Encontre esto sobre la reencarnación, según como lo conciben los Cátolicos. ¿Qué opinión podemos tener?
La Reencarnación
-Padre Jordi Rivero.
En que consiste
Reencarnar (volver a encarnar). En general, reencarnación es la creencia según la cual el alma, después de la muerte, se separa del cuerpo y toma otro cuerpo para continuar otra vida mortal. Según esta creencia, las almas pasan por ciclos de muertes y nuevas encarnaciones. Un ser humano, por ejemplo, podría volver a vivir en la tierra naciendo como un nuevo personaje. Una creencia reencarnacionista llamada “metempsicosis”, enseña que los grandes pecadores pueden reencarnar en un animal o una planta.
Posiblemente la creencia en la reencarnación comenzó al querer aplicar al ser humano el ciclo que observaban en la naturaleza: El sol y la luna aparecen y desaparecen. Igualmente las temporadas, el follaje, las flores y tantas otras cosas en la naturaleza tienen un ciclo. Así pensaron que el ser humano moría pero regresaba otra vez en otro cuerpo.
La reencarnación es también fruto del deseo humano de darle explicación a las diferencias de inteligencia, salud, talentos, fortuna, etc. que existen entre seres humanos. Según la doctrina de la reencarnación estas diferencias serían culpa o mérito por el comportamiento en vidas anteriores. Por lo tanto se le culpa a los pobres, los enfermos y los desdichados por su condición desdichada y no se hace nada por ellos porque están pagando su culpa. El Evangelio, por el contrario nos revela que Dios se hizo hombre en pobreza En los pobres encontramos al mismo Cristo. Para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento>>.
El hombre no debe inventarse "respuestas" para lo que no puede entender. "San Antonio el Grande, el célebre abad egipcio, meditaba en el desierto: ¿Por qué algunos mueren tras una vida corta mientras que otros llegan a una envidiable vejez? ¿Por qué algunos son pobres y otros ricos? ¿Por qué los injustos se enriquecen y los justos pasan necesidad? Entonces oyó una voz que le respondía: "Antonio, Antonio, ocúpate de ti mismo, pues eso pertenece al juicio de Dios y a ti nada te aprovecha saberlo". (Testimonios y Enseñanzas de los Padres del Desierto, C. Tescaroli). Publicado en la revista: Tierra Santa. Mayo-Junio 2002. Jerusalén. Número 756.
La reencarnación está vinculada al concepto del "Karma", según el cual cada uno paga por su buen o mal comportamiento en sus próximas reencarnaciones. El alma de quien tenga un buen karma "transmigrará" encarnándose en un ser superior, quién tenga un mal karma encarnará como un ser inferior, ya sea, por ejemplo una vaca o una cucaracha. En las sucesivas reencarnaciones el alma podría evolucionar hacia la perfección hasta convertirse en espíritu puro que no necesita más reencarnaciones. Entonces se sumerge para siempre en la eternidad.
Los proponentes de la reencarnación creen que el alma es eterna pero no la persona. El alma habita en un cuerpo y cuando este se gasta se consigue otro. El alma no es individual sino que forma parte de "Dios" o "Brama". El objetivo en los ciclos de reencarnaciones es pagar culpas de vidas anteriores y purificar el alma del mal hasta llegar a la "iluminación", lo cual le hace posible quedar absorta en el "Todo", el "alma mundial". Conocerse como parte de ese "Todo" es señal de iluminación.
¿Donde se origina?
La creencia en la reencarnación comienza en la India en el siglo VII a.C. Eso significa que no es tan antigua como la fe de los judíos o de los sumerios, egipcios, persas y chinos. Ninguno de estos creía en la reencarnación y por eso edificaron magníficas tumbas.
El Budismo apareció en la India, en el siglo V a.C. y adoptó la creencia en la reencarnación. Mas tarde pasó a Grecia y Roma. Algunas religiones también adoptaron esta explicación humana a los problemas que no podían entender. Tuvo adeptos entre algunos filósofos griegos. En nuestros tiempos se encuentra entre las enseñanzas de las sociedades teosóficas, los gurus indios, los psíquicos y el movimiento de la nueva era por el cual se han importado muchas creencias orientales.
El Antiguo Testamento desconoce la reencarnación
Algunos mal interpretan la Biblia y dicen que esta apoya la reencarnación.
La religión judía por mucho tiempo no tubo una clara doctrina sobre lo que ocurre después de la muerte pero ciertamente no enseñaba la reencarnación ya esa creencia surge mucho mas tarde y es incompatible con la revelación que los judíos habían recibido de Dios.
El Salmo 39, 14: “Señor, no me mires con enojo, para que pueda alegrarme, antes de que me vaya y ya no exista más” (v.14).
Job le dice a Dios: “Apártate de mí. Así podré sonreír un poco, antes de que me vaya para no volver, a la región de las tinieblas y de las sombras” (Job 10,21-22).
Sabiduría16,14: “El hombre, en su maldad, puede quitar la vida, es cierto; pero no puede hacer volver al espíritu que se fue, ni liberar el alma arrebatada por la muerte’’
2 Samuel 14,14. “Todos tenemos que morir, y seremos como agua derramada que ya no puede recogerse”
2 Samuel 12,22-23. “Mientras el niño vivía, yo ayunaba y lloraba. Pero ahora que está muerto ¿para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerlo volver? Yo iré hacia él, pero él no volverá hacia mí”
Aproximadamente 200 años a. C. se introdujo en el judaísmo la fe en la resurrección, doctrina incompatible con la reencarnación.
La doctrina de la resurrección enseña que después de la muerte la persona vive pero no en la tierra sino con Dios en la eternidad. Aparece por primera vez en Daniel 12,2: “La multitud de los que duermen en la tumba se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la vergüenza y el horror eterno”
Aparece por segunda vez en 2 Mac 7,9. El rey Antíoco IV de Siria quiere obligar a siete hermanos fieles a la ley judía, por medio de tortura, a abandonar su fe. Al morir el segundo dijo al rey: “Tú nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros nos resucitará a una vida eterna” . El séptimo al morir dijo: “Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, gozan ahora de la vida eterna” (2 Mac 7,36).
El Nuevo Testamento
La doctrina del N.T. es incompatible con la reencarnación. El N.T. Enseña que después de la muerte NO se regresa a otra vida en la tierra sino que pasamos enseguida al purgatorio que es un estado temporal pero no en esta tierra, o pasamos a nuestro destino definitivo que es el cielo o el infierno. Nuestro cuerpo volverá al polvo hasta el día de la resurrección cuando nuestro único cuerpo cobrará vida pero será glorificado. Ver Resurrección.
La parábola del rico Epulón (Lc 16,19.31): Lázaro después de la muerte va inmediatamente al cielo. El rico muere y va inmediatamente al infierno. El versículo 25 revela que el rico pagará por su mala conducta, no reencarnándose, sino en el infierno para siempre, del cual no puede pasar al otro lado ni volver a la tierra.
El buen ladrón desde la cruz pidió a Jesús: “acuérdate de mí cuando vayas a tu reino”. Jesús le responde: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43). El buen ladrón no regresó a la tierra para pagar su "karma" por ser ladrón. Fué directo al cielo "hoy mismo" por el perdón recibido de Jesús.
