El anciano y el manantial de vida.
Publicado: Vie Dic 05, 2008 5:19 pm
Hace tiempo en un gran valle, existió un manantial de aguas que sanaban a quienes tomaban de ellas.
De dicho manantial, se alimentaban muchos pueblos pues las corrientes que formaban los ríos que crecían de el, recorrían grandes distanciáis que en lugares cercanos y lejanos, formaban lagos y lagunas que eran aprovechados en diversas formas por los lugareños.
Entre ellos, existió un joven que desde su infancia había tomado de aquellas aguas sin saber el origen de ellas pues solo había conocido algunos lagos y corrientes en el área cercana a su hogar, aparte del lago que aprovechaban él y sus vecinos.
Aconteció que habiendo caminado hacia un lugar apartado, miro el manantial y le pareció pequeño, pues lo comparaba con el tamaño de los lagos que él conocía. Y notando a un anciano que parecía cuidar del manantial le dijo:
¡Que pequeño pozo!, ¿que puede tener de especial como para que cuides de el?
El anciano le miro y antes de que pudiera responder palabra escucho decir:
“Las aguas que nosotros tenemos en mi poblado, son mucho mejores y más abundantes. Y hasta se escucha que son milagrosas, pues hay quienes toman de ellas y sanan de enfermedades extrañas que se tienen por incurables. Son aguas limpias como ninguna otra, y tienen tales propiedades que estoy buscando la forma de embotellarlas para ofrecerlas a las visitas y enviarlas a lejanas comarcas. Pero dime ¿como es que cuidas de este pequeño pozo? ¿Quien te contrato para que perdieras aquí tu tiempo? ¿Por que no aprovechas mejor tu vida cuidando o alimentándote de alguno de los lagos que por estas tierras existen?”
El anciano responde:
“Bien dices que existen muchos lugares donde las aguas abundan, pero te equivocas al decir que por sus cualidades sean mejores que estas, o que sean mas limpias…. Veras, solo para quienes miran las cosas superficialmente, estas aguas son las de menos valor, y puesto que lo preguntas, me permito declararte que de este manantial al que llamas pozo, surgen corrientes internas y externas que nutren desde hace tiempo las poblaciones de este gran valle, pues los ríos y lagos que en el existen, en este manantial tienen su origen.
Solo que, en la medida de que las corrientes se esparcen, los hombres queriendo aprovecharse de ellas les han agregado toda suerte de elementos que la contaminan reduciendo con ello su original poder.
De forma que, entre mas alejadas están de esta fuente, mayor es el grado de contaminación en ellas, y menor la efectividad de sus virtudes curativas. Mas si a pesar de ello encuentran los hombres que viven alejados de esta fuente que las aguas que les llegan son curativas y buenas, ¿Podrías imaginar cual será la virtud que en las aguas encuentren cuando se acerquen mas y mas a esta fuente?
Un tanto Irritado, aquel joven exclamo:
“¿Cómo puedes comparar tu pozo con aquellos lagos?
¡¡¡Mentira!!! No puede haber nada mejor que ellos; ¡¡¡Nada!!!. ¡¡¡Eres un farsante y loco anciano. Si lo que quieres es que me marche y te deje morir en tu reducido espacio solo dímelo y presto me iré!!!”
El anciano, no haciendo caso de la exaltación del joven prosiguió:
“Hace mucho tiempo, mucho antes que naciesen tus padres, habitó aquí un gran Sabio que quiso bendecir a los pobladores de este valle, instruyo por años a quienes le prestaron atención para luego despedirse de ellos, no sin antes, con el poder que solo él posee, convertir una parte de si mismo en una fuente de aguas que quedarían como testimonio de su amor y de su presencia entre aquellos hombres.
Esta es la fuente de aguas puras que alimenta y da vida a quienes toman de ellas. Y tú, si en vez de juzgar su grandeza por encima te acercaras y penetraras en sus profundidades sanarías.”
-¿Y quien te dijo que yo estaba enfermo? Respondió molesto el joven.
-He aquí que soy mas fuerte que cualquier anciano.
Además ¿por que he de limitarme a tomar de las aguas de tu pequeño pozo siendo que existen abundantes y mejores lagos a todo nuestro derredor?
“Te he dicho que esta fuente no me pertenece, sino que pertenece a todo aquel que sus aguas busca. Solo se me designo por tarea cuidar de el, para que nadie pretenda hacerse pasar por su dueño y evitar así que se les ponga precio, y para invitar a que tomen de ellas a los caminantes, los enfermos y los necesitados.
Aquel que se hizo a si mismo fuente de aguas, fue quien me designo su cuidador y como recompensa me permite alimentarme de ellas y vivir eternamente, pues quien de esta agua no bebe, enferma y muere.” Asevero el anciano.
-Lo que mas bien sucede -respondió el joven- es que te ha hecho daño la soledad, tu mente ya alucina e inventa leyendas y en tu vejes te aproximas a tu inevitable muerte.
¡Que ese poso es un manantial que da vida eterna!, ¡que ese manantial es el origen de nuestros hermosos lagos!, ¡Que ellos están contaminados!, -¡¡¡Mentira!!!, ¡¡¡Nada de eso es verdad!!!.
Lo que necesitas es salir de tu estrechez y exponerte a los beneficios de nuestros hermosos lagos, pues sus aguas son en realidad el origen de tu pequeño pozo.
