Cómo hablar a los niños sobre la doctrina espiritualista
Publicado: Jue Jul 06, 2006 6:48 pm
Deseo iniciar este tema en el Foro para compartir opiniones y experiencias acerca del grupo de reunión que algunos de nosotros iniciamos hace más de dos años, y que está dedicado especialmente a los niños.
Varias personas que habitualmente asistimos a reuniones de estudio de la doctrina, y que tenemos el aspecto en común de que somos padres de familia, tuvimos una gran inquietud de cómo incorporar a nuestros hijos en nuestras reuniones de estudio. Por el hecho de ser niños pequeños, no tenían la capacidad de participar en las pláticas de nosotros adultos, y no podíamos dejarlos solos en casa.
Teníamos que llevarlos con nosotros a la reunión, y ellos no aguantaban estar sentados en silencio durante toda la reunión. Había que hacer algo al respecto. Sentarlos enfrente de un televisor para ver caricaturas o alguna película no era algo que estuviera de acuerdo con el principio de nuestras reuniones. Más bien parecía que estaba en contra de los principios que precisamente veníamos a analizar sobre el espiritualismo.
Tratamos al principio de establecer un salón de juegos, con actividades para los niños que estuvieran de acuerdo a los temas que revisamos en la reunión de los adultos. Pero el problema con esto fué que no teníamos una continuidad sobre los temas, y además era difícil relacionar juegos con el estudio de la doctrina.
Varios de nosotros analizamos qué alternativas teníamos. Asignar a uno de los padres de familia para que hiciera labor de guardería parecía bueno, pero seguía siendo el mismo aspecto de poner a los niños a jugar, mientras los adultos participaban en la reunión de análisis.
Poco a poco se fué aclarando en nuestras mentes una idea que está mencionada en las escrituras de todos los tiempos: los niños también tienen su espiritu, lleno de dones y capacidades espirituales igual que los adultos. Es más, para el espíritu no hay edades, y este pensamiento fué el que nos motivó a pensar que si los adultos queríamos participar en reuniones de estudio espiritual, entonces debía de haber un modo en el que pudiéramos formar una reunión de estudio espiritual exclusiva para los niños.
Una reunión de estudio espiritual donde los niños se sintieran entre niños de su misma edad, donde sus comentarios no fueran "revisados" por adultos, donde pudieran expresarse más abiertamante, y principalmente donde pudieran hacer preguntas como ellos quisieran, al nivel de los niños, sin sentir el miedo de que los papás fueran a regañarlos.
Y también, una reunion de estudio espiritual donde los papás no sintieran que se estaba perdiendo el tiempo en temas que quizá sonaran muy infantiles.
Pues quiero mencionar que estas reuniones infantiles de estudio espiritual han resultado tan motivadoras para los papás participantes, que queremos compartir estas experiencias con otros, para mencionar que ha sido una de las experiencias mas cautivadoras que al menos yo he experimentado en toda mi vida. Así mismo, han sido tan difíciles como las reuniones de estudio de los adultos.
Ahora ya tenemos dos sesiones separadas: una para niños menores de 12 años, y una para adolescentes mayores de 12 años.
En participaciones subsecuentes abundaré más sobre estas experiencias.
Gracias
Gerardo
Varias personas que habitualmente asistimos a reuniones de estudio de la doctrina, y que tenemos el aspecto en común de que somos padres de familia, tuvimos una gran inquietud de cómo incorporar a nuestros hijos en nuestras reuniones de estudio. Por el hecho de ser niños pequeños, no tenían la capacidad de participar en las pláticas de nosotros adultos, y no podíamos dejarlos solos en casa.
Teníamos que llevarlos con nosotros a la reunión, y ellos no aguantaban estar sentados en silencio durante toda la reunión. Había que hacer algo al respecto. Sentarlos enfrente de un televisor para ver caricaturas o alguna película no era algo que estuviera de acuerdo con el principio de nuestras reuniones. Más bien parecía que estaba en contra de los principios que precisamente veníamos a analizar sobre el espiritualismo.
Tratamos al principio de establecer un salón de juegos, con actividades para los niños que estuvieran de acuerdo a los temas que revisamos en la reunión de los adultos. Pero el problema con esto fué que no teníamos una continuidad sobre los temas, y además era difícil relacionar juegos con el estudio de la doctrina.
Varios de nosotros analizamos qué alternativas teníamos. Asignar a uno de los padres de familia para que hiciera labor de guardería parecía bueno, pero seguía siendo el mismo aspecto de poner a los niños a jugar, mientras los adultos participaban en la reunión de análisis.
Poco a poco se fué aclarando en nuestras mentes una idea que está mencionada en las escrituras de todos los tiempos: los niños también tienen su espiritu, lleno de dones y capacidades espirituales igual que los adultos. Es más, para el espíritu no hay edades, y este pensamiento fué el que nos motivó a pensar que si los adultos queríamos participar en reuniones de estudio espiritual, entonces debía de haber un modo en el que pudiéramos formar una reunión de estudio espiritual exclusiva para los niños.
Una reunión de estudio espiritual donde los niños se sintieran entre niños de su misma edad, donde sus comentarios no fueran "revisados" por adultos, donde pudieran expresarse más abiertamante, y principalmente donde pudieran hacer preguntas como ellos quisieran, al nivel de los niños, sin sentir el miedo de que los papás fueran a regañarlos.
Y también, una reunion de estudio espiritual donde los papás no sintieran que se estaba perdiendo el tiempo en temas que quizá sonaran muy infantiles.
Pues quiero mencionar que estas reuniones infantiles de estudio espiritual han resultado tan motivadoras para los papás participantes, que queremos compartir estas experiencias con otros, para mencionar que ha sido una de las experiencias mas cautivadoras que al menos yo he experimentado en toda mi vida. Así mismo, han sido tan difíciles como las reuniones de estudio de los adultos.
Ahora ya tenemos dos sesiones separadas: una para niños menores de 12 años, y una para adolescentes mayores de 12 años.
En participaciones subsecuentes abundaré más sobre estas experiencias.
Gracias
Gerardo