textos que hablen sobre el amor

Foro General de la Tercera Era
Abraham
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textos que hablen sobre el amor

Mensaje por Abraham » Jue Feb 17, 2011 4:43 am

Un saludo cordial a todos

me gustaria saber si en los LLV hay textos que hablen sobre elamor me refiero al amor de enamoramiento si hay consejos sobre que hacer para esperar a la persona correcta solo por citar un ejemplo


Gracias por sus respuestas

JAVIER
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Re: textos que hablen sobre el amor

Mensaje por JAVIER » Jue Feb 17, 2011 2:33 pm

Estos pasajes me ayudaron a mi persona, no sé si es lo que directamente buscas pero espero que sean de utilidad.

08.235.17. Y luego al hombre corresponderá hacer su parte en esta obra de reconstrucción, porque todo aquél que haya pervertido a una mujer, deberá regenerarla.
08.235.18. Pensad, varones, que muchas veces habéis sido vosotros los que habéis hecho caer en vuestras redes a mujeres virtuosas, buscando en ellas las fibras sensibles y débiles. Y esos espejos que fueron limpios y que hoy se encuentran empañados, debéis hacer que reflejen nuevamente la claridad y la belleza de su espíritu.
08.235.19. ¿Por qué hoy despreciáis a las mismas que ayer indujísteis a la perdición? ¿Por qué os quejáis de la degeneración de la mujer? Comprended que si vosotros la hubiéseis conducido por el camino de mi Ley, que es ley del corazón y de la conciencia, del respeto y de la caridad, amándola con el amor que eleva y no con la pasión que envilece, no tendríais por qué llorar y quejaros y ellas no hubieran caído.
08.235.20. El hombre busca y exige en la mujer virtudes y hermosura, mas ¿Por qué exigís lo que no merecéis? Veo que os creéis aún con grandes méritos, a pesar de estar escasos de ellos. Reconstruid con vuestras obras, palabras y pensamientos lo que habéis destruido, dando a la honestidad, a la moral y a la virtud el valor que tienen.
08.235.21. Si así lucháis varones, habréis ayudado a Jesús en su obra de salvación y vuestro corazón gozará cuando contempléis los hogares honrados por buenas esposas y dignas madres. Vuestra alegría será grande cuando miréis que la virtud retorna a aquéllas que la habían perdido.
08.235.22. La redención es para todos. ¿Por qué no ha de redimirse hasta el más pecador? Por eso os digo, varones: trabajad conmigo para salvar a las que habéis llevado a la perdición, alentándolas con la luz de mi Doctrina; haced llegar a su mente y corazón mis pensamientos amorosos; llevadles mis mensajes hasta las mismas prisiones y hospitales, aun a los lugares del fango, por que ahí, ellas llorarán de arrepentimiento y de dolor por no haber sido fuertes cuando el mundo con sus tentaciones las arrastró hacia la perversión.
08.235.23. Toda mujer fue niña, toda mujer fue virgen, por lo tanto podríais llegar a su corazón por el camino de la sensibilidad.
08.235.24. De los hombres que no han mancillado esas virtudes, me serviré para confiarles esta tarea, recordad que os he dicho: "Por vuestras obras seréis reconocidos".
08.235.25. Dejad que el espíritu hable a través de la materia.
08.235.26. Más a quienes no han sabido respetar las gracias depositadas por Mí en ese ser, les digo: ¿Por qué decís que amáis, cuando no es amor lo que sentís? ¿Por qué procuráis que caigan otras y nada os detiene? Pensad, ¿Qué sentiría vuestro corazón si lo que hacéis con esas flores deshojadas lo hiciesen con vuestra madre, con vuestra hermana o con la mujer amada y, por lo tanto, respetada? ¿Habéis pensado alguna vez en las heridas que causasteis a los padres de aquéllas a quienes cultivaban con tanto amor?
