Haber, haber… tratemos de imaginar la siguiente escena:
Es cerca del medio día y no pocas personas deambulan presurosas por una de las plazas céntricas de la ciudad, cuando de pronto y sin previo aviso aparece en medio de ella, un anciano de blancas y radiantes vestiduras, el que ante la mirada anonadada y temerosa de las gentes que atestiguan tan majestuoso hecho, les dice:
“No teman, sino que confíen, vuelvan su mirada hacia el instructor del mundo, dirijan sus pasos hacia él y prestos entren en su redil, que el fin es ya inminente.”
Y así, mismo como apareció, así mismo desapareció la imagen del venerable anciano.
Ahora, dejando de lado la imaginación y entrando en el plano de la realidad, debemos estar conscientes que en nuestros días, sería posible reproducir la escena descrita, ya que la proyección de imágenes 3D (holografía), es un concepto que la ciencia investiga desde 1947. A continuación, les suministro una dirección, donde podrán observar unas escenas bastantes representativas de esta técnica.
http://www.youtube.com/watch?v=jIcsYBZS ... ramas.html
Entrando en materia, diremos entonces que, desde la perspectiva del marketing todo nuevo producto que garantice una sana relación de calidad y precio, con un adecuado lanzamiento al mercado, se posicionará favorablemente en la mente de los consumidores.
Marketing espiritual religioso.
Aunque el término no existe de manera formal, ya que no existen (ni existirán) empresas de marketing que se dediquen puntualmente a esta actividad (por obvias razones), empíricamente es ampliamente practicado, por ciertos grupos principalmente de la New Age que son incansables consumidores de todo tipo de libros, cursos y cosas para fomentar la expansión de la propia conciencia; y ciertas sectas cristianas que ‘manifiestan’ el poder del Espíritu Santo a sus fieles través de la venta de todo tipo de aceites milagrosos, aguas benditas y cosas por el estilo.
Notamos entonces que entre estas personas (Mercado cautivo) las teorías y promesas son dos de los mejores productos del marketing espiritual religioso, a los que sólo hay que agregar un poco de publicidad focalizada (Marketing uno a uno), por ejemplo, distribuyendo entre los creyentes un pequeño folleto con los testimonios de aquellos que avalan la eficacia del producto para asegurar el éxito financiero de la campaña.
Pero aunque esta forma empírica de marketing, obtiene buenos resultados sobre algunos, yo no la consideraría como peligrosa para todos, ya que estas prácticas son visibles a los ojos del mundo, por lo mismo, despiertan voces de protestas, contra estos que abusan de la sed de conocimiento verdadero de Dios que sufre la humanidad.
Marketing científico.
El marketing real, es mucho más de lo ya expuesto, ya que éste no tiene preferencias religiosas, ni le importan en absoluto, por lo mismo, si grupos económicamente poderosos decidieran mal utilizarlo, podrían acondicionar a la humanidad hasta el punto de dictaminarle, hasta en que creer.
El marketing científico, es un juego de guerra, por lo mismo, si un ‘juego de creencias’ se llevará a cabo luego de los conflictos inter religiosos profetizados, las otrora grandes religiones de la humanidad, no serían rival frente a él, el que terminaría dándole el tiro de gracia a la religiosidad de la mente de los hombres, para reemplazarla a lo mejor, con alguna forma de doctrina sincrética con la que la todos nos pudiéramos sentir identificados de alguna manera, pero claro, los beneficiados serán algunos iluminados, que estarían en condiciones de decidir, que es lo mejor para la humanidad.
Ahora, por unos momentos, daré rienda suelta a mi imaginación y continuaré con el cuento inicial:
Pero lo que parecía un hecho aislado, no lo fue, ya que similares testimonios se recibían de diversas localidades a través del mundo, estábamos pues siendo testigos de un hecho de naturaleza espiritual de dimensiones nunca antes vista en la humanidad.
Todos nos preguntábamos ¿Quién sería ese anciano o ese ‘instructor del mundo’ al cual se refería? Afortunadamente grandes maestros espirituales aparecieron explicando el acontecimiento, por lo que sólo aguardábamos que las palabras del venerable anciano se hiciesen realidad para bien de todos.
Luego de algunas semanas y cuando empezábamos a olvidarnos del anciano, un gran terremoto sacudió una pequeña localidad cerca de los Himalayas, pero increíblemente a pesar de la gran devastación no hubo pérdidas de vidas humanas, los sobrevivientes relataban que unas horas antes de la devastación un ser de faz tranquila y de blancas vestiduras se había aparecido para advertirles del peligro inminente en que se encontraban y les había señalado los sitios en donde debían refugiarse.
¿Sería acaso, ese, el ser al que se refería el anciano?
De pronto, algo inaudito pasó, aquel ser que atestiguaron ver los sobrevivientes del gran terremoto, estaba en las pantallas de todos los televisores, aquel ser estaba siendo localizado en varias localidades del planeta a la vez, en todas ellas, hablando y adoctrinando a las gentes ¡En su propio idioma!
¡Ya no hay dudas, aquel ser no podría ser otro, que el Cristo que ha retornado a la Tierra!
Fin del cuento.
Ahora bien, está fue una fantasiosa demostración de una campaña de marketing a escala mundial, la misma que hace uso intensivo de tecnologías conocidas y desconocidas para el común de los mortales, cuyo fin es la de posicionar favorablemente en la mente de los hombres, la aceptación de un nuevo conjunto de creencias (religión), se puede reconocer la campaña, por sus tres elementos básicos que la identifican como tal:
1.- Crear gran expectativa en la mente de los consumidores;
2.- Publicitar intensivamente las bondades (calidad/precio) del nuevo producto a través de los medios; y
3.- Empacar apropiadamente y distribuir en forma masiva el nuevo producto.
Todos somos uno.
Héctor