Filipenses 1,23-24: “Me siento apremiado por los dos lados. Por una parte, quisiera morir para estar ya con Cristo. Pero por otra, es más necesario para ustedes que yo me quede aún en este mundo” Obviamente Pablo sabía que al morir no regresaría con otra vida al mundo sino que estaría definitivamente "con Cristo".
1 Cor 15,42.44. “En la resurrección de los muertos, se entierra un cuerpo corruptible y resucita uno incorruptible, se entierra un cuerpo humillado y resucita uno glorioso, se entierra un cuerpo débil y resucita uno fuerte, se entierra un cuerpo material y resucita uno espiritual"
Hebreos 9,27 sintetiza la enseñanza de las Escrituras al respecto:
"está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio"
Uno de los pasajes bíblicos en que pretenden encontrar la reencarnación es Mateo 11,14: "Y, si queréis admitirlo, él (Juan Bautista) es Elías, el que iba a venir." Jesús habla aquí de que el espíritu profético de Elías (no su cuerpo ni su alma) continúa en San Juan Bautista. Que se refiere al espíritu profético y no al cuerpo físico de Elías se deduce de Lucas 1,17 "e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto."
Además, el mismo San Juan Bautista negó explícitamente ser Elías:
"Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy.» - «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.»" -Jn 1,21
Para entender el sentido bíblico pongo un ejemplo: Si nosotros decimos de una niña: "tiene los ojos de su madre", todos entienden que no se trata de un transplante de ojos. No se trata de la reencarnación de los ojos de la madre en la niña. Solo estamos diciendo que los ojos de madre e hija se parecen mucho.
Diferencias principales entre la doctrina cristiana y la reencarnación
Es alarmante que según algunas encuestas (AD 2004), el 34% de los católicos dicen creer en la reencarnación. Estos no se han enterado que hay diferencias fundamentales entre la revelación cristiana y la reencarnación.
La Resurrección. La fe cristiana se fundamenta en la resurrección de Jesucristo. Nuestros cuerpos no serán ni reciclados ni aniquilados. El alma no pierde su identidad absorbiéndose en el cosmos. El destino final del hombre es la resurrección para el gozo de la vida con Dios para siempre en el cielo o la pena eterna de la separación de Dios en el infierno.
La resurrección es muy superior a la reencarnación. Es cierto que algunas religiones narran sobre dioses que mueren y resucitan pero solo el cristianismo habla de un cuerpo gloriosamente resucitado y del poder para compartir esta nueva vida con otros. Los judíos no esperaban un Mesías que muriera y resucitara. Algunos tenían la esperanza de resucitar, pero no con cuerpos gloriosos sino en una resurrección análoga a la de Lázaro (Cf. Is. 26:19; Ez. 37:10; Dn 12:2).
Algunas filosofías y religiones han creído en la reencarnación o en la inmortalidad del alma apartada del cuerpo. Pero la fe en la resurrección solo se encuentra entre los cristianos. (Más sobre la resurrección).
La naturaleza de Dios. El Dios de la revelación judeo-cristiana es personal, mientras que en la reencarnación se le percibe como algo impersonal, el Todo Cósmico de las religiones orientales.
El amor. Un Dios impersonal no ama, no es Padre, entonces los hombres no somos hermanos. Según los proponentes de la reencarnación los pobres son culpables de su miseria por males que hicieron en otras vidas. Como están pagando el karma, no se les debe ayudar. Son una casta baja. Jesucristo no solo nos enseña el amor a los pobres sino que el mismo se hizo pobre para darnos ejemplo.
La victoria sobre el mal. El mal no es vencido por cada individuo expiando sus pecados por medio de transmigraciones a otras formas de vida. Los cristianos creemos que Jesucristo pagó por nuestros pecados en la cruz y solo en el tenemos salvación. Nosotros cooperamos con nuestros sacrificios pero la salvación es un don.
La iluminación. Lo que constituye "iluminación" para los cristianos es muy diferente al concepto reencarnacionista: Esta se consigue al conocer a Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida, y recibiendo el Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad enviado por el Padre y Jesucristo.
El Tiempo. El concepto judeo-cristiano del tiempo y de la relación de Dios con el tiempo es totalmente diferente. El tiempo para el cristiano no es un ciclo sin fin. Es linear, teniendo un principio y un fin. Dios es el creador y Señor del tiempo. Jesús es el "Alfa y Omega", principio y fin del tiempo. El hombre tiene un propósito que cumplir en el tiempo que tiene, según la voluntad de Dios. El Génesis nos habla del principio del tiempo. El Apocalipsis, del fin del tiempo: la segunda venida del Señor. Después ya no habrá tiempo sino la eternidad, vivida en el cielo o en el infierno.
La Eternidad. Los cristianos no creemos que los hombres sean diluidos en el cosmos impersonal. Todo lo bueno se unirá en Cristo y será presentado al Padre "Que Dios sea todo en todos" (I Cor 15:2 pero nuestra individualidad, nuestra persona no se perderá jamás. Podríamos imaginarnos a los santos en el cielo como un precioso campo de flores. Al mismo tiempo cada flor es individual y preciosa en si misma. Los redimidos por Cristo encontrarán su identidad plenamente en el cielo. Serán sanados y elevados a la plenitud de su ser. Los santos están unidos por el amor y al mismo tiempo cada uno es precioso.
El evangelio del amor y del perdón sobrepasa en grande la enseñanza cruel de la reencarnación con sus ciclos y karmas. Dios tanto amó al mundo que envió a Su único Hijo para que el que crea en El tenga vida eterna.
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:idea: ¿Alguien de este foro tiene otra fuente diferente, sobre como conciben la reencarnación en otras religiones, por ejemplo los Testigos, Mormones, Judíos, etc?
Sobre la reencarnación
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AlbertoTrevino
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- Registrado: Mié Sep 13, 2006 10:09 pm
- Ubicación: Monterrey N.L.
Saludos a Todos
Pienso que para sacar un poco mas de luz sobre este tema tan “misterioso” es necesario ver primero “Quien” o “como” es Dios: en la Biblia nos dice que Dios es Espíritu y que es Padre, pero de quien es Padre, si El es Espíritu es obvio que es el Padre de Todo espíritu que tenga cuerpo o que no lo tenga (encarnado o desencarnado). Los mundos inferiores como el vegetal, animal o mineral tienen un alma viviente por eso viven, evolucionan, se transforman y mueren, su alma es diferente al de los humanos y no tienen espíritu, ellos forman parte de la creación de Dios para convivir con el mundo material. El único que tiene la trinidad es el Hombre porque el tiene espíritu, alma y cuerpo, un cuerpo humano que nació de sus padres terrenales, pero el espíritu y alma nació de Dios, por eso el verdadero hijo de Dios es el espíritu con o sin cuerpo,
en ninguna parte de la Biblia apoya la creencia de que el alma reencarnará, en cambio del espíritu si, muchos teólogos, sacerdotes, guías, pastores saben de esto pero callan ante sus discípulos porque no encuentran la forma de explicarlo sin causar una gran decepción.
Juan 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al (cuerpo) hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida (el espíritu y/o alma) , y fue el hombre un ser viviente.
