EL SUFRIMIENTO.
Publicado: Mié Feb 06, 2008 8:58 pm
EL SUFRIMIENTO.
El sufrimiento en la vida de cada individuo es debido a la ignorancia, a
la debilidad y a la desobediencia.
Dios Nuestro Señor en su infinita misericordia, dió un cuerpo al espíritu, para que al enseñarle de los dones de que está revestido, éste, adquiriera elevación, pureza y sabiduría; Esta es una misión muy importante, para el espíritu, porque la materia unida al alma poseen una fuerza muchas veces superior a un espíritu noble, bueno, pero ignorante de como actuar. Cada espíritu, tiene virtudes, dones, y potencias, que el Padre le ha donado, y que son las armas con las que debe guiar y enseñar a su materia. Nuestra materia siempre quiere lo fácil, lo comodino y el espíritu en cambio busca lo elevado, lo puro, pero muchas veces, el espíritu en su ignorancia no sabe imponerse, y tiene que ir aprendiendo poco a poco, y en ese lapso de tiempo, comete errores, que después tiene que restituir.
A veces nuestro espíritu, además de la ignorancia, y por su debilidad, toma parte en las necedades del cuerpo, sin luchar contra él, y buscando tomar parte en los placeres de la materia, dejándose llevar sólo por los instintos naturales del cuerpo y del alma, de esta manera, se cometen más errores, y muchas veces daños a nuestros semejantes, y por supuesto, también de esto, tiene que responder y restituir nuestro espíritu.
Después, cuando el espíritu deja atrás su ignorancia y su debilidad, y con todo conocimiento es desobediente, desafiando al Padre, porque al desobedecer está violando las leyes divinas.
Son muchas las formas de desobediencia.Y muchas veces actos que nos parecen cosas sin importancia, porque los hacemos a diario, como una mala mirada a nuestro semejante, un gesto, una grosería, una mala palabra, un desprecio, son actos que tienen un precio, en Mateo 5: 21 -22; nos dice de lo grave que es matar a un hermano, pero lo grave que es también, como dice: “ Cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable ante el concilio, y cualquiera que le diga fatuo quedará expuesto al infierno de fuego .” Si esto es causa de restitución, o sea que tenemos que sufrir en carne propia nuestras acciones, ahora pensemos qué será cuando hacemos un daño mayor, como una traición, un mal golpe, maltrato, quitar la vida a un semejante, cuando llenos de ambición por el poder y el dinero, atropellamos a nuestros hermanos, todo esto es causa de sufrimiento que quiere decir restitución del daño causado.
A veces el restituir se lleva mucho tiempo, y pensamos que ya burlamos la ley, pero el sufrimientio llega siempre, y después de habernos ganado este sufrimiento, decimos : “Por qué yo ? “ Por qué me castiga Dios ? y hasta decimos “ si yo no le he hecho mal a nadie “
Pero la más grande desobediencia, es que olvidando a nuestro primer amor, que es Dios nuestro Señor, nos hacemos idólatras, llegando a adorar a dioses que no son dioses. Esto es causa de muy grande sufrimiento… y así vamos, en nuestras diferentes vidas, hasta que al fin aprendemos del mismo sufrimiento que no debemos ser desobedientes a la ley del amor, y del perdón que están en Dios nuestro Señor.
Mil gracias, que Dios los bendiga.
Consuelo.
El sufrimiento en la vida de cada individuo es debido a la ignorancia, a
la debilidad y a la desobediencia.
Dios Nuestro Señor en su infinita misericordia, dió un cuerpo al espíritu, para que al enseñarle de los dones de que está revestido, éste, adquiriera elevación, pureza y sabiduría; Esta es una misión muy importante, para el espíritu, porque la materia unida al alma poseen una fuerza muchas veces superior a un espíritu noble, bueno, pero ignorante de como actuar. Cada espíritu, tiene virtudes, dones, y potencias, que el Padre le ha donado, y que son las armas con las que debe guiar y enseñar a su materia. Nuestra materia siempre quiere lo fácil, lo comodino y el espíritu en cambio busca lo elevado, lo puro, pero muchas veces, el espíritu en su ignorancia no sabe imponerse, y tiene que ir aprendiendo poco a poco, y en ese lapso de tiempo, comete errores, que después tiene que restituir.
A veces nuestro espíritu, además de la ignorancia, y por su debilidad, toma parte en las necedades del cuerpo, sin luchar contra él, y buscando tomar parte en los placeres de la materia, dejándose llevar sólo por los instintos naturales del cuerpo y del alma, de esta manera, se cometen más errores, y muchas veces daños a nuestros semejantes, y por supuesto, también de esto, tiene que responder y restituir nuestro espíritu.
Después, cuando el espíritu deja atrás su ignorancia y su debilidad, y con todo conocimiento es desobediente, desafiando al Padre, porque al desobedecer está violando las leyes divinas.
Son muchas las formas de desobediencia.Y muchas veces actos que nos parecen cosas sin importancia, porque los hacemos a diario, como una mala mirada a nuestro semejante, un gesto, una grosería, una mala palabra, un desprecio, son actos que tienen un precio, en Mateo 5: 21 -22; nos dice de lo grave que es matar a un hermano, pero lo grave que es también, como dice: “ Cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable ante el concilio, y cualquiera que le diga fatuo quedará expuesto al infierno de fuego .” Si esto es causa de restitución, o sea que tenemos que sufrir en carne propia nuestras acciones, ahora pensemos qué será cuando hacemos un daño mayor, como una traición, un mal golpe, maltrato, quitar la vida a un semejante, cuando llenos de ambición por el poder y el dinero, atropellamos a nuestros hermanos, todo esto es causa de sufrimiento que quiere decir restitución del daño causado.
A veces el restituir se lleva mucho tiempo, y pensamos que ya burlamos la ley, pero el sufrimientio llega siempre, y después de habernos ganado este sufrimiento, decimos : “Por qué yo ? “ Por qué me castiga Dios ? y hasta decimos “ si yo no le he hecho mal a nadie “
Pero la más grande desobediencia, es que olvidando a nuestro primer amor, que es Dios nuestro Señor, nos hacemos idólatras, llegando a adorar a dioses que no son dioses. Esto es causa de muy grande sufrimiento… y así vamos, en nuestras diferentes vidas, hasta que al fin aprendemos del mismo sufrimiento que no debemos ser desobedientes a la ley del amor, y del perdón que están en Dios nuestro Señor.
Mil gracias, que Dios los bendiga.
Consuelo.