UN SACERDOTE SE HACE PRESENTE EN UNA CATEDRA

Participaciones que estan en contra del Libro de la Vida Verdadera
manzanares
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UN SACERDOTE SE HACE PRESENTE EN UNA CATEDRA

Mensaje por manzanares » Lun May 03, 2010 9:14 pm

CATEDRA DEL DIVINO MAESTRO, TEMPLO ESPIRITUALISTA DF. FACULTAD: MARIA AMPARO Y PARTICIPAN OTRAS FACULTADES

HE AQUI LA MANIFESTACION ESPIRITUAL DEL VERBO DE DIOS. HE Aquí LA MANIFESTACION CRISTICA ENVIANDO A LA HUMANIDAD LUZ, AMOR Y CONSUELO, POR MEDIO DE LA PALABRA ESPIRITUAL DULCE Y AMOROSA.

HE Aquí AL ENVIADO DERRAMANDO SU LUZ SOBRE CEREBROS Y CORAZONES Y MÁS TODAVIA, DERRAMANDO SU LUZ ENTRE ENCARNADOS Y DESENCARNADOS PARA QUE TODOS TENGAN LA Iluminación DEL SANTO Espíritu.

EN ESTA NOCHE BRILLARA MI LUZ PARA AQUELLOS QUE SE DISPONGAN A MI LLAMADO Y SÉ HARA PRESENTE EN CADA UNO DE ELLOS.

Noche brillante en que se une el Cielo y la Tierra, Mundo y espacio, mensajes de visibles e invisibles en que se descorrerá el velo para hacer de encarnados y desencarnados, un sólo grupo, en que brille la luz de la esperanza y la luz de la enseñanza; Noche en que tocando conciencias y corazones te haré pensar, pequeña parte de la Humanidad, en la ciencia del bien, que es la ciencia de la vida, porque tú naciste para el bien, para el bien fuisteis emanados de la Mente Divina del Padre Absoluto, de mi Padre Celestial.

Con qué seguridad hablo de mi Padre, porque Yo lo he visto en la Luz del Universo, porque Yo lo siento en mi espíritu. Hablo con tanta seguridad de mi Padre Celestial, como tú de tu progenitor en la Tierra. Hablo con tanta seguridad de Aquí amado que vive y existe como Espíritu y como Verdad, y en esta noche, mi Padre Hace por mí porque Yo soy su Verbo. En otro tiempo te dije Lo que Yo hablo, no lo hablo de mí; lo que yo hago no viene de mí es de Aquél que me envía, y YO estoy lleno de su Luz y lleno de El, de su Amor y su Verdad, como estás lleno tú también y tú sabes que existe en ti pero no puedes manifestarlo todavía. Yo sí puedo manifestarlo porque estoy seguro de su existencia; tú dudas de El a veces porque no lo ves materializado y bajo apariencia personal. Yo creo en. Él porque lo siento y lo encuentro manifestado en el Universo entero. Tú no lo sientes como Yo lo siento porque no has realizado la Santa Unidad. Yo lo veo en la Belleza de la Luz Cósmica y le hablo con la seguridad de la que ve la Luz. Tú ves la Luz y le buscas en la sombra. Realiza su presencia en ti, realiza tu unidad con Él y no encontrarás separación entre cielo y Tierra.

Esta noche se descorrerá el velo para que se unan encarnados y desencarnados y reciban la saturación, el rocío espiritual de las emanaciones dulces del Redentor del Mundo que dice: "Quiero hacerme sentir En vuestros corazones. Quiero brillar aunque sea por un momento en vuestro entendimiento y disponer de vuestra voluntad de escucharme y obedecerme".

He aquí, ese Ser amoroso y obediente, vuestro Director Espiritual, ha puesto a trabajar a todo su grupo para acercar almas dispuestas a escucharme en esta noche. Raúl, ese Ser espiritual potente y luminoso no ha obligado a sus hermanos, amorosamente los ha invitado y ha acercado aquí únicamente a los que voluntariamente han aceptado y ellos verán la Luz porque bien sabéis que Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Quien venga al Padre, vendrá por Mí, Yo significo la Puerta del Reino, porque es la manifestación dulcísima del Amor, y solamente aquel que haga su manifestación de Amor en sí mismo, pasará por la Puerta y entrará al Reino. Y así, desencarnados amados se cumple esta verdad: YO SOY EL CAMINO, DE MÍ SURGE LA VERDAD Y DE MÍ VIENE
LA VIDA, dada por la palabra, por la enseñanza y así aprenderéis y conoceréis de la Vida espiritual.