En todas las religiones o doctrinas hay diferencias incluso dentro de cada una de ellas por ejemplo:
1 En los católicos una gran parte creen en la reencarnación, (A) reencarnar en otro cuerpo para seguir el camino hacia la perfección. (B) Otros creen en la resurrección, cuando un cuerpo muere el alma espera el juicio universal para resurgir a la vida así como Jesucristo en la trasfiguración o cuando se le apareció a los discípulos y le dijo a tomas que lo tocara que era de carne y hueso, un alma que se puede materializar. (C) Otra parte en la resurrección del cuerpo, que en el juicio universal el cuerpo muerto, resucitará a la vida hacia el paraíso o el infierno.
2 Los cristianos divididos en dos formas casi parecidas a los católicos, el punto (B) : la diferencia es que al cuerpo que resucitará le llaman cuerpo espiritual y en el punto (C ) es exactamente lo mismo.
3 los testigos creen en un solo punto el (C) en la resurrección del cuerpo, que en el juicio universal el cuerpo muerto “ellos le llaman que están dormidos” , resucitará a la vida hacia el paraíso o el infierno. Los buenos se quedan aquí en la tierra “es su paraíso” y los malos al infierno eternamente.
La siguiente información fue extraída de varias fuentes como el portal de 144000.net, la Biblia y otras mas, se edito con el fin de que fuere transmitido a las diferentes religiones que existen.
La Ley de la Reencarnación
He aquí, yo os envío a el profeta Elías, antes que venga el
día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos
y el corazón de los hijos hacia los padres...
Antiguo Testamento Malaquías 4:5,6
E irá delante de El (de Jesús) con el espíritu y el poder de Elías,
para hacer volver los corazones de los padres a los hijos,
y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar
al Señor un pueblo bien dispuesto. Lucas 1:17
JESUS DIJO: Refiriéndose a Juan el Bautista
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:14
Si el Profeta Elías nunca regresó (como anunciara Malaquías) ¿cómo pudo entonces haber sido Jesús el Mesías?
Resulta que si diéramos como buena la interpretación de que el espíritu del Profeta Elías no reencarno en Juan el Bautista, los teólogos judíos han tenido siempre la razón: Como Elías nunca llegó, tampoco lo hizo el Mesías... y por ello, lo continúan esperando. (el análisis viene en la segunda parte).
Fuera de la ley de la reencarnación, en vano nos preguntaríamos por qué ciertos hombres poseen talento, nobles sentimientos, aspiraciones elevadas, mientras que tantos otros no comparten sino necedad, pasiones viles e instintos groseros. ¿Qué pensar de un Dios que, otorgándonos una sola vida corporal, nos hubiera hecho tan desiguales y, desde el salvaje al civilizado, hubiera reservado a los hombres dones tan distintos y un nivel moral tan diferente? Sin la ley de la reencarnación, la iniquidad gobierna el mundo...
Todas estas obscuridades se disipan ante la ley de la Reencarnación. Los seres que se distinguen por su potencia intelectual, sus virtudes o por su espiritualidad han vivido más, han trabajado más, han adquirido una experiencia y unas aptitudes mayores.
Los hombres recomienzan un nuevo trayecto en el mundo material, ricos o pobres, socialmente dichosos o desgraciados, según los resultados adquiridos en los tránsitos anteriores. ¿Por qué existen seres ignorantes que son atiborrados de plata y colmados de honores, mientras que hay seres de valor que se debaten en la miseria y en la lucha cotidiana por los alimentos físicos, morales y espirituales, por que hay niños que nacen con cáncer, sida o viviendo en la hambruna?...¿Acaso Dios es injusto?. Se puede decir, en general, que la actual vida social está determinada por el estado anterior del espíritu y determina, a su vez el estado de vida futuro <La ley de la causa y efecto, Lo que se siembra, se cosecha)>
Gálatas 6:7 pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna..
El Ejemplo mas claro en la Biblia es el de Juan el Bautista que dice: «Cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos. Sus discípulos le preguntaron entonces: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Pero Jesús les respondió: Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Pero yo os digo, sin embargo, que Elías ya vino, aunque no le reconocieron, sino que le hicieron sufrir cuanto quisieron. Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista» y «Puesto que Juan el Bautista era Elías, hubo entonces reencarnación del espíritu de Elías en el cuerpo de Juan el Bautista». «En principio, los Evangelios afirman que Juan el Bautista es Elías reencarnado. Esto era un misterio.
Por Mandato Imperial
¿Sabes quién decidió prohibir la reencarnación como parte de la doctrina de las religiones cristianas?
¿Fue Pedro? ¿O alguno de los otros apóstoles de Jesús? ¿Quizás algún Papa? Sorpréndete al conocer la verdad histórica.
Es difícil de creer pero quien proscribió el concepto de reencarnación del Cristianismo fue... ¡un emperador romano!
Y lo hizo por propósitos muy mundanos.
En el año 543 de la era presente, el Emperador Justiniano (considerado por los historiadores como el último emperador romano), convocó un sínodo en Constantinopla, con el único propósito de condenar las enseñanzas de Orígenes sobre la doctrina de la reencarnación aunque el pretexto fue otro: Deliberar sobre los "Tres Capítulos" de las iglesias disidentes (consideradas por Justiniano como rebeldes y heréticas) que no se encontraban bajo el poder directo de Roma. Orígenes era en ese entonces, el más respetado y amado padre de la Iglesia cristiana original.
El Mandato Imperial contra el Papa
El concilio, conocido también como el Segundo Concilio Ecunémico fue precedido por el Eutiquio, aspirante al patriarcado de Constantinopla, obviamente sujeto a Justiniano, y contó con la presencia de 165 obispos.
Pero el Papa Virgilio, cuya presencia había sido requerida por el Emperador, se opuso fuertemente al concilio y se refugió en una iglesia en Constantinopla, temeroso de la ira vengativa del malvado Emperador. El Papa no estuvo presente en ninguna de las deliberaciones ni envió representante alguno y por lo tanto, jamás aceptó que la doctrina de la reencarnación fuera proscrita del credo cristiano.
El concilio, bajo el total control del Emperador y en la ausencia del Papa, elaboró una serie de anatemas; unos historiadores dicen que fueron 14 y otros que fueron 15, anatemas que fueron dirigidas intencionalmente en contra de las tres escuelas de pensamiento a las que calificaron como heréticas, cuyas creencias Justiniano veía como enemigas de sus intereses políticos y que tenían a Orígenes como su teólogo más respetado. Dichos documentos fueron conocidos, a partir de entonces como "Los Tres Capítulos".
Sólo estos documentos fueron presentados al Papa para su aprobación pero la reencarnación ni siquiera era mencionado en tales papeles.
Pero el poder de Justiniano fue más que suficiente para hacer que su decisión personal de proscribir la reencarnación del canon cristiano prevaleciera por encima de las creencias del mismo Papa.
Los sucesores de Virgilio, incluyendo a Gregorio el Grande (590-604), aunque se ocuparon de diversos asuntos que surgieron a partir del Quinto Concilio, no mencionaban en lo absoluto nada acerca de los conceptos de Orígenes relativos a la doctrina de la reencarnación.
