Sobre la Homosexualidad

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CESAR
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Sobre la Homosexualidad

Mensaje por CESAR » Sab Dic 26, 2020 10:51 pm

Sobre la homosexualidad

La homosexualidad ha generado debates, y opiniones hay varias: mientras que para algunos la homosexualidad es algo “bueno”, a otros les parece algo “malo”; hay quienes creen que se trata de una tendencia de la carne, otros de una inclinación del espíritu; mientras que para algunos la homosexualidad es una forma de “restitución”, otros la consideran una prueba para el espíritu encarnado.

Sobre la posibilidad de ayudar a los homosexuales también existen opiniones divididas: Algunos piensan que los homosexuales no requieren ninguna ayuda, al considerar que la preferencia sexual nada tiene de malo o dañino, otros consideran que sí es necesario ayudarles por tratarse de una práctica contraria a la Ley que solo les traerá dolor.

Sobre la forma de ayudar a los homosexuales tampoco existe opinión unánime, los más piensan que la manera de hacerlo es “concientizándolos” de que es una práctica dañina que les traerá restitución, lo cual me parece punto menos que insuficiente.

¿Por qué es importante entender la homosexualidad?

Emerge un nuevo paradigma que dice que la homosexualidad es algo normal y digno, lo cual crea confusión entre los jóvenes y hace ver a los padres de familia como retrógradas y reticentes al cambio “progresista.”

A la fecha no existe una explicación científica satisfactoria que defina la homosexualidad. Algunas ocasiones se le ha catalogó como enfermedad del cuerpo, enfermedad mental, transtorno hormonal, padecimiento genético, fenómeno cultural y social, o simplemente, como ocurre en esta época, una “preferencia sexual”.

Desde la óptica espiritual, el homosexualismo es una pasión o tendencia de la carne, no del espíritu.

He escuchado a ciertos "conferencistas" decir que la homosexualidad radica en el espíritu, lo cual es un error.

Dios no creó espíritus homosexuales, heterosexuales, bisexuales, promiscuos o lujuriosos, de la misma forma que tampoco creó espíritus glotones, anoréxicos o bulímicos. Es errado afirmar que la “homosexualidad” radica en el espíritu, en principio, porque la sexualidad, en sus diversas formas de expresión, es parte de la naturaleza material, únicamente se practica y tiene sentido en este plano, no en el Más Allá en donde los espíritus carecen de cuerpo y, por ende, de preferencias carnales.

Cuando los primeros espíritus encarnaron, experimentaron las necesidades e instintos de la materia, como el hambre, la sed y el impulso sexual, todo ello conforme a las tendencias que su cuerpo les dictaba.

En pocas palabras, el espíritu no encarnó con una preferencia sexual determinada, pues en el Más Allá carecía de cuerpo; fue aquí en donde experimentó el impulso sexual y las pasiones de la carne, entre otras, la homosexualidad.

De hecho, la ciencia reconoce que la homosexualidad existe en la mayoría de las especies del reino animal, lo que corrobora que es una tendencia de la materia.

Al respecto el LVV enseña:

2-53-9. ¿Que merito tendria vuestro espiritu,si actuara dentro de un cuerpo sin voluntad y sin inclinaciones propias? La lucha del espiritu con su envoltura es de potencia a potencia, ahi encuentra el crisol donde debe probar su superioridad y su elevacion,es la prueba donde muchas veces ha sucumbido por un instante el espiritu ante las tentaciones que el mundo le ofrece a traves de la carne. Es tanta la fuerza que ejercen sobre el espiritu,que os llego a parecer que una potencia sobrenatural y maligna os arrastraba al abismo y os perdia en las pasiones.”

Practicar la homosexualidad no es restitución; dominar dicha tendencia sí lo es. Comencemos por citar los significados de la palabra “restituir” de acuerdo al diccionario:

1. tr. Volver algo a quien lo tenía antes.

2. tr. Restablecer o poner algo en el estado que antes tenía.

3. prnl. Dicho de una persona: Volver al lugar de donde había salido.

En resumen, la palabra “restitución” denota reparar, enmendar, restablecer o reponer algo a su estado original, y eso es precisamente en lo que consiste la Ley de Restitución que nos revela el Tercer Testamento: la oportunidad de reparar faltas y saldar deudas pasadas, de ahí la razón por la que nuestro Padre dice que los que en el pasado han dado muerte, ahora han venido a resucitar muertos (III.47:68)

Entonces, si la Ley de Restitución es en esencia la reparación de daños o faltas pasadas para restablecer una situación y saldar deudas, cabe preguntar si practicar la homosexualidad contribuye al cumplimiento de estos fines, es decir, reparar faltas, saldar deudas o restablecer una situación. ¿Qué beneficio le generaría al espíritu encarnado practicar la homosexualidad? ¿Qué le restituirá a su espíritu o al de sus hermanos siendo homosexual? Y al final de su vida ¿Qué habría reparado o restablecido aquel hermano(a) practicando la homosexualidad? En definitiva, esta postura es insostenible. Afirmar lo contrario equivale a decir que la homosexualidad es una virtud, debido a que le permite al espíritu borrar faltas pasadas, a riesgo de que la lujuria y la promiscuidad, también sean consideradas formas de “restitución” y, por ende, prácticas virtuosas que los padres de familia deban fomentar en sus hijos para ayudarles a que cumplan con su “restitución” y les resulte más llevadera…

Habrá quien diga entonces que, si la homosexualidad no es restitución, sí puede ser una forma de “expiación”, ya que, de acuerdo con el diccionario, dicha palabra significa:

1. tr. Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio.

2. tr. Dicho de un delincuente: Sufrir la pena impuesta por los tribunales.

3. tr. Padecer trabajos a causa de desaciertos o malos procederes.