Oh, Seres desencarnados, almas sin cuerpos, que lo que
Hable a vosotros en esta noche, servirá de enseñanza también para los encarnados, disponeos a transitar por el camino de la Vida, y de la Luz.

Mensaje celeste mensaje que irradia Luz para vosotros, amados desencarnados, atended:

Habéis dejado la materia, habéis pasado ya del umbral, habéis agonizado una Vez más porque en cada encarnación y en cada desencarnado sufrís también puesto que agonizáis siempre que habéis desencarnado. Así vais buscando la Ley de la Reencarnación que es una realidad.

Cuántas veces habéis transitado el mismo camino, repitiendo lo que no habéis dejado cumplido como obra suficiente para el merecimiento de cada, uno de vosotros. Oh, Seres Desencarnados, que habéis hecho inútiles encarnaciones viniendo ~ Mundo sin hacer nada meritorio, y olvidando que habéis nacido para aprender la ciencia del bien. En las encarnaciones inútiles tenéis vuestra vergüenza, vuestro remordimiento y vuestro pesar. Inútiles porque no hacéis nada para el alma, para vuestro ser espiritual y todo lo que hacéis lo hacéis para vuestra existencia y personalidad humanas y vivís siempre con el temor, no de un más allá, sino de perder los bienes perecederos de este Mundo. Todo lo que hacéis es perder el tiempo y dejáis pasar los años sin hacer nada provechoso para tu alma.

No os hablo como el Juez, os hablo como el Mesías, el Cristo, el Verbo de Dios. No temáis a mi palabra porque no lastima, mi Palabra acaricia a pesar de decir las verdades. Cada verdad es una caricia, porque Yo conozco vuestra pena y por eso os disculpo y os considero. Sé que está ligado el pecado con el dolor, con ligaduras irrompibles. Vais por el camino del dolor cosechando el fruto de vuestro pasado y por eso no soy vuestro juez, soy el Consolador Prometido que había de venir. Soy el Mesías, el Enviado de Dios, Soy Su Manifestador, Soy la Luz de todos los tiempos, Soy el Ungido, Soy el Redentor de las almas, Soy aquél que sueñan los niños, Soy la esperanza de los ancianos y el consuelo de los tristes. Soy el Rabí, el Maestro de la Verdad, el espíritu que guía a las almas.

Soy todo aquello que es dulce y amoroso, soy tu Redentor, por eso tengo infinita compasión por ti; Por eso no te culpo, porque sé que está ligado el pecado con el sufrimiento y los violadores de la Ley se entregan ellos mismos, voluntariamente al cumplimiento de esa Ley, puesto que no hallarán otro camino que el dolor que ellos merecen. Por qué voy a repudiarte Humanidad, si cuando tú pecas, tú sola te castigas. Cada error te mancha y cuando te rebajas hasta el materialismo y la maldad, no me rebajas a Mí, sino a ti mismo. Cuando traicionas al Cristo que mora en ti, no me llega su ofensa; el daño te lo haces a ti mismo, retardando tu ascenso espiritual. Y, porque conozco tu dolor y considero tu pena, te doy mi enseñanza para que ilumines tu conciencia, sin señalarte, pecador. Yo espero que los rayos de mi Luz, vayan penetrando en tu entendimiento y tú sólo vayas renunciando a tu materialismo, rompiendo así las cadenas que te esclavizan en él Dolor.

Lloras tus equivocaciones, pero no te corriges. Crees en Mí cuando te conviene y dudas cuando también te conviene.