Las Trampas de Un Político Astuto
Lo que el emperador romano Justiniano hizo, fue forzar la aceptación de su decisión personal a lo que parece ser meramente una sesión de obispos que nunca fue realmente un concilio, ya que no contó ni con la presencia ni con la aprobación del Papa.
Como muchos políticos astutos, Justiniano se las ingenió para aparentar públicamente que contaba con el apoyo ecuménico para esa proscripción que no estaba incluida en los papeles y acuerdos derivados de ese concilio.
Después de todo, ¿qué obispo podría haberse opuesto a él y rehusarse a seguir sus órdenes?
Es a partir de entonces que la noción de la reencarnación desapareció del pensamiento cristiano en Europa y muchos creen, todavía hasta el día de hoy, que la no aceptación de la reencarnación es un verdadero dogma inspirado.
Todo por la decisión de... un emperador romano.
La ley de la Reencarnación
Análisis en el Nuevo Testamento
Juan el Bautista: El Dilema de los Teólogos
A pesar de la controversia y de los numerosos intentos por parte de las grandes religiones y sectas cristianas establecidas por negar las evidencias que atañen a la reencarnación del profeta Elías en Juan el Bautista, dichas evidencias son de tal magnitud que no pueden continuar siendo ocultadas...
La controversia comienza a partir de una profecía entregada por Malaquías durante el reinado de Darío, unos 350 años antes del nacimiento de Jesús...y la profecía dice así:
He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el
día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos
y el corazón de los hijos hacia los padres...
Malaquías 4:5,6
Como desde hace tiempo ha sido ampliamente aceptado tanto por los teólogos judíos como por sus colegas cristianos, la profecía se refiere a que, previamente a la llegada del Mesías, habría de regresar Elías de Tesbita, el profeta que fuera arrebatado al cielo en un carro de fuego. 2 Reyes 2:11.
El problema aquí es que las religiones y sectas cristianas se niegan hoy, siguiendo las órdenes, no de un Papa sino las dadas por el Emperador romano Justiniano al Segundo Concilio de Constantinopla en el año 543, a aceptar que en Juan Bautista reencarnara el espíritu del Profeta Elías , basando su negación en un solo versículo:
Y le preguntaron (A Juan el Bautista): ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías?
Dijo: No soy.
¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta
a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto:
Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
Juan 1:21,23
Esto parece ser contundente... y de hecho, así lo toman e interpretan los que no aceptan que pueda haber reencarnado Elías en Juan el Bautista, aunque curiosamente, omiten el explicar por qué Juan se autocalifica como "la voz de uno que clama en el desierto"... que es justamente la tarea que Elías habría de hacer. La explicación hacia esto viene más adelante en este documento.
¿Por qué si Juan asegura no ser Elías, Jesús asevera exactamente lo contrario?
JESUS DIJO: Refiriéndose a Juan el Bautista
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:14
Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron Mateo 17:12
Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como ésta escrito de él. Marcos 9:13
Número de citas donde Jesús afirma que Juan el Bautista SI fue Elías: 3
JUAN BAUTISTA DIJO:
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Juan 1:21-23
Número de citas con la refutación de que Juan el Bautista NO es Elías: 1
Y al rehusarse a aceptar que Elías pueda haber reencarnado en Juan el Bautista, los teólogos se meten directamente en un brete porque surgen de inmediato dos preguntas:
¿Miente alguno de los dos?
...porque si en un texto vinieran dos conceptos totalmente opuestos (ejemplo: "la Tierra es redonda", "la Tierra NO es redonda") necesariamente uno de los dos es falso. El asunto sería, en este caso, dilucidar cuál de las dos afirmaciones es la correcta y verdadera... y cuál no lo es.
y Si Elías nunca regresó (como anunciara Malaquías) ¿cómo pudo entonces haber sido Jesús el Mesías?
Resulta que si diéramos como buena la interpretación de que Juan el Bautista NO fue el Profeta Elías , los teólogos judíos han tenido siempre la razón: Como Elías nunca llegó, tampoco lo hizo el Mesías... y por ello, lo continúan esperando.
Afortunadamente existen muchas cosas más que nos pueden ayudar a saber la verdad... y comprender que ni Juan el Bautista ni mucho menos Jesús dijeron mentira o inexactitud alguna...
Revisemos paso a paso todas las evidencias:
El Libro de Malaquías
Este libro, el último en el Antiguo Testamento, es sumamente importante porque contiene la profecía del regreso de Elías, que se llevara a cabo, como veremos de inmediato, con la reencarnación de el más grande profeta de Israel en Juan el Bautista. Nótese que las palabras del último párrafo son citadas textualmente en el pasaje de Mateo 3, cuando el ángel anuncia a Zacarías que en su hijo Juan (el Bautista) encarnaría el espíritu del profeta Elías.
He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el
día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos
y el corazón de los hijos hacia los padres...
Malaquías 4:5,6
A continuación, uno tras otro para su mejor comparación, las descripciones en el Libro 2 de Reyes de la personalidad de Elías Tesbita y en el Evangelio de Mateo de la personalidad de Juan el Bautista.
Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto
de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas
y miel silvestre. Mateo 3:4
Y ellos le respondieron: Un varón que tenía vestido de pelo,
y ceñía sus lomos con un cinturón de cuero.
Entonces él dijo: Es Elías tesbita. 2 de Reyes 1:8
¿Simple coincidencia?
Cuando el mensajero de Dios se aparece ante Zacarías para anunciarle que su mujer va a tener un hijo en el cual encarnará un profeta, anuncia con total claridad que el espíritu que morará en esa criatura por nacer es nada menos que el de Elías, citando incluso a Malaquías:
E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías,
para hacer volver los corazones de los padres a los hijos,
y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar
al Señor un pueblo bien dispuesto. Lucas 1:17
Citemos ahora el versículo (el único) que usan los que no pueden aceptar la ley de reencarnación. Lo curioso es que al negar que Juan el Bautista fuera la reencarnación del espíritu de Elías, acaban por negar también las aseveraciones del mismo Divino Maestro, como se podrá ver claramente más adelante.
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías? Dijo: No soy.
¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta
a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto:
Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Juan 1:21,23
Y ciertamente, cuando le preguntan los doctores de la ley a Juan el Bautista si era Elías, éste contesta que efectivamente, no lo es: él es Juan, hijo de Zacarías y Elizabeth.
Pero ¿qué hubiera sucedido si la pregunta le es formulada correctamente? "¿Llevas en ti el espíritu de Elías?" La respuesta, por supuesto, hubiera sido otra, confirmando lo anunciado por el ángel a Zacarías.
Y todavía existe la otra posibilidad: de que como viene constatado en Eclesiastés, que el recuerdo de vidas pasadas esta vedado también para Juan el Bautista, pero Jesús, siendo el Hijo de Dios y el Verbo Encarnado, era conocedor de todas estas cosas ocultas al normal de los mortales.
De no haber llegado el espíritu de Elías a morar en la vida y cuerpo de Juan el Bautista, las profecías de Malaquías 4 y Lucas 1 no se hubieran cumplido y el Mesías, al no regresar Elías, ¡aún no hubiera llegado! Los teólogos le estarían dando, inadvertidamente, la razón a los teólogos ortodoxos judíos que continúan negando que Jesús haya sido el Mesías porque también continúan esperando a Elías.