08.235.27. Preguntad a vuestro corazón en un recto examen a la luz de la conciencia, si se puede recoger lo que no se ha sembrado.
08.235.28. ¿Cómo preparáis vuestra vida futura si estáis hiriendo a vuestros semejantes? ¿Cuántas serán vuestras víctimas? ¿Cuál será vuestro final? En verdad os digo que tenéis muchas víctimas sacrificadas en el torbellino de vuestras pasiones, algunas que pertenecen a vuestro presente y las otras a vuestro pasado.
08.235.29. Quiero que el corazón y los labios que han sido un nido de perfidias y mentira, se conviertan en nido de verdad y de casto amor.
08.235.30. Iluminad el camino de los demás con la palabra y el ejemplo, para que podáis ser los salvadores de la mujer caída. ¡Ah sí cada uno de vosotros redimiese siquiera una! No os expreséis mal de esa mujer, porque la palabra ofensiva que hiere a una, herirá a todas las que la escuchan, porque desde ese instante también aquellas tendrán que convertirse en malos jueces. Los actos y secretos de los demás, respetadlos, porque no os corresponde juzgarlos. Yo prefiero hombres caídos en el pecado para levantarlos, que hipócritas que aparentan pureza y sin embargo pecan. Prefiero un gran pecador pero sincero, a la pretensión de una falsa virtud. Si queréis engalanaros, que sea con las galas de la sinceridad.
08.235.31. Si encontráis una mujer virtuosa, de sentimientos elevados y os sentís indignos de llegar a ella aunque la améis, si luego la rebajáis y la despreciáis y si después de haber sufrido y haber comprendido vuestro error la buscáis para encontrar consuelo, en vano llamaréis a su puerta.
08.235.32. Si todas las mujeres que han pasado por la vida de un solo hombre, hubiesen recibido de él la palabra y el sentimiento de amor, de respeto y comprensión vuestro mundo no se encontraría a la altura de pecado en que está.
08.235.33. No tratéis mal a vuestra esposa, tened caridad, ella es parte de vosotros mismos, os he dicho Amaos los unos a los otros, empezad por vuestra propia familia porque así amaréis y comprenderéis a los demás.
08.235.34. El Maestro del amor y de la paz, os ha estremecido con su palabra llena de ternura pero también de justicia, porque si siempre os hablase con mansedumbre, mi Obra no sería completa. A veces soy brisa de primavera que acaricia y a veces vendaval de otoño que azota. Y es que por momentos os sentís demasiado grandes, os sentís amados y admirados y en verdad sois vanidosos, egoístas y crueles. No conocéis vuestra miseria que sólo Yo os he venido a descubrir para que contempléis vuestra pequeñez.
08.235.35. Empezad a pensar, a obrar y a vivír; la humanidad necesita de hombres y mujeres nuevos que vengan con el ejemplo de sus buenas obras a mostrarle el camino de redención.
08.235.36. ¡Humanidad, humanidad que vais tropezando los unos con los otros! Yo os he encontrado negando vuestra iniquidad y haciendo alarde de lo que creéis que es grandeza, mientras escondéis vuestras lacras. Y Yo os digo que el hombre que halagado cree en su aparente grandeza, es un pobre de espíritu. Y a los que a falta de virtudes murmuran de los defectos de los demás y juzgan las faltas ajenas, debo decirles que son hipócritas y están muy lejos de la justicia y de la verdad.
08.235.37. No sólo asesinan los que quitan la vida del cuerpo, también los que destrozan el corazón con el engaño. Los que matan los sentimientos del corazón, la fe, el ideal, son asesinos del espíritu. Y cuántos de estos van libres, sin presidio y sin cadenas.