Mis pequeños amados que lleváis en vuestra alforja sólo pequeñeces y polvo de aquel cieno del ayer y entre pequeñeces Vivís, entre pequeñeces camináis y os mov6is y a las pequeñeces amáis más y eso hace que no encontréis en vosotros la grandeza que os espera: La Santa Unidad, la unión del Cielo con la Tierra que hace siempre el Amor universal. Por eso, ¡oh mis amados!, Quiero que entendiendo y sintiendo esta Cátedra, sea suficiente para lavar la planta y purificar el alma. Cátedra escuchada por miles de desencarnados y. un corto número de encarnados.

Entre vosotros se encuentra un Juez desencarnado que se sintió inexorable, que no quiso sentirme ni verme en los pobres ni en los niños desvalidos, que no quiso entonces recordarme ni reconocerme en los inocentes y viene aquí en busca de la Luz, en busca de mi Luz que no se confunde con ninguna otra. ¡Oh Jueces de la Tierra! ¡Pobres Jueces de la Tierra que os sentís grandes en la materia y sufrís tanto en alma!

Juez de la Tierra, toma cerebro para que te comuniques. Y tú, inocente que fuiste condenado injustamente por este Juez también toma cerebro.

Este ser inocente, murió en el presidio; pero murió viéndome a Mí, iluminado con mi Luz. Escuchadlo para que sepáis cómo perdonan aquellos que ya tienen Luz. Vais a escuchar a un Juez injusto y a una víctima inocente.

Pueblo mío, tengo para ti sabia enseñanza y en esta noche el Cristo se hace sentir en todas las conciencias, esperad un momento. Primeramente escucharéis a esos dos seres y después a otros que tienen relación con estos hechos, para que aprendáis con el ejemplo viviente de una verdad profunda y fuerte.

Estás ante Mí, oh Juez de las leyes humanas que sólo te sientes, que pequeño te consideras, como hoja sin orientación sacudida por el viento. No te culpo por tus errores, tú sólo los reconocerás. Soy el Cristo que brilla en las Alturas del Universo y en los obscuros presidios de los hombres.
(Por la facultad de María Cruz, habla el Juez).

"Es verdad, cuán engañado en el Planeta Tierra, el hombre vive". ¡Cuánta desorientación por las enseñanzas de las aulas, que fomentan el desprecio y la infamia que se goza en hacer sufrir a los demás! ¡Cuán equivocados están los hombres, cuán equivocados están los Jueces de la Tierra que se dedican a juzgar a sus hermanos! ¿Qué poder tiene, qué mérito para poder juzgar a sus semejantes? Sólo el Supremo Hacedor, es el Único que tiene la potestad para juzgar. Las Leyes del Supremo Hacedor deben respetarse y obedecerse porque son creación de Él; las leyes de los humanos deben ser respetadas también para poder vivir en el Planeta Tierra, pero los jueces no deben gozar con el sufrimiento ajeno y menos que aquellos que vuestra conciencia dice que son inocentes y que sólo por sobresalir condenamos sin piedad. ¡Qué dolor para el alma! ¡Qué angustia, qué tinieblas tan densa en la que vive la conciencia aquí en este Planeta!

Es verdad Señor, en verdad, nadie hay que pueda ser más que tú. Me siento pequeño, insignificante, pero arrepentido y vengo a ti buscándote porque sólo tú sabrás convencerme, sólo tú.
Pequeño Juececito de la Tierra, mi bien amado arrepentido, escucha a Aquél que viene a perdonarte, Aquél que sentenciaste injustamente y que bien supiste que era inocente.
Habla, Ser querido, tú que me viste antes de morir, dile a este Juez lo que él necesita que le digas para tener Luz y paz en el alma.

(Por la Hermana Teresa se comunica el inocente>.

"Señor, si hubo dolor e intenso sufrimiento para mí al Pagar una injusta condena, en cambio cuánta Luz bendita vino a endulzar los últimos momentos de mi vida. Grandes fueron mis sufrimientos, pero me ordenaste perdonar y perdoné de mundo, sin realidad, sin conciencia, sin vida, apartado de la existencia de todos.' Quiero sentir aunque sea un instante, tranquilidad y conciencia, porque sé que existo y sé que existo porque siento y al sentir es porque vivo y si vivo hay un algo por qué se vive, y ese algo me puede dar lo que tanto he deseado, aunque sea un infante de tranquilidad. Te que llamas a Dios, que perdonaste al Juez, pide' a Dios por mí y perdóname también.