Tan no es así y que sí se cumplieron las profecías que Juan mismo lo aclara cuando reconoce ser la voz de aquel que clama en el desierto para preparar los caminos del Señor. Si Juan el Bautista no hubiese llevado en sí el espíritu del profeta Elías, ¿por qué entonces Jesús de Nazaret, el Mesías esperado de Israel, y a quien reconocemos como el Cristo, afirmaría de una manera tan rotunda eso?
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:14
Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron,
sino que hicieron con él todo lo que quisieron. Mateo 17:12
Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que
quisieron, como ésta escrito de él. Marcos 9:13
Es aquí cuando los teólogos enmudecen.
El hecho de que entre los judíos contemporáneos a Jesús existía ya la noción y el conocimiento aceptado de la ley de reencarnación del espíritu lo demuestra el siguiente versículo, totalmente innecesario si el caso contrario hubiese sido lo verdadero:
Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta,
o alguno de los profetas. Marcos 6:14,15
Era tan normal la noción de la reencarnación entre el pueblo de Israel, que de otro modo no se podría explicar el que Jesús a veces fuera tomado como la reencarnación de alguno de los profetas. En Marcos 8:27, Jesús mismo es quien pregunta a Sus discípulos:
"¿Quién dicen los hombres que soy yo?"
Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista,
otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. Marcos 8:27
El consenso de opinión general pareciera haber sido en ese momento de que Él era la reencarnación ya sea, de Juan el Bautista o de alguno de los profetas del Antiguo Testamento. El hecho de que muchos opinaran así demuestra que la reencarnación era un concepto ampliamente difundido y aceptado en el Israel contemporáneo de Jesús...incluyendo por lo que se puede ver, al mismo Divino Maestro, quien no corrige ni enmienda esa noción.
Una lectura del siguiente versículo arroja aún más luz sobre el conocimiento que los discípulos tenían ya de la reencarnación.
Al pasar Jesús vió a un hombre
ciego de nacimiento.
Y le preguntaron sus discípulos, diciendo:
Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres
para que haya nacido ciego? Juan 9:1,2
¿Qué sentido hubiese tenido que los discípulos de Jesús hubieran formulado esta pregunta si no supieran que se puede pecar antes de nacer, es decir, en una existencia anterior? ¿O es que alguien puede ser "castigado" por Dios -desde su nacimiento- antes de haber cometido pecado alguno?, ¿Cómo se puede explicar que en estos y todos los tiempos haya niños que nacen con sida, cáncer o alguna otra enfermedad con grave sufrimiento?.
Y aquí es donde, en vista de los análisis anteriores: ¿No será la reencarnación el retorno al mundo en una nueva vida humana para corregir errores o pecados cometidos en vidas pasadas?, la otra opción propuesta por el infinito amor de Dios para que sus hijos alcancen la perfección, opción a la que Pablo califica de misterio. 1 Corintios 15:51
Por ultimo cuando Jesús dio el sermón del monte invito a la humanidad ha ser perfectos.
¿Acaso una sola vida es suficiente para que el espíritu del hombre sea perfecto?
Sean, pues, ustedes perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto.
Mateo 5:48
Antiguo Testamento
El concepto de la reencarnación.
Aun cuando la palabra "reencarnación" no existe como tal en la Biblia -de hecho, esa palabra no existe en hebreo arcaico. el concepto sí se encuentra en los textos del Antiguo Testamento y mucho más claramente en los del Nuevo Testamento.
Génesis 28: La Escala de Jacob.
Desde el libro de Génesis, que cubre el tiempo de los patriarcas, viene contenido el concepto de la reencarnación, del continuo ir y venir de los espíritus (ángeles de Dios) entre el valle espiritual y la tierra. Jacob, hijo de Isaac y nieto de Abraham fue quien tuvo un sueño donde se entrega al hombre esta revelación. Algunos creen equivocadamente que este pasaje se refiere sencillamente a la potestad divina de enviar mensajeros para comunicarse con los hombres, pero si ésto fuera así, el orden sería al revés: primero descenderían y luego subirían. Al especificarse que los espíritus primero suben y luego vuelven a descender, implica algo mucho más profundo; la muerte (subir) y la reencarnación (descender).
Y soñó: y he aquí una escalera
que estaba apoyada en la tierra,
y su extremo tocaba en el cielo;
y he aquí ángeles de Dios
que subían y descendían por ella.
Génesis 28:12
El uso de la noción del cuerpo humano como vestimenta del espíritu se encuentra claramente en la siguiente metáfora:
Y todos ellos como una vestidura
se envejecerán (el cuerpo);
Como un vestido los mudarás
y serán mudados (el espíritu)
Salmo 102:26
El Libro de Jeremías
Este libro que unos atribuyen a Baruc, el escriba y otros al mismo Jeremías -de quien trata el libro- contiene el concepto básico, la razón fundamental de la ley de reencarnación espiritual: el perfeccionamiento del espíritu. A través del uso de la metáfora de la vasija del alfarero, que representa las vidas humanas, se nos dice que éstas serán tantas como sean necesarias para lograr su objetivo: contener el espíritu en su jornada hacia la perfección.
Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
Levántate y vete a casa del alfarero,
y allí te haré oír mis palabras.
Y descendí a casa del alfarero,
y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.
Y la vasija de barro que él hacía se echó
a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija,
según le pareció mejor hacerla.
Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
¿No podré yo hacer de vosotros como este
alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová.
He aquí que como el barro en la mano del alfarero,
así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
Jeremías 18:1,6
El Libro de Daniel 12:13
Este libro, incompleto en las versiones no católicas -en el canon católico se incluye el Libro II de Daniel- contiene la profecía del regreso de Daniel al final de los tiempos.
Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás
para recibir tu heredad al fin de los días.
El Libro de Amós
En esta profecía, se encuentra la contundente afirmación de que tanto los espíritus confundidos -los de abajo, en el Seol, "el infierno" - como los espíritus de los obedientes los que subieron al valle espiritual están sujetos a la ley de reencarnación del espíritu.
Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará mi mano;
y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender. Amos 9:2
Esto explica el diferente grado de evolución que hay en la humanidad
Y el versículo siguiente es contundente para aquellos que dudan del poder divino, capaz de dotar de múltiples vestiduras al espíritu.
He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne;
¿habrá algo que sea difícil para mí?
Jeremías 32:27
En esta continuación de las ideas anteriores, el escritor destruye la idea de la condenación eterna, obstáculo, según algunos, para que sea posible la reencarnación.
Porque el Señor no desecha para siempre; Lamentaciones 3:31
Pienso que para sacar un poco mas de luz sobre este tema tan “misterioso” es necesario ver primero “Quien” o “como” es Dios: en la Biblia nos dice que Dios es Espíritu y que es Padre, pero de quien es Padre, si El es Espíritu es obvio que es el Padre de Todo espíritu que tenga cuerpo o que no lo tenga (encarnado o desencarnado). Los mundos inferiores como el vegetal, animal o mineral tienen un alma viviente por eso viven, evolucionan, se transforman y mueren, su alma es diferente al de los humanos y no tienen espíritu, ellos forman parte de la creación de Dios para convivir con el mundo material. El único que tiene la trinidad es el Hombre porque el tiene espíritu, alma y cuerpo, un cuerpo humano que nació de sus padres terrenales, pero el espíritu y alma nació de Dios, por eso el verdadero hijo de Dios es el espíritu con o sin cuerpo,
en ninguna parte de la Biblia apoya la creencia de que el alma reencarnará, en cambio del espíritu si, muchos teólogos, sacerdotes, guías, pastores saben de esto pero callan ante sus discípulos porque no encuentran la forma de explicarlo sin causar una gran decepción.
