os diré: "Bienaventurados los que saben verme en todas partes, porque son
los que verdaderamente me amarán",
10-305.62.
"Bienaventurados los que saben sentirme con el espíritu y aun con la
materia, porque son los que han dado sensibilidad a todo su ser, los que en
verdad se han espiritualizado".
10-305.63.
¡Cómo han detenido la evolución espiritual los impuros cultos religiosos que
la humanidad ha practicado! Con ello los hombres han impedido que se realicen
los milagros que hace la fe espiritual y también se ha impedido la natural
manifestación de lo espiritual sobre la vida humana.
10-305.64.
Si los hombres reciben mis beneficios, mis respuestas y mis pruebas incesantes
de amor, no es que ello sea en premio a una fe o a una espiritualidad verdadera,
sino en virtud de mi piedad ante la pequeñez, ante la miseria y la ignorancia.
10-305.65.
Yo sé que muchos habrán de escandalizarse cuando conozcan esta palabra, pero
serán aquellos que en su confusión no quieran reconocer que en el hombre
existen además de la naturaleza humana la parte espiritual, o aquellos que,
creyendo en el espíritu humano, aferrados a la rutina de sus tradiciones y de
sus creencias, nieguen que exista un camino de infinita evolución para el espíritu
10-307.05.
Hacen falta en el mundo buenos explicadores de mi palabra, buenos intérpretes
de mis enseñanzas, por eso la humanidad, aun llamándose cristiana, vive
espiritualmente atrasada, porque no hay quien la haga estremecer con mi
verdadera Doctrina, no hay quien cultive su corazón con el amor con que Yo vine
a enseñar a los hombres
10-318.06.
En el principio de vuestra evolución, derramé gracias y beneficios
materializados, palpables ante vosotros, mas cuando vuestro conocimiento y fe se
encendieron como una luz en vuestro espíritu, dejé de daros estas pruebas
materiales. Hoy vuestra fe de discípulos debe ser conforme con mi voluntad,
para
vencer todos los obstáculos y las adversidades. Me preguntáis: Maestro, ¿Que
es la fe? Y el Maestro os dice: La fe es la mirada espiritual que ve más allá
del corazón y de la mente. La fe es la mirada que contempla y descubre la
verdad. Por eso las manifestaciones que muchas veces no alcanzáis a comprender,
las contempla vuestra fe y os hace firmes en ellas.
11-326.42.
Cuando lleguéis a este conocimiento, vuestra fe será verdadera, puesto que la
habréis cimentado en la verdad.
11-333.74.
Vosotros sólo poseéis el presente, mas Yo sé por donde cruzaréis el mañana
y los obstáculos que encontraréis. Os digo que si tenéis fe, podréis
afrontar los más grandes peligros, lanzaros a las más arriesgadas empresas,
siempre seguros de mi protección
11-336.21.
Quiero que lleguéis a conocer todo el poder de que os he dotado para que hagáis
el bien y encumbréis la montaña apoyándoos siempre en el báculo de mi
verdad.
11-336.22.
La vida ha sido siempre penosa para el hombre debido a que siempre ha ignorado
muchos de los dones que en sí lleva. ¿Cómo podía hacer uso de ellos
ignorando su existencia? Yo he sorprendido muchas veces a los hombres abatidos y
tristes, creyéndose impotentes para librarse del yugo que para ellos significa
en este tiempo la vida. Y por eso he venido a sorprenderos grandemente con mi
voz que os llama, con mi palabra que viene a infundiros fe, valor, alegría y
esperanza.
11-336.23.
Sólo la fe puede hacer sentir fuerte al espíritu y es por eso que con mi
Doctrina estoy encendiendo la fe de unos y alentándola en otros, porque tendréis
que integrar en el futuro un pueblo fuerte, ejemplar, obediente y celoso de la
Ley, mas su fuerza nacerá, de su fe en mi Ley.
12-341.35.
Recordad a mi Divinidad, pueblo. ¡Sed vosotros como el Padre! ¡Amadme con el
mismo amor! ¡No cambiéis del amor a la frialdad! ¡No seáis ardientes hoy, mañana
fríos! Quiero contemplaros siempre amantes, siempre creyentes, siempre elevados
y espirituales, siempre por el camino ascendente, acercandoos a Mí; porque ésta
es la finalidad de vuestro espíritu.
12-341.36.
¿Por qué un día me presentáis vuestro amor y fe y otro día desconfiáis de
Mí? ¿Por qué cambia vuestro corazón? Quiero contemplaros como piedra firme,
vuestra fe siempre la misma, vuestro amor siempre en crecimiento. Quiero que
seais como las plantas que cultiváis en la tierra, que no os detengáis en
vuestro desarrollo, que podáis alcanzar en corto tiempo la plenitud y madurez
de todos vuestros dones, para que podáis reconocerme.
12-341.37.
Yo soy la misericordia que os cultiva, vosotros sed dóciles plantas, recibíd
el rocío, la vida que os entrego y aprovechadla para la grandeza de vuestro espíritu.
Unificacion
versiculo.
07-191.49 ¿Cuándo se unirán a vosotros todos los hijos de este pueblo que hoy se encuentra esparcido en las naciones? Son corazones que sólo esperan los rumores de la multitud que camina entre vicisitudes, en pos de la "tierra de promisión", para levantarse y unírsele. No será menester que unos y otros se unan materialmente, ya que el camino está dentro del corazón y la tierra prometida está en la paz del espíritu.