He olvidado mis angustias y dolores, mi alma está llena dé Luz y de esta Luz te doy, oh hermano mío, que hace mucho tiempo te había perdonado y hoy te repito con todo amor. ¡Te perdono! Dices que vives y sientes que existes, es verdad, vives en alma como yo y como el juez que me juzgara, los tres somos almas. Si quieres sentir un instante de paz y de tranquilidad, vive feliz como yo vivo, siéntete feliz porque yo te perdono en el Santo y Bendito Nombre de Dios. He olvidado mis angustias y dolores, mi alma está llena de Luz y de esta Luz te doy hermano mío. Ya no estás solo, eres hijo de Dios como yo y. como el juez, siéntete feliz y dichoso eternamente".
"Señor: Cuántas gracias te da esta alma sufriente ante el recuerdo amargo. Gracias te doy Rabí por la paz y la felicidad que me has concedido, y esa raza esa felicidad la quiero también para estas dos almas que tanto mal me hicieron, pero que
ya lo he olvidado y les perdono como tú me Perdonaste".
Amados míos, esperad un momento más para que esto quede terminado con el cumplimiento de la realidad, de la injusticia, de la crueldad y del amor. Escuchad todos, algo más os falta.

(Por la Hermana María Soledad, se comunica un Sacerdote).

Señor: Maestro Divino, yo en tu nombre violé las Leyes supremas. Me complací en ser confesor de los ricos, halagaba su vanidad y les fomentaba el orgullo, influenciaba su mente obscureciéndoles la verdad y sumiéndolos más en la tiniebla, y cuando algunos morían, les atemorizaba con la condenación, obligándolos a dejar sus riquezas a la Iglesia, de las que yo me aprovechaba Valiéndome de la confesión, hurté herencias, sin importarme la desgracia ajena. Mas no es eso todo, yo influencié la mente del asesino que acaba de comunicarse, para que se apoderara de la herencia de su víctima, y después le obligué con la obsesión, a dejar parte de esa herencia para mí. Yo fui culpable, Señor, ¡cuántas cosas tenía que confesarte, oh Jesús! ¡Y todos mis caudales los dejé enterrados, cuánto bien hubieran hecho a los necesitados! Perdóname, Señor.

Escucha bien, amado mío, tu culpa es mayor, porque dijiste que amabas y mentiste, dijiste que me sentías y te engañaste a ti mismo, predicaste el amor que nunca sentiste, y en mi nombre violaste las Leyes Supremas. Es más culpable el que conoce las Leyes y las infringe, que aquel que desconoce los rectos caminos de la Ley. Volverás a la Tierra muchas veces y en la rueda de reencarnaciones y de muertes tendrás que pagar. No soy Yo quien te condena, es la Ley la que reclama. Mas no olvides que he sido y seré siempre el Consolador Prometido, donde quiera que te encuentres y en los sufrimientos que tengas, acuérdate que te enviaré un rayo de Luz para que te alumbres en tu camino.

"Señor, grande es el sufrimiento de mi alma, el remordimiento tortura mi ser y al ver tu Luz resplandeciente, te pido perdón humildemente, ¡estoy arrepentido! te ruego me concedas que volver a la Tierra nazca de padres muy humildes, quiero servir en tu Obra, ya que manché tu nombre sacrosanto, Luz que alumbra el Mundo, ya que quise opacar tu Doctrina sagrada, concédeme Señor que té sirva como cerebro de cátedra, aunque tenga que sufrir los más crueles tormentos. Quiero desmanchar mi Ser, quiero pagar mis deudas a través de las encarnaciones y del mucho sufrimiento y quedaré recompensado al tener la inmensa dicha de servirte siquiera una vez.

Amado mío, si grande fue tu culpa, también es grande tu arrepentimiento y así lavarás las manchas de tu alma. Me servirás muchos años, te tomaré a mi servicio y por ti brillará la cátedra. Eres hijo de Dios, mi Ovejita descarriada, tus labios brillarán con mi palabra. Acepto tu ofrecimiento, tomaré tu cerebro para Mí, porque compadezco al delincuente y disculpo al pecador.