Juan 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al (cuerpo) hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida (el espíritu y/o alma) , y fue el hombre un ser viviente.
En todas las religiones o doctrinas hay diferencias incluso dentro de cada una de ellas por ejemplo:
1 En los católicos una gran parte creen en la reencarnación, (A) reencarnar en otro cuerpo para seguir el camino hacia la perfección. (B) Otros creen en la resurrección, cuando un cuerpo muere el alma espera el juicio universal para resurgir a la vida así como Jesucristo en la trasfiguración o cuando se le apareció a los discípulos y le dijo a tomas que lo tocara que era de carne y hueso, un alma que se puede materializar. (C) Otra parte en la resurrección del cuerpo, que en el juicio universal el cuerpo muerto, resucitará a la vida hacia el paraíso o el infierno.
2 Los cristianos divididos en dos formas casi parecidas a los católicos, el punto (B) : la diferencia es que al cuerpo que resucitará le llaman cuerpo espiritual y en el punto (C ) es exactamente lo mismo.
3 los testigos creen en un solo punto el (C) en la resurrección del cuerpo, que en el juicio universal el cuerpo muerto “ellos le llaman que están dormidos” , resucitará a la vida hacia el paraíso o el infierno. Los buenos se quedan aquí en la tierra “es su paraíso” y los malos al infierno eternamente.
La siguiente información fue extraída de varias fuentes como el portal de 144000.net, la Biblia y otras mas, se edito con el fin de que fuere transmitido a las diferentes religiones que existen.
La Ley de la Reencarnación
He aquí, yo os envío a el profeta Elías, antes que venga el
día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos
y el corazón de los hijos hacia los padres...
Antiguo Testamento Malaquías 4:5,6
E irá delante de El (de Jesús) con el espíritu y el poder de Elías,
para hacer volver los corazones de los padres a los hijos,
y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar
al Señor un pueblo bien dispuesto. Lucas 1:17
JESUS DIJO: Refiriéndose a Juan el Bautista
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:14
Si el Profeta Elías nunca regresó (como anunciara Malaquías) ¿cómo pudo entonces haber sido Jesús el Mesías?
Resulta que si diéramos como buena la interpretación de que el espíritu del Profeta Elías no reencarno en Juan el Bautista, los teólogos judíos han tenido siempre la razón: Como Elías nunca llegó, tampoco lo hizo el Mesías... y por ello, lo continúan esperando. (el análisis viene en la segunda parte).
Fuera de la ley de la reencarnación, en vano nos preguntaríamos por qué ciertos hombres poseen talento, nobles sentimientos, aspiraciones elevadas, mientras que tantos otros no comparten sino necedad, pasiones viles e instintos groseros. ¿Qué pensar de un Dios que, otorgándonos una sola vida corporal, nos hubiera hecho tan desiguales y, desde el salvaje al civilizado, hubiera reservado a los hombres dones tan distintos y un nivel moral tan diferente? Sin la ley de la reencarnación, la iniquidad gobierna el mundo...
Todas estas obscuridades se disipan ante la ley de la Reencarnación. Los seres que se distinguen por su potencia intelectual, sus virtudes o por su espiritualidad han vivido más, han trabajado más, han adquirido una experiencia y unas aptitudes mayores.
Los hombres recomienzan un nuevo trayecto en el mundo material, ricos o pobres, socialmente dichosos o desgraciados, según los resultados adquiridos en los tránsitos anteriores. ¿Por qué existen seres ignorantes que son atiborrados de plata y colmados de honores, mientras que hay seres de valor que se debaten en la miseria y en la lucha cotidiana por los alimentos físicos, morales y espirituales, por que hay niños que nacen con cáncer, sida o viviendo en la hambruna?...¿Acaso Dios es injusto?. Se puede decir, en general, que la actual vida social está determinada por el estado anterior del espíritu y determina, a su vez el estado de vida futuro <La ley de la causa y efecto, Lo que se siembra, se cosecha)>
Gálatas 6:7 pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna..
El Ejemplo mas claro en la Biblia es el de Juan el Bautista que dice: «Cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos. Sus discípulos le preguntaron entonces: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Pero Jesús les respondió: Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Pero yo os digo, sin embargo, que Elías ya vino, aunque no le reconocieron, sino que le hicieron sufrir cuanto quisieron. Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista» y «Puesto que Juan el Bautista era Elías, hubo entonces reencarnación del espíritu de Elías en el cuerpo de Juan el Bautista». «En principio, los Evangelios afirman que Juan el Bautista es Elías reencarnado. Esto era un misterio.
Por Mandato Imperial
¿Sabes quién decidió prohibir la reencarnación como parte de la doctrina de las religiones cristianas?
¿Fue Pedro? ¿O alguno de los otros apóstoles de Jesús? ¿Quizás algún Papa? Sorpréndete al conocer la verdad histórica.
Es difícil de creer pero quien proscribió el concepto de reencarnación del Cristianismo fue... ¡un emperador romano!
Y lo hizo por propósitos muy mundanos.
En el año 543 de la era presente, el Emperador Justiniano (considerado por los historiadores como el último emperador romano), convocó un sínodo en Constantinopla, con el único propósito de condenar las enseñanzas de Orígenes sobre la doctrina de la reencarnación aunque el pretexto fue otro: Deliberar sobre los "Tres Capítulos" de las iglesias disidentes (consideradas por Justiniano como rebeldes y heréticas) que no se encontraban bajo el poder directo de Roma. Orígenes era en ese entonces, el más respetado y amado padre de la Iglesia cristiana original.
El Mandato Imperial contra el Papa
El concilio, conocido también como el Segundo Concilio Ecunémico fue precedido por el Eutiquio, aspirante al patriarcado de Constantinopla, obviamente sujeto a Justiniano, y contó con la presencia de 165 obispos.
Pero el Papa Virgilio, cuya presencia había sido requerida por el Emperador, se opuso fuertemente al concilio y se refugió en una iglesia en Constantinopla, temeroso de la ira vengativa del malvado Emperador. El Papa no estuvo presente en ninguna de las deliberaciones ni envió representante alguno y por lo tanto, jamás aceptó que la doctrina de la reencarnación fuera proscrita del credo cristiano.
El concilio, bajo el total control del Emperador y en la ausencia del Papa, elaboró una serie de anatemas; unos historiadores dicen que fueron 14 y otros que fueron 15, anatemas que fueron dirigidas intencionalmente en contra de las tres escuelas de pensamiento a las que calificaron como heréticas, cuyas creencias Justiniano veía como enemigas de sus intereses políticos y que tenían a Orígenes como su teólogo más respetado. Dichos documentos fueron conocidos, a partir de entonces como "Los Tres Capítulos".
Sólo estos documentos fueron presentados al Papa para su aprobación pero la reencarnación ni siquiera era mencionado en tales papeles.