08.235.38. No sorprendáis que así os hable, porque contemplo entre vosotros hogares destrozados, porque desatendiendo vuestros deberes, os habéis creado fuera de ellos nuevas obligaciones sin importaros el dolor y el abandono de los vuestros. Ved por doquiera, cuantos hogares destruídos, cuántas mujeres en el vicio y cuántos niños sin padre. ¿Cómo podrán existir en esos corazones, la ternura y el amor? ¿No juzgáis que quien ha dado muerte a la felicidad de esos seres y ha destruído lo que era sagrado, es un criminal?
08.235.39. Os habéis familiarizado en tal forma con la maldad, que aun a los hombres que inventan esas nuevas armas de muerte, les llamáis grandes, porque en un instante pueden destruir millones de seres. Y aun les llamáis sabios. ¿En dónde está vuestra razón? Grande sólo se puede ser por el espíritu y sabio sólo el que va por el camino de la verdad.
08.235.40. No confundáis a los agitadores con los grandes genios, para que no deis vuestra admiración a quienes sólo maldad llevan en el espíritu, aunque por fuera aparentan una dignidad que no tienen. Si por un instante escuchasen la voz de la razón y de la conciencia, ella los derribaría de su pedestal, mas al perverso no le agrada conocerse tal cual es, y cuando por un instante contempla al hombre miserable que lleva dentro, prefiere dirigir su pensamiento a otro punto, no le agrada contemplar y valorizar sus errores.
08.235.41. ¡Ah, hombres de la Tierra, hasta cuándo escucharéis el mensaje de esa voz interior de la conciencia que a cada paso se levanta para reprochar vuestros actos indignos!
08.235.42. Me escucháis estremecidos y es que cuando la verdad de Cristo habla, el hombre enmudece reconociendo sus culpas.
08.235.43. Hoy os he inspirado para que salvéis a la mujer que en su camino ha tropezado, y cuando me presentéis a la que habéis salvado, Yo le daré una flor, una bendición y una paz muy grande para que no vuelva a caer.
08.235.44. Si así cumplieseis esta misión, esos seres heridos por el mundo sentirán penetrar en su corazón el amor de Jesús.
08.235.45. Yo escucharé cuando en su oración me digan: Padre mío, no veáis mi pecado, ved tan sólo mi dolor; no juzguéis mi ingratitud, ved sólo mi sufrimiento. En instante descenderá a aquel corazón atribulado mi consuelo y se purificará con el llanto. ¡Si supieras que la oración del pecador es más sentida que la del vanidoso que se cree justo y limpio!
08.235.46. Entre las multitudes que escuchan mi palabra están esas mujeres de quien os he hablado. Mi mano las ha protegido de vuestras miradas y vuestros juicios, porque también las he sentado en el gran banquete del espíritu.
08.235.47. Vosotros llamadlas a esta fiesta de amor y de perdón, para que en mi presencia sientan el amor que buscaban y que nunca sintieron ni encontraron entre los hombres.
08.235.48. En esos corazones tristes descenderá mi ternura a hablarles y sabrán sentirme y creerme.
08.235.49. Entonces veréis cual es la obra que mancha y cuál la que redime. Veréis las maravillas que hace el verdadero amor y así habréis ayudado a vuestro Señor a reconstruir lo que vosotros mismos destruisteis; lo que ensuciasteis, Yo lo purificaré. Y aquellas florecitas caídas volverán a adornar con su virtud y su fragancia el altar del Universo.
08.235.50. Mirad como vengo a dar redención a pecadores por labios también de pecadores.
08.235.51. Y vosotras mujeres que os consideráis de clases superiores y os avergonzáis de acercaros a aquellas que han pecado, ¡Ay de vosotras si os sentís ofendidas por ello, porque no habéis comprendido que espiritualmente todos sois iguales! ¡Cuántas de vosotras no habéis pecado materialmente, mas sí con el pensamiento y cuántas otras habéis sabido ocultar vuestras caídas! Entonces, sí habéis pecado ¿Por qué os escandalizáis? Yo os digo que tanto las doncellas, como esposas y madres, deberán también luchar por la noble idea que en este día os he inspirado.