Bendito seas, Señor.


Y a vosotros, amados míos que también tomasteis participación en estos hechos, también seréis a mi servicio.
Y tú Inocente, serás la Luz blanca que cruzando el espacio, ilumines y protejas a uno de estos hermanos tuyos cuando vuelvan a la Tierra. ¿A quién quieres proteger?
Dime Tú, Señor, a quién deseas que yo proteja, haré lo que sea tu divina Voluntad.
Protegerás al Juez.
Loado seas, Señor, Luz que has sido luz en mi existencia y luz en mí alma sin materia. Bendito seas.
Sigue escuchando: Cuando ellos vengan para ser mis cerebros y que sus labios brillen con mi Mensaje, entonces mi Obra estará grandemente adelantada. Ellos serán mis Instrumentos de Revelación, ellos harán su manifestación dentro de 33 años porque pronto encarnarán y bastará que se eleven para que por ellos de la palabra sin necesidad de éxtasis. Estarán iluminados, y en esos momentos, sin convulsiones de manifestación, Yo me manifestaré a plenitud. Y9 acepto sus servicios desde el momento en que se han arrepentido y les doy la bienvenida. No importa su pasado, lo que cuenta es su arrepentimiento y su dolor, y Yo me serviré de todo corazón bien dispuesto.

Así mis amados, a trabajar, a prepararos para vuestra próxima encarnación, id en paz.

Concededme un instante más, una gracia más te pide el Juez equivocado Quiero volver a ser Juez, y al mismo tiempo servirte en tu Obra, para reparar el mal que he hecho salvando inocentes.

Escucha, amado mío. Si tú volvieras a ser Juez en la Tierra, con las vestiduras de paja y oropel, con el poder y la superioridad, te avergonzarías de ser cerebro a mi servicio. La Ley que es sabia sabe que no podrías cumplir con las dos cosas, y te concede una sola cosa para tu próxima encarnación, tú el: ¿Qué quieres ser primero? En una encarnación te concede seis en" rosa, y en la otra, otra cosa, tienes tiempo para pensar.

Y tú amado mío. Que rodaste por el desamparo en la noche de la soledad. Sin conocer a tus padres. En compañía de malhechores, rodando de error en error. Yo conozco tu vida triste y el por qué de tu dolor. En tu próxima encarnación tendrás hogar, padres cariñosos, esposa, hijos, y por tus labios daré también mi palabra, consolaré a los tristes y a los humildes. Tu dolor es intenso, tú hablas poco, pero tu pena es terrible.

He aquí un alma que a veces no habla por no romper a llorar, a gemir desesperadamente. Alma mustia, flor huraña, corazón marchito, lirio destrozado, Yo te compadezco, yo te amo y te bendigo puesto que no conociste paz ni felicidad. He aquí al que te ama como Padre y Madre, te acaricio dulcemente y te envuelvo con mi Luz. ¿Qué dices a tu Señor, almita atribulada, qué dices al Cristo?
Dentro de este frío, de esta soledad, un rayo de sol calentó mi vida, ¿Quién eres tú que me habla de Amor, de un Amor que jamás conocí? ¿Quién eres tú que me acaricia y me consuela sin tomar en cuenta mis maldades? Yo nunca supe que existiera Dios, todo en mi vida era soledad. Crucé la vida, como se cruzan los desiertos en la Tierra, sólo, sin amigos, sin afectos. ¿Por qué, si Dios existe, me olvidaba? ¿Por qué me dejaste, Señor, rodar de culpa en culpa? Mis padres me abandonaron, acaso fui yo la mancha y la vergüenza de ellos mismos? ¿Por qué tanta crueldad y abandono? En fin, el que me habla me acaricia y me consuela, ya no necesito nada, al fin encuentro lo que nunca había tenido, y sé que existe porque lo siento en medio de tanto sufrimiento.