Pero el poder de Justiniano fue más que suficiente para hacer que su decisión personal de proscribir la reencarnación del canon cristiano prevaleciera por encima de las creencias del mismo Papa.
Los sucesores de Virgilio, incluyendo a Gregorio el Grande (590-604), aunque se ocuparon de diversos asuntos que surgieron a partir del Quinto Concilio, no mencionaban en lo absoluto nada acerca de los conceptos de Orígenes relativos a la doctrina de la reencarnación.
Las Trampas de Un Político Astuto
Lo que el emperador romano Justiniano hizo, fue forzar la aceptación de su decisión personal a lo que parece ser meramente una sesión de obispos que nunca fue realmente un concilio, ya que no contó ni con la presencia ni con la aprobación del Papa.
Como muchos políticos astutos, Justiniano se las ingenió para aparentar públicamente que contaba con el apoyo ecuménico para esa proscripción que no estaba incluida en los papeles y acuerdos derivados de ese concilio.
Después de todo, ¿qué obispo podría haberse opuesto a él y rehusarse a seguir sus órdenes?
Es a partir de entonces que la noción de la reencarnación desapareció del pensamiento cristiano en Europa y muchos creen, todavía hasta el día de hoy, que la no aceptación de la reencarnación es un verdadero dogma inspirado.
Todo por la decisión de... un emperador romano.
La ley de la Reencarnación
Análisis en el Nuevo Testamento
Juan el Bautista: El Dilema de los Teólogos
A pesar de la controversia y de los numerosos intentos por parte de las grandes religiones y sectas cristianas establecidas por negar las evidencias que atañen a la reencarnación del profeta Elías en Juan el Bautista, dichas evidencias son de tal magnitud que no pueden continuar siendo ocultadas...
La controversia comienza a partir de una profecía entregada por Malaquías durante el reinado de Darío, unos 350 años antes del nacimiento de Jesús...y la profecía dice así:
He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el
día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos
y el corazón de los hijos hacia los padres...
Malaquías 4:5,6
Como desde hace tiempo ha sido ampliamente aceptado tanto por los teólogos judíos como por sus colegas cristianos, la profecía se refiere a que, previamente a la llegada del Mesías, habría de regresar Elías de Tesbita, el profeta que fuera arrebatado al cielo en un carro de fuego. 2 Reyes 2:11.
El problema aquí es que las religiones y sectas cristianas se niegan hoy, siguiendo las órdenes, no de un Papa sino las dadas por el Emperador romano Justiniano al Segundo Concilio de Constantinopla en el año 543, a aceptar que en Juan Bautista reencarnara el espíritu del Profeta Elías , basando su negación en un solo versículo:
Y le preguntaron (A Juan el Bautista): ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías?
Dijo: No soy.
¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta
a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto:
Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
Juan 1:21,23
Esto parece ser contundente... y de hecho, así lo toman e interpretan los que no aceptan que pueda haber reencarnado Elías en Juan el Bautista, aunque curiosamente, omiten el explicar por qué Juan se autocalifica como "la voz de uno que clama en el desierto"... que es justamente la tarea que Elías habría de hacer. La explicación hacia esto viene más adelante en este documento.
¿Por qué si Juan asegura no ser Elías, Jesús asevera exactamente lo contrario?
JESUS DIJO: Refiriéndose a Juan el Bautista
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:14
Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron Mateo 17:12
Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como ésta escrito de él. Marcos 9:13
Número de citas donde Jesús afirma que Juan el Bautista SI fue Elías: 3
JUAN BAUTISTA DIJO:
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Juan 1:21-23
Número de citas con la refutación de que Juan el Bautista NO es Elías: 1
Y al rehusarse a aceptar que Elías pueda haber reencarnado en Juan el Bautista, los teólogos se meten directamente en un brete porque surgen de inmediato dos preguntas:
¿Miente alguno de los dos?
...porque si en un texto vinieran dos conceptos totalmente opuestos (ejemplo: "la Tierra es redonda", "la Tierra NO es redonda") necesariamente uno de los dos es falso. El asunto sería, en este caso, dilucidar cuál de las dos afirmaciones es la correcta y verdadera... y cuál no lo es.
y Si Elías nunca regresó (como anunciara Malaquías) ¿cómo pudo entonces haber sido Jesús el Mesías?
Resulta que si diéramos como buena la interpretación de que Juan el Bautista NO fue el Profeta Elías , los teólogos judíos han tenido siempre la razón: Como Elías nunca llegó, tampoco lo hizo el Mesías... y por ello, lo continúan esperando.
Afortunadamente existen muchas cosas más que nos pueden ayudar a saber la verdad... y comprender que ni Juan el Bautista ni mucho menos Jesús dijeron mentira o inexactitud alguna...
Revisemos paso a paso todas las evidencias:
El Libro de Malaquías
Este libro, el último en el Antiguo Testamento, es sumamente importante porque contiene la profecía del regreso de Elías, que se llevara a cabo, como veremos de inmediato, con la reencarnación de el más grande profeta de Israel en Juan el Bautista. Nótese que las palabras del último párrafo son citadas textualmente en el pasaje de Mateo 3, cuando el ángel anuncia a Zacarías que en su hijo Juan (el Bautista) encarnaría el espíritu del profeta Elías.
He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el
día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos
y el corazón de los hijos hacia los padres...
Malaquías 4:5,6
A continuación, uno tras otro para su mejor comparación, las descripciones en el Libro 2 de Reyes de la personalidad de Elías Tesbita y en el Evangelio de Mateo de la personalidad de Juan el Bautista.
Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto
de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas
y miel silvestre. Mateo 3:4
Y ellos le respondieron: Un varón que tenía vestido de pelo,
y ceñía sus lomos con un cinturón de cuero.
Entonces él dijo: Es Elías tesbita. 2 de Reyes 1:8
¿Simple coincidencia?
Cuando el mensajero de Dios se aparece ante Zacarías para anunciarle que su mujer va a tener un hijo en el cual encarnará un profeta, anuncia con total claridad que el espíritu que morará en esa criatura por nacer es nada menos que el de Elías, citando incluso a Malaquías:
E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías,
para hacer volver los corazones de los padres a los hijos,
y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar
al Señor un pueblo bien dispuesto. Lucas 1:17
Citemos ahora el versículo (el único) que usan los que no pueden aceptar la ley de reencarnación. Lo curioso es que al negar que Juan el Bautista fuera la reencarnación del espíritu de Elías, acaban por negar también las aseveraciones del mismo Divino Maestro, como se podrá ver claramente más adelante.
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías? Dijo: No soy.
¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta
a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto:
Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Juan 1:21,23
Y ciertamente, cuando le preguntan los doctores de la ley a Juan el Bautista si era Elías, éste contesta que efectivamente, no lo es: él es Juan, hijo de Zacarías y Elizabeth.
Pero ¿qué hubiera sucedido si la pregunta le es formulada correctamente? "¿Llevas en ti el espíritu de Elías?" La respuesta, por supuesto, hubiera sido otra, confirmando lo anunciado por el ángel a Zacarías.