En pocas palabras “expiar” es sinónimo de purificación, sacrificio, castigo o penalidades causados por desaciertos, malos procederes o pecados si se prefiere. ¿Es la homosexualidad una forma de expiación? La respuesta es no, por la misma razón que tampoco pueden serlo la lujuria y la promiscuidad.

Si la primera acepción de la palabra “expiar” se asocia a la purificación de culpas por medio de algún sacrificio, cabe preguntar si ceder a las pasiones de la carne, como lo son la homosexualidad, la lujuria o la promiscuidad, conlleva alguna privación que contribuye a purificar alguna culpa. Ciertamente no, pues dichas practicas son fuentes de placer para la carne, y ceder a las pasiones del cuerpo no representa ningún sacrificio o esfuerzo para el espíritu; por el contrario, el mérito y la expiación radicarían en resistir, controlar o apaciguar dichas tendencias carnales, como lo explicaré más adelante.

Otros piensan que la homosexualidad es consecuencia de que en vidas anteriores encarnaron en el sexo opuesto, lo cual, además de carecer de sustento, resulta contradictorio a las Enseñanzas del Libro de la Vida Verdadera, entre otras, por las siguientes razones:

1. El LVV enseña que las materias en las que reencarna el espíritu en cada vida son de distintas inclinaciones, lo que me parece acorde con la Ley de Evolución, instituida para el perfeccionamiento del espíritu.

8-220-71‬. Fue necesario que el espíritu viniese entonces a la Tierra a encarnar nuevamente, una vez tras otra, en diferentes materias, más perfectas unas que otras, unas con vida más larga que otras, todas de diferentes inclinaciones , para que el espíritu se formase un concepto de sí mismo, para que adquiriese conocimiento y elevación.

2. Si las preferencias sexuales trascendieran a la reencarnación, sería injusto que Dios únicamente hubiese instituido el matrimonio ente hombre y mujer, excluyendo a los matrimonios del mismo sexo, o incluso que condenara el adulterio por bisexualidad.

3. Si la preferencia sexual se transmitiera a través de las reencarnaciones, a estas alturas del partido, después de tantas vidas, lo común sería que la mayoría de las personas fuesen bisexuales.

4. Suponer que la homosexualidad se transmite por la reencarnación, sería afirmar que las tendencias de cuerpos de vidas anteriores se replican en cuerpos de vidas posteriores, lo cual es contrario a la Ley de Evolución, pues la Enseñanza es clara al señalar que TODAS las materias en las que encarna el espíritu en cada ocasión, son de distintas tendencias.

5. Los animales practican la homosexualidad, pero no reencarnan; por lo tanto, no podríamos decir que dicha tendencia la adquirieron en vidas pasadas.

Pero ¿Por qué siendo lícita para los seres irracionales, resulta ilícita para los hombres la homosexualidad?

1.- La homosexualidad es una tendencia de la carne, solo eso, y el LVV enseña que “ *El amor sentido únicamente por la materia, es propio de los seres irracionales, porque carecen ellos de la conciencia que ilumina la vida de los seres racionales”. (2-31-9)*

“El ser irracional no peca, porque el tan solo se limita a seguir sus propias leyes. En cambio, el hombre si peca porque lleva en si un espíritu de luz, una conciencia y un don de intuición.” (‪8-208-46‬)


2.- Dios creó a la mujer como compañera del hombre. Si la homosexualidad fuese lícita, Dios no habría creado a la mujer.

3.- Si dos personas del mismo sexo pudiesen amarse guiados por la conciencia, el respeto y la caridad, formando “una sola carne”, Dios hubiese instituido el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero no fue así; el Padre nos enseña que el matrimonio del hombre y la mujer fue instituido y santificado, porque en la unión de dos seres espiritualmente iguales pero corporalmente diferentes, se encuentra el estado perfecto, porque con su armonía formaran una sola carne, una sola voluntad y un solo ideal (‪2-38-30‬)

¿Existe alguna manera de dominar la homosexualidad?

Sí, la homosexualidad puede dominarse por medio de la espiritualidad, al igual que los vicios y las inclinaciones de la carne, principalmente a través de la oración y el conocimiento de la Palabra de Dios; la primera apacigua las pasiones de la materia, mientras que la segunda fortalece la voluntad del espíritu y le infunde aliento para superar vicios y la tentación.

Al respecto el LVV enseña:

‪7-176-40‬. Os he mirado luchar con vuestra materia para doblegar su reaciedad; habéis tenido que sostener grandes batallas con vuestro corazón para imponerle obediencia y sumisión. Su naturaleza se rebela a los dictados de la conciencia, pero si perseveráis en la oración, si veláis, haréis de ella la mejor colaboradora en el cumplimiento espiritual. Esa lucha forma parte de vuestra restitución en este tiempo.

‪2-35-37‬. Preparad a vuestro espíritu con la práctica de la oración, de la caridad y de la humildad que mi doctrina os enseña, y preparad también vuestro cuerpo, apartando de el los vicios, los malos hábitos y doblegándolo hasta hacer de él un perfecto colaborador del espíritu.

• ‪7-186-5‬. […} La batalla más grande y noble en la que quiero veros vencedores, es la que vais a sostener en contra de vosotros mismos, para *llegar a dominar vuestras pasiones, el egoísmo y la voluptuosidad, de* potencia a potencia y en vuestro interior, será donde se libre esa gran batalla.


Entonces, si de acuerdo al Tercer Testamento, la restitución radica en este tiempo en sobreponerse a las pasiones y tendencias de la carne, es claro que el mérito radica en espiritualizar el cuerpo, doblegando sus inclinaciones y pasiones para evitar la materialización del espíritu. En mi opinión, la espiritualidad es la vía para superar la homosexualidad...

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