Y sabiendo ahora tus necias ideas mejor me retiro, pues prefiero alimentarme de aquellos grandes lagos; que vivir fascinado y embelesado en tu pequeño pozo.
De dicho manantial, se alimentaban muchos pueblos pues las corrientes que formaban los ríos que crecían de el, recorrían grandes distanciáis que en lugares cercanos y lejanos, formaban lagos y lagunas que eran aprovechados en diversas formas por los lugareños.
Entre ellos, existió un joven que desde su infancia había tomado de aquellas aguas sin saber el origen de ellas pues solo había conocido algunos lagos y corrientes en el área cercana a su hogar, aparte del lago que aprovechaban él y sus vecinos.
Aconteció que habiendo caminado hacia un lugar apartado, miro el manantial y le pareció pequeño, pues lo comparaba con el tamaño de los lagos que él conocía. Y notando a un anciano que parecía cuidar del manantial le dijo:
¡Que pequeño pozo!, ¿que puede tener de especial como para que cuides de el?
El anciano le miro y antes de que pudiera responder palabra escucho decir:
“Las aguas que nosotros tenemos en mi poblado, son mucho mejores y más abundantes. Y hasta se escucha que son milagrosas, pues hay quienes toman de ellas y sanan de enfermedades extrañas que se tienen por incurables. Son aguas limpias como ninguna otra, y tienen tales propiedades que estoy buscando la forma de embotellarlas para ofrecerlas a las visitas y enviarlas a lejanas comarcas. Pero dime ¿como es que cuidas de este pequeño pozo? ¿Quien te contrato para que perdieras aquí tu tiempo? ¿Por que no aprovechas mejor tu vida cuidando o alimentándote de alguno de los lagos que por estas tierras existen?”
El anciano responde:
“Bien dices que existen muchos lugares donde las aguas abundan, pero te equivocas al decir que por sus cualidades sean mejores que estas, o que sean mas limpias…. Veras, solo para quienes miran las cosas superficialmente, estas aguas son las de menos valor, y puesto que lo preguntas, me permito declararte que de este manantial al que llamas pozo, surgen corrientes internas y externas que nutren desde hace tiempo las poblaciones de este gran valle, pues los ríos y lagos que en el existen, en este manantial tienen su origen.
Solo que, en la medida de que las corrientes se esparcen, los hombres queriendo aprovecharse de ellas les han agregado toda suerte de elementos que la contaminan reduciendo con ello su original poder.
De forma que, entre mas alejadas están de esta fuente, mayor es el grado de contaminación en ellas, y menor la efectividad de sus virtudes curativas. Mas si a pesar de ello encuentran los hombres que viven alejados de esta fuente que las aguas que les llegan son curativas y buenas, ¿Podrías imaginar cual será la virtud que en las aguas encuentren cuando se acerquen mas y mas a esta fuente?
Un tanto Irritado, aquel joven exclamo:
“¿Cómo puedes comparar tu pozo con aquellos lagos?
¡¡¡Mentira!!! No puede haber nada mejor que ellos; ¡¡¡Nada!!!. ¡¡¡Eres un farsante y loco anciano. Si lo que quieres es que me marche y te deje morir en tu reducido espacio solo dímelo y presto me iré!!!”
El anciano, no haciendo caso de la exaltación del joven prosiguió:
“Hace mucho tiempo, mucho antes que naciesen tus padres, habitó aquí un gran Sabio que quiso bendecir a los pobladores de este valle, instruyo por años a quienes le prestaron atención para luego despedirse de ellos, no sin antes, con el poder que solo él posee, convertir una parte de si mismo en una fuente de aguas que quedarían como testimonio de su amor y de su presencia entre aquellos hombres.
Esta es la fuente de aguas puras que alimenta y da vida a quienes toman de ellas. Y tú, si en vez de juzgar su grandeza por encima te acercaras y penetraras en sus profundidades sanarías.”
-¿Y quien te dijo que yo estaba enfermo? Respondió molesto el joven.
-He aquí que soy mas fuerte que cualquier anciano.
Además ¿por que he de limitarme a tomar de las aguas de tu pequeño pozo siendo que existen abundantes y mejores lagos a todo nuestro derredor?
“Te he dicho que esta fuente no me pertenece, sino que pertenece a todo aquel que sus aguas busca. Solo se me designo por tarea cuidar de el, para que nadie pretenda hacerse pasar por su dueño y evitar así que se les ponga precio, y para invitar a que tomen de ellas a los caminantes, los enfermos y los necesitados.
Aquel que se hizo a si mismo fuente de aguas, fue quien me designo su cuidador y como recompensa me permite alimentarme de ellas y vivir eternamente, pues quien de esta agua no bebe, enferma y muere.” Asevero el anciano.
-Lo que mas bien sucede -respondió el joven- es que te ha hecho daño la soledad, tu mente ya alucina e inventa leyendas y en tu vejes te aproximas a tu inevitable muerte.
¡Que ese poso es un manantial que da vida eterna!, ¡que ese manantial es el origen de nuestros hermosos lagos!, ¡Que ellos están contaminados!, -¡¡¡Mentira!!!, ¡¡¡Nada de eso es verdad!!!.
Lo que necesitas es salir de tu estrechez y exponerte a los beneficios de nuestros hermosos lagos, pues sus aguas son en realidad el origen de tu pequeño pozo.
Y sabiendo ahora tus necias ideas mejor me retiro, pues prefiero alimentarme de aquellos grandes lagos; que vivir fascinado y embelesado en tu pequeño pozo.