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Saludos amigo.
Es comprensible tu temor de adquirir esa enfermedad, sin embargo no debes permitir que sea el temor la única razón que te empuje a acercarte a Dios, te recomiendo que entres en un análisis sereno de ti mismo y de la situación, que ores constantemente y te resuelvas a hacer la voluntad de Dios independientemente de los resultados inmediatos del error que cometiste.
Si es la voluntad de Dios que pases por una prueba, la intensidad y el tiempo que Él permita la prueba, será en relación a tu necesidad de purificación, de forma que puedes acortar esa intensidad y tiempo de la prueba, purificando tu espíritu a través del arrepentimiento, la regeneración y la oración.
En tu oración procura penetrar en un nivel donde el temor se olvide y el amor se sienta en plenitud. Dice el apóstol Juan: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”
Busca pues que sea el amor perfecto y espiritual en ti, para que no te presentes ante Dios con temor sino con amor, buscándolo mas como Padre para que recibas de Él consejo, bálsamo y ayuda, que como Juez.
Sabiendo que es grande su misericordia, se misericordioso con todos los que frente a ti se encuentran, perdona de corazón y de espíritu las ofensas de quienes te hayan ofendido, para que sientas el perdón y la paz que te ofrece nuestro Padre.
Si la enfermedad llegase, no decaiga tu fe, y si no llega, no olvides tus promesas. Nosotros pediremos por tu espíritu, para que se eleve y ennoblezca, buscando que por añadidura tu materia también se fortalezca y no se manifieste ninguna enfermedad en ella.
Cuenta con nosotros en esta prueba.
Enseguida se encuentran algunos párrafos que te serán de gran ayuda.
5.132.35 Aprended a orar, os dice vuestro Maestro. Quiero conversar con vosotros en el rincón de vuestra alcoba; quiero conversar con mis enfermos y ungirles, haciéndoles sentir el consuelo de mi bálsamo divino; quiero concederos aquello que hace mucho tiempo estáis esperando. 5.132.36 Aprended a conversar con el doctor de los doctores, oh enfermos benditos, porque mucho habéis de invocarme mañana, cuando ya sanos tengáis a vuestro cargo otros enfermos. 5.132.37 Tened siempre fe, para que el milagro se verifique y haced méritos para que siempre os encontréis dignos de lo que solicitéis. 5.132.38 ¿Cuáles méritos puede hacer un enfermo, imposibilitado para toda lucha? Sus méritos pueden ser muchos y grandes, si sabe revestirse de paciencia y conformidad, si sabe ser humilde a la voluntad divina y sabe bendecirme en medio de su dolor, porque su ejemplo será de luz en muchos corazones que habitan en tinieblas, que se desesperan y se entregan a los vicios o piensan en la muerte cuando les sorprende una prueba. Esos seres, al encontrar en su camino un ejemplo de fe, de humildad y de esperanza, que surge de un corazón que también sufre mucho, porque carga con una cruz muy pesada, sentirán que su corazón ha sido tocado por un rayo de luz; y así es, en efecto, ya que ellos no lograron escuchar la voz de su propia conciencia; tuvieron que recibir la luz de la conciencia que otro hermano les envió con su ejemplo y su fe. 5.132.39 No os deis por vencidos, no os confeséis nunca fracasados, no os dobleguéis bajo el peso de vuestros sufrimientos; tened siempre ante vosotros la lámpara encendida de vuestra fe; esa fe y vuestro amor os salvarán.
01-008.50 Hoy me exponéis vuestros sufrimientos para que los alivie y en verdad os digo que esa es mi misión, a eso he venido, porque soy el Divino Doctor. Mas antes de que mi bálsamo sea en vuestra herida, antes de que mi caricia os llegue, concentraos en vosotros mismos y examinad vuestro dolor, analizadlo, meditad profundamente todo el tiempo que sea necesario, para que de esa meditación toméis la enseñanza que esa prueba encierra, así como el conocimiento que en ella se oculta y que debéis conocer. Ese conocimiento será experiencia, será fe, será mirar de frente la verdad, será la explicación de muchas pruebas y lecciones no comprendidas por vosotros.
142, 31 ¿Qué os enseño ahora? A bendecir de corazón y espíritu a todo y a todos, porque quien bendice así es semejante a su Padre, al hacer llegar su calor a todos. Por eso os digo: Aprended a bendecir con el espíritu, con el pensamiento, con el corazón, y vuestra paz, vuestra fuerza y vuestro calor llegarán a aquél a quien se lo enviéis, por distante que lo creáis.
3.76.32. No temáis no llegar a conocer en esta vida el resultado de vuestras peticiones y de vuestras lágrimas por aquellos a quienes ni siquiera conocéis. El cincel del dolor está puliendo vuestro corazón y mi palabra os inspira a cada instante la caridad. Hoy comprenderéis la fuerza que poseéis por el pensamiento, así como por otros dones que hasta ahora no habéis cultivado. Dentro de vosotros existe una vida aún desconocida.
01-014.58 ¿Habéis observado alguna vez cómo las mismas fieras, responden mansamente a un llamado de amor? Pues de la misma manera pueden responder los elementos, las fuerzas de la Naturaleza, todo lo que existe en el mundo material y espiritual. 01-014.59 Por eso os digo que todo lo bendigáis con amor en el nombre del padre y creador del universo. 01-014.60 Bendecir quiere decir saturar. Bendecir es sentir el bien, decirlo y entregarlo. Bendecir es impregnar todo lo que os rodea, de pensamientos de amor.
06-152.33 Pueblo: os he enseñado a libraros y a defenderos de las acechanzas invisibles, a curaros de las enfermedades extrañas y a libraros de las malas influencias. Más de cierto os digo que sólo la oración y la virtud os pueden servir como ya os lo he revelado, para salir avante de esas pruebas. Si vosotros inventáis otras prácticas para sustituirlas, seréis víctimas de tales influencias, y en vez de hacer luz en vuestro camino, iréis aumentando las tinieblas. Entonces el mundo os llamará con razón: hechiceros, brujos, cuando Yo os he dado un don precioso para hacer la luz y la paz en todos los espíritus necesitados. Analizar nuestra enfermedad.
02-036.13 Recordad la lección en la que os dije: "Pedid, pedid que se os dará". Ahora vengo a deciros: "aprended a pedir" 02-036.14 Si os digo ahora que debéis aprender a pedir, es porque anteriormente vuestra petición era incompleta y egoísta, sólo os acordabais de pedir para vosotros o para los vuestros. Mi lección de ahora viene a deciros que debéis aprender a sentir las penas de los demás; sabed vivir y sentir los dolores y sufrimientos de vuestros semejantes, las desgracias que afligen a vuestros hermanos; que debéis aprender a entender a quien lleva oculta una herida y a sentir los sufrimientos de aquellos que, por estar distantes, no podéis contemplar. Entre estos últimos debéis de considerar a los que habitan otros pueblos y naciones, a los que moran en otros mundos o en el más allá. No temáis si algún día os olvidáis de vosotros y sólo os acordáis de los demás, porque nada habréis perdido. Sabed que quien ora por los demás, lo está haciendo por sí mismo.
09-261.57 No veáis en vuestro cuerpo una cadena, un enemigo o un verdugo, ved en vuestra materia una criatura débil a quien debéis fortalecer, porque entonces ella será vuestra sierva, vuestro báculo y vuestro mejor instrumento para cumplir una misión y escalar hacia la montaña. Espiritualizadla sin dejarla caer en fanatismo, para que podáis desprenderos en vuestra oración y llevéis en alas del pensamiento el bálsamo a los enfermos.
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