Abraham
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Re: textos que hablen sobre el amor

Mensaje por Abraham » Jue Feb 17, 2011 8:50 pm

JAVIER escribió:Estos pasajes me ayudaron a mi persona, no sé si es lo que directamente buscas pero espero que sean de utilidad.

claro que si muchas gracias solo que no comprendo muy bien este parrafo
08.235.43. Hoy os he inspirado para que salvéis a la mujer que en su camino ha tropezado, y cuando me presentéis a la que habéis salvado, Yo le daré una flor, una bendición y una paz muy grande para que no vuelva a caer.

no entiendo creo que he hecho algo bueno con esa mujer ya que ella sufria violencia domestica pero aun asi siguo sufriendo rechazos e indeferencia incluso esa mujer de quien les hablo me ha dejado de hablar creo que volvio con su agresor =(


08.235.17. Y luego al hombre corresponderá hacer su parte en esta obra de reconstrucción, porque todo aquél que haya pervertido a una mujer, deberá regenerarla.
08.235.18. Pensad, varones, que muchas veces habéis sido vosotros los que habéis hecho caer en vuestras redes a mujeres virtuosas, buscando en ellas las fibras sensibles y débiles. Y esos espejos que fueron limpios y que hoy se encuentran empañados, debéis hacer que reflejen nuevamente la claridad y la belleza de su espíritu.
08.235.19. ¿Por qué hoy despreciáis a las mismas que ayer indujísteis a la perdición? ¿Por qué os quejáis de la degeneración de la mujer? Comprended que si vosotros la hubiéseis conducido por el camino de mi Ley, que es ley del corazón y de la conciencia, del respeto y de la caridad, amándola con el amor que eleva y no con la pasión que envilece, no tendríais por qué llorar y quejaros y ellas no hubieran caído.
08.235.20. El hombre busca y exige en la mujer virtudes y hermosura, mas ¿Por qué exigís lo que no merecéis? Veo que os creéis aún con grandes méritos, a pesar de estar escasos de ellos. Reconstruid con vuestras obras, palabras y pensamientos lo que habéis destruido, dando a la honestidad, a la moral y a la virtud el valor que tienen.
08.235.21. Si así lucháis varones, habréis ayudado a Jesús en su obra de salvación y vuestro corazón gozará cuando contempléis los hogares honrados por buenas esposas y dignas madres. Vuestra alegría será grande cuando miréis que la virtud retorna a aquéllas que la habían perdido.
08.235.22. La redención es para todos. ¿Por qué no ha de redimirse hasta el más pecador? Por eso os digo, varones: trabajad conmigo para salvar a las que habéis llevado a la perdición, alentándolas con la luz de mi Doctrina; haced llegar a su mente y corazón mis pensamientos amorosos; llevadles mis mensajes hasta las mismas prisiones y hospitales, aun a los lugares del fango, por que ahí, ellas llorarán de arrepentimiento y de dolor por no haber sido fuertes cuando el mundo con sus tentaciones las arrastró hacia la perversión.
08.235.23. Toda mujer fue niña, toda mujer fue virgen, por lo tanto podríais llegar a su corazón por el camino de la sensibilidad.
08.235.24. De los hombres que no han mancillado esas virtudes, me serviré para confiarles esta tarea, recordad que os he dicho: "Por vuestras obras seréis reconocidos".
08.235.25. Dejad que el espíritu hable a través de la materia.
08.235.26. Más a quienes no han sabido respetar las gracias depositadas por Mí en ese ser, les digo: ¿Por qué decís que amáis, cuando no es amor lo que sentís? ¿Por qué procuráis que caigan otras y nada os detiene? Pensad, ¿Qué sentiría vuestro corazón si lo que hacéis con esas flores deshojadas lo hiciesen con vuestra madre, con vuestra hermana o con la mujer amada y, por lo tanto, respetada? ¿Habéis pensado alguna vez en las heridas que causasteis a los padres de aquéllas a quienes cultivaban con tanto amor?