Mal día, dije entonces en que nací. Mal día cuando me sentí ser humano en la Tierra, todo maldecía. No creí en Dios, ni nunca supe que existiera, sólo pensaba en mi amargura que esa era mi agonía. ¿Por qué Dios no me amparaba? Tú que te llamas Jesús,' cobíjame, tengo frío, mucho frío... Ya no quiero seguir sufriendo, quiero vivir, pero no en la maldad, iré Contigo, no me dejes ni un instante, va no quiero volver a ese desierto, llámame hijo, sanamente Tú eres mi vida. Contigo estoy feliz, Dios!''.

Tú irás con mi Luz, cuando mi vibración se retire de este cerebro y Conmigo vendrán tus hermanos que en esta noche van recibido también la Luz.
Hijo mío, almita atribulada, Yo soy Aquél que los hombres conocen con el nombre de "La Luz del Mundo". He aquí al espíritu que tanto ha amado a los pecadores. Soy el Redentor, el Salvador de la Humanidad, soy el Cristo de Dios. El único que sin engañarte ni mentir puede ofrecerte el amor inmaculado del Eterno Padre porque soy su Manifestador. Yo soy Manifestador del Amor Divino. Yo soy Aquél que estaré siempre con los que sufren y los que lloran. Venid a Mí los tristes, los caídos, los pecadores, los pobres y todo aquél que necesite amor y consuelo. Yo soy el que puede hablarte sin engaños y consolarte verdaderamente.

Soy la Luz de las prisiones, el amigo de los niños y la esperanza de los ancianos. Ya sabes ahora quien soy Yo. En los altares están a Mi semejanza algunas imágenes que están muy lejos de la realidad; pero vivo más claramente en la conciencia de los hombres. Soy aquél que naciera en Belem y muriera en la cruz por el amor a la Humanidad. Soy Aquél que el hombre recuerda en Nochebuena y en mi nombre guarda unos momentos de silencio, dedica unas horas para el amor, el perdón y la reconciliación. Soy Aquél que al venir a la Tierra para enseñarte a amar y perdonar. Soy el que te perdonó cuándo desde tu corazón me traicionaste, traicionando a tus hermanos. Soy el Cristo, soy el Amor, soy Verdad, Camino y Vida.

Soy Aquél que muchas veces quiso mover tu corazón para el bien y no me escuchaste, no me entristece y seguiste tus instintos olvidándote de la voz interna de tu conciencia que siempre te marcó el buen camino. Te olvidaste de Mí que estoy en ti. Esto es lo que perdono en ti, tus olvidos, tu reaciedad, tus desobediencias; más Aquel que es Amor, sólo puede dar amor y perdón. Yo perdono la traición de tu desobediencia a las leyes supremas. Ya sabes que quien murió en la cruz bendijo también a sus perseguidores.

Y en este momento recibe Luz todas las almas desencarnadas aquí presentes, que voluntariamente se han congregado para escucharme.

Ahora, qué me dices de todo lo que has oído, aprovecha la lección para que normes tu existencia. No seáis a semejanza de los escribas y fariseos. No seáis cual sepulcros blanqueados blancos por fuera y llenos de podredumbre y suciedad por dentro No utilices mi nombre para delinquir ni engañar. No tratéis de obscurecer mi Obra. No hagáis juicios temerarios. No traicionéis la voz de vuestra conciencia con vuestra desobediencia y vuestra realidad. No saquéis provecho del dolor ajeno No aproveches tu mente para influenciar malévolamente a otras mentes persiguiendo un fin mezquino. Sé grande, noble generoso. Aprende a amar y perdonar si quieres tomar participación Conmigo en el Reino.

Escucho una voz que hable impulsada por tu corazón.

Amado mío, qué verdadero es tu dolor, y qué grande es tu sinceridad. En estos momentos estás espiritualizado. En estos momentos eres grande, eres Mío, porque te engrandece la Luz de tu espíritu. Yo conozco tus obras pasadas, pero te he visto en el presente impartir pan y monedas a los niños desamparados, ayuda y consuelo a los necesitados. En tu presente, encuentro muchas obras buenas y cada una será un rayo de Luz para tu alma y en esta noche voy a entregarte algo bueno:
Este Juez que ha tomado la Luz va a encarnar dentro de poco, pero quiero que hoy te acerques a él y que os estrechéis las manos en símbolo de amistad entre los dos.