08.235.27. Preguntad a vuestro corazón en un recto examen a la luz de la conciencia, si se puede recoger lo que no se ha sembrado.
08.235.28. ¿Cómo preparáis vuestra vida futura si estáis hiriendo a vuestros semejantes? ¿Cuántas serán vuestras víctimas? ¿Cuál será vuestro final? En verdad os digo que tenéis muchas víctimas sacrificadas en el torbellino de vuestras pasiones, algunas que pertenecen a vuestro presente y las otras a vuestro pasado.
08.235.29. Quiero que el corazón y los labios que han sido un nido de perfidias y mentira, se conviertan en nido de verdad y de casto amor.
08.235.30. Iluminad el camino de los demás con la palabra y el ejemplo, para que podáis ser los salvadores de la mujer caída. ¡Ah sí cada uno de vosotros redimiese siquiera una! No os expreséis mal de esa mujer, porque la palabra ofensiva que hiere a una, herirá a todas las que la escuchan, porque desde ese instante también aquellas tendrán que convertirse en malos jueces. Los actos y secretos de los demás, respetadlos, porque no os corresponde juzgarlos. Yo prefiero hombres caídos en el pecado para levantarlos, que hipócritas que aparentan pureza y sin embargo pecan. Prefiero un gran pecador pero sincero, a la pretensión de una falsa virtud. Si queréis engalanaros, que sea con las galas de la sinceridad.
08.235.31. Si encontráis una mujer virtuosa, de sentimientos elevados y os sentís indignos de llegar a ella aunque la améis, si luego la rebajáis y la despreciáis y si después de haber sufrido y haber comprendido vuestro error la buscáis para encontrar consuelo, en vano llamaréis a su puerta.
08.235.32. Si todas las mujeres que han pasado por la vida de un solo hombre, hubiesen recibido de él la palabra y el sentimiento de amor, de respeto y comprensión vuestro mundo no se encontraría a la altura de pecado en que está.
08.235.33. No tratéis mal a vuestra esposa, tened caridad, ella es parte de vosotros mismos, os he dicho Amaos los unos a los otros, empezad por vuestra propia familia porque así amaréis y comprenderéis a los demás.
08.235.34. El Maestro del amor y de la paz, os ha estremecido con su palabra llena de ternura pero también de justicia, porque si siempre os hablase con mansedumbre, mi Obra no sería completa. A veces soy brisa de primavera que acaricia y a veces vendaval de otoño que azota. Y es que por momentos os sentís demasiado grandes, os sentís amados y admirados y en verdad sois vanidosos, egoístas y crueles. No conocéis vuestra miseria que sólo Yo os he venido a descubrir para que contempléis vuestra pequeñez.
08.235.35. Empezad a pensar, a obrar y a vivír; la humanidad necesita de hombres y mujeres nuevos que vengan con el ejemplo de sus buenas obras a mostrarle el camino de redención.
08.235.36. ¡Humanidad, humanidad que vais tropezando los unos con los otros! Yo os he encontrado negando vuestra iniquidad y haciendo alarde de lo que creéis que es grandeza, mientras escondéis vuestras lacras. Y Yo os digo que el hombre que halagado cree en su aparente grandeza, es un pobre de espíritu. Y a los que a falta de virtudes murmuran de los defectos de los demás y juzgan las faltas ajenas, debo decirles que son hipócritas y están muy lejos de la justicia y de la verdad.
08.235.37. No sólo asesinan los que quitan la vida del cuerpo, también los que destrozan el corazón con el engaño. Los que matan los sentimientos del corazón, la fe, el ideal, son asesinos del espíritu. Y cuántos de estos van libres, sin presidio y sin cadenas.