Habla el Juez.

"Hermano, yo me uno a este Pueblo que te felicita y yo también te felicito porque tienes la oportunidad en la vida de la forma, de evitar la pena por la que el alma pasa cuando la conciencia se equivoca en sus deberes. Yo también te felicito porque te arrepientes de tus errores pasados y por los bienes que haces en el presente. Yo tomaré ejemplo de todos aquellos que hacen el bien, porque ahora me he convencido que- la única felicidad en el más allá, depende de los bienes que supimos hacer a nuestros semejantes. Yo también te felicito y haré cuanto bien pueda. Trabajaremos juntos y yo te ayudaré y tú me ayudarás y nuestra labor será una sola, haciendo el bien a los inocentes, a todos aquellos que sufren por la injusticia y crueldad humanas. Haremos el bien, hermano, haremos el bien".
Y he visto a este hombre, Pueblo mío, hablándoles a los humildes indígenas, nombrándolos de "hijo". He visto a este hombre acariciar a los niños y su pasado queda cubierto por los rayos de Luz de sus buenas obras. Por tus méritos, Varón, Yo te bendigo.
Y tú, amado mío, Leopoldo, ven hasta aquí. ¿Qué me dices? Amado, mío, tú eres en mi Obra el buen Benjamín y porque haces y no dices lo que haces, te bendigo, te acaricio y te cubro con mi Luz.

¡Oh Padre que estás en los Cielos, que brillas en las alturas y en las profundidades, glorificado sea Tu Nombre por los siglos de los siglos! Bendito seas porque estas almas han sido tuyas esta noche. Bendito seas.
He estado contigo, mi Pueblo, llevándome tus tristezas y tus penas, mas Yo escucho la plegaria de un alma atribulada de varón que desea hablar.

Corazón atribulado, no te equivocas al poner en Mí tu confianza, y te repito: "Yo soy el consuelo de los niños, de los ancianos, de los tristes, de los pobres y de todo aquel que necesita de amor y de perdón. Soy a semejanza de la paloma de paz que lleva el dulce mensaje. Yo consolaré y acariciaré a tus pequeñuelos faltos de calor maternal. Ellos tendrán calor de vida, calor de amor, calor de Redentor, calor maternal. El Redentor sabe cumplir lo que promete. Los niños son de Jesús y Jesús es de los niños y ellos recibirán el consuelo y la caricia que necesitan. Mi bendición y mi ternura amorosa es para ti y para ellos, ve en paz, lleva mi fortaleza, mi Luz y mi consuelo. Bendito seas.

He aquí que en esta noche os encuentro grandes y el resultado es mi alegría. Tú que también eres autoridad en la Tierra, has sabido caminar con tu planta en el suelo y en el cielo puesta tu mirada, de cierto te digo: ¿Cómo no glorificar a mi Padre, si en esta noche hasta los militares se sienten espiritualizados? Bendito seis, oh Rey de reyes, oh, Señor de señores, ya el espíritu florece a través del uniforme. Glorificado seas en los Cielos. Bendito seas, Señor en los soles y en los Mundos.
Amado mío, tu dolor será menor de lo que te imaginas, por la nobleza de tu corazón y la sinceridad de tu conciencia.

Te acaricio amado mío y cuando vuelvas al Mundo del espíritu, mi Luz te recibirá.

Bendito seas tú también Andrés amado, porque has llorado escuchando a tus hermanos y porque eres blando de corazón. Así quiero a mis apóstoles, que sienten en su pecho la angustia de sus semejantes. Bendito seas.

¿Pueblo mío, tenéis atrición? ¿Estáis en verdadera contrición? Sientes el propósito de enmienda en concreta y unánime voluntad de amaros los unos a los otros? ¿Te encuentras dispuesto a la redención en verdad? Benditos seáis vosotros.
Y tú Humanidad desencarnada que en esta noche habéis recibido la Luz, venid conmigo, seguid mi Luz.
Mi paz y mi amor os doy, paz verdadera, amor verdadero.

El que no miente te espera, el que te ama, te recibe. GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD.

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