08.235.38. No sorprendáis que así os hable, porque contemplo entre vosotros hogares destrozados, porque desatendiendo vuestros deberes, os habéis creado fuera de ellos nuevas obligaciones sin importaros el dolor y el abandono de los vuestros. Ved por doquiera, cuantos hogares destruídos, cuántas mujeres en el vicio y cuántos niños sin padre. ¿Cómo podrán existir en esos corazones, la ternura y el amor? ¿No juzgáis que quien ha dado muerte a la felicidad de esos seres y ha destruído lo que era sagrado, es un criminal?
08.235.39. Os habéis familiarizado en tal forma con la maldad, que aun a los hombres que inventan esas nuevas armas de muerte, les llamáis grandes, porque en un instante pueden destruir millones de seres. Y aun les llamáis sabios. ¿En dónde está vuestra razón? Grande sólo se puede ser por el espíritu y sabio sólo el que va por el camino de la verdad.
08.235.40. No confundáis a los agitadores con los grandes genios, para que no deis vuestra admiración a quienes sólo maldad llevan en el espíritu, aunque por fuera aparentan una dignidad que no tienen. Si por un instante escuchasen la voz de la razón y de la conciencia, ella los derribaría de su pedestal, mas al perverso no le agrada conocerse tal cual es, y cuando por un instante contempla al hombre miserable que lleva dentro, prefiere dirigir su pensamiento a otro punto, no le agrada contemplar y valorizar sus errores.
08.235.41. ¡Ah, hombres de la Tierra, hasta cuándo escucharéis el mensaje de esa voz interior de la conciencia que a cada paso se levanta para reprochar vuestros actos indignos!
08.235.42. Me escucháis estremecidos y es que cuando la verdad de Cristo habla, el hombre enmudece reconociendo sus culpas.
08.235.43. Hoy os he inspirado para que salvéis a la mujer que en su camino ha tropezado, y cuando me presentéis a la que habéis salvado, Yo le daré una flor, una bendición y una paz muy grande para que no vuelva a caer.
08.235.44. Si así cumplieseis esta misión, esos seres heridos por el mundo sentirán penetrar en su corazón el amor de Jesús.
08.235.45. Yo escucharé cuando en su oración me digan: Padre mío, no veáis mi pecado, ved tan sólo mi dolor; no juzguéis mi ingratitud, ved sólo mi sufrimiento. En instante descenderá a aquel corazón atribulado mi consuelo y se purificará con el llanto. ¡Si supieras que la oración del pecador es más sentida que la del vanidoso que se cree justo y limpio!
08.235.46. Entre las multitudes que escuchan mi palabra están esas mujeres de quien os he hablado. Mi mano las ha protegido de vuestras miradas y vuestros juicios, porque también las he sentado en el gran banquete del espíritu.
08.235.47. Vosotros llamadlas a esta fiesta de amor y de perdón, para que en mi presencia sientan el amor que buscaban y que nunca sintieron ni encontraron entre los hombres.
08.235.48. En esos corazones tristes descenderá mi ternura a hablarles y sabrán sentirme y creerme.
08.235.49. Entonces veréis cual es la obra que mancha y cuál la que redime. Veréis las maravillas que hace el verdadero amor y así habréis ayudado a vuestro Señor a reconstruir lo que vosotros mismos destruisteis; lo que ensuciasteis, Yo lo purificaré. Y aquellas florecitas caídas volverán a adornar con su virtud y su fragancia el altar del Universo.
08.235.50. Mirad como vengo a dar redención a pecadores por labios también de pecadores.
08.235.51. Y vosotras mujeres que os consideráis de clases superiores y os avergonzáis de acercaros a aquellas que han pecado, ¡Ay de vosotras si os sentís ofendidas por ello, porque no habéis comprendido que espiritualmente todos sois iguales! ¡Cuántas de vosotras no habéis pecado materialmente, mas sí con el pensamiento y cuántas otras habéis sabido ocultar vuestras caídas! Entonces, sí habéis pecado ¿Por qué os escandalizáis? Yo os digo que tanto las doncellas, como esposas y madres, deberán también luchar por la noble idea que en este día os he inspirado.

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