Y todavía existe la otra posibilidad: de que como viene constatado en Eclesiastés, que el recuerdo de vidas pasadas esta vedado también para Juan el Bautista, pero Jesús, siendo el Hijo de Dios y el Verbo Encarnado, era conocedor de todas estas cosas ocultas al normal de los mortales.
De no haber llegado el espíritu de Elías a morar en la vida y cuerpo de Juan el Bautista, las profecías de Malaquías 4 y Lucas 1 no se hubieran cumplido y el Mesías, al no regresar Elías, ¡aún no hubiera llegado! Los teólogos le estarían dando, inadvertidamente, la razón a los teólogos ortodoxos judíos que continúan negando que Jesús haya sido el Mesías porque también continúan esperando a Elías.
Tan no es así y que sí se cumplieron las profecías que Juan mismo lo aclara cuando reconoce ser la voz de aquel que clama en el desierto para preparar los caminos del Señor. Si Juan el Bautista no hubiese llevado en sí el espíritu del profeta Elías, ¿por qué entonces Jesús de Nazaret, el Mesías esperado de Israel, y a quien reconocemos como el Cristo, afirmaría de una manera tan rotunda eso?
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:14
Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron,
sino que hicieron con él todo lo que quisieron. Mateo 17:12
Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que
quisieron, como ésta escrito de él. Marcos 9:13
Es aquí cuando los teólogos enmudecen.
El hecho de que entre los judíos contemporáneos a Jesús existía ya la noción y el conocimiento aceptado de la ley de reencarnación del espíritu lo demuestra el siguiente versículo, totalmente innecesario si el caso contrario hubiese sido lo verdadero:
Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta,
o alguno de los profetas. Marcos 6:14,15
Era tan normal la noción de la reencarnación entre el pueblo de Israel, que de otro modo no se podría explicar el que Jesús a veces fuera tomado como la reencarnación de alguno de los profetas. En Marcos 8:27, Jesús mismo es quien pregunta a Sus discípulos:
"¿Quién dicen los hombres que soy yo?"
Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista,
otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. Marcos 8:27
El consenso de opinión general pareciera haber sido en ese momento de que Él era la reencarnación ya sea, de Juan el Bautista o de alguno de los profetas del Antiguo Testamento. El hecho de que muchos opinaran así demuestra que la reencarnación era un concepto ampliamente difundido y aceptado en el Israel contemporáneo de Jesús...incluyendo por lo que se puede ver, al mismo Divino Maestro, quien no corrige ni enmienda esa noción.
Una lectura del siguiente versículo arroja aún más luz sobre el conocimiento que los discípulos tenían ya de la reencarnación.
Al pasar Jesús vió a un hombre
ciego de nacimiento.
Y le preguntaron sus discípulos, diciendo:
Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres
para que haya nacido ciego? Juan 9:1,2
¿Qué sentido hubiese tenido que los discípulos de Jesús hubieran formulado esta pregunta si no supieran que se puede pecar antes de nacer, es decir, en una existencia anterior? ¿O es que alguien puede ser "castigado" por Dios -desde su nacimiento- antes de haber cometido pecado alguno?, ¿Cómo se puede explicar que en estos y todos los tiempos haya niños que nacen con sida, cáncer o alguna otra enfermedad con grave sufrimiento?.
Y aquí es donde, en vista de los análisis anteriores: ¿No será la reencarnación el retorno al mundo en una nueva vida humana para corregir errores o pecados cometidos en vidas pasadas?, la otra opción propuesta por el infinito amor de Dios para que sus hijos alcancen la perfección, opción a la que Pablo califica de misterio. 1 Corintios 15:51
Por ultimo cuando Jesús dio el sermón del monte invito a la humanidad ha ser perfectos.
¿Acaso una sola vida es suficiente para que el espíritu del hombre sea perfecto?
Sean, pues, ustedes perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto.
Mateo 5:48
Antiguo Testamento
El concepto de la reencarnación.
Aun cuando la palabra "reencarnación" no existe como tal en la Biblia -de hecho, esa palabra no existe en hebreo arcaico. el concepto sí se encuentra en los textos del Antiguo Testamento y mucho más claramente en los del Nuevo Testamento.
Génesis 28: La Escala de Jacob.
Desde el libro de Génesis, que cubre el tiempo de los patriarcas, viene contenido el concepto de la reencarnación, del continuo ir y venir de los espíritus (ángeles de Dios) entre el valle espiritual y la tierra. Jacob, hijo de Isaac y nieto de Abraham fue quien tuvo un sueño donde se entrega al hombre esta revelación. Algunos creen equivocadamente que este pasaje se refiere sencillamente a la potestad divina de enviar mensajeros para comunicarse con los hombres, pero si ésto fuera así, el orden sería al revés: primero descenderían y luego subirían. Al especificarse que los espíritus primero suben y luego vuelven a descender, implica algo mucho más profundo; la muerte (subir) y la reencarnación (descender).
Y soñó: y he aquí una escalera
que estaba apoyada en la tierra,
y su extremo tocaba en el cielo;
y he aquí ángeles de Dios
que subían y descendían por ella.
Génesis 28:12
El uso de la noción del cuerpo humano como vestimenta del espíritu se encuentra claramente en la siguiente metáfora:
Y todos ellos como una vestidura
se envejecerán (el cuerpo);
Como un vestido los mudarás
y serán mudados (el espíritu)
Salmo 102:26
El Libro de Jeremías
Este libro que unos atribuyen a Baruc, el escriba y otros al mismo Jeremías -de quien trata el libro- contiene el concepto básico, la razón fundamental de la ley de reencarnación espiritual: el perfeccionamiento del espíritu. A través del uso de la metáfora de la vasija del alfarero, que representa las vidas humanas, se nos dice que éstas serán tantas como sean necesarias para lograr su objetivo: contener el espíritu en su jornada hacia la perfección.
Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
Levántate y vete a casa del alfarero,
y allí te haré oír mis palabras.
Y descendí a casa del alfarero,
y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.
Y la vasija de barro que él hacía se echó
a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija,
según le pareció mejor hacerla.
Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
¿No podré yo hacer de vosotros como este
alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová.
He aquí que como el barro en la mano del alfarero,
así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
Jeremías 18:1,6
El Libro de Daniel 12:13
Este libro, incompleto en las versiones no católicas -en el canon católico se incluye el Libro II de Daniel- contiene la profecía del regreso de Daniel al final de los tiempos.
Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás
para recibir tu heredad al fin de los días.
El Libro de Amós
En esta profecía, se encuentra la contundente afirmación de que tanto los espíritus confundidos -los de abajo, en el Seol, "el infierno" - como los espíritus de los obedientes los que subieron al valle espiritual están sujetos a la ley de reencarnación del espíritu.
Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará mi mano;
y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender. Amos 9:2
Esto explica el diferente grado de evolución que hay en la humanidad
Y el versículo siguiente es contundente para aquellos que dudan del poder divino, capaz de dotar de múltiples vestiduras al espíritu.
He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne;
¿habrá algo que sea difícil para mí?
Jeremías 32:27
En esta continuación de las ideas anteriores, el escritor destruye la idea de la condenación eterna, obstáculo, según algunos, para que sea posible la reencarnación.
Porque el Señor no desecha para siempre; Lamentaciones 3:31
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Gerardo Anaya
- Mensajes: 273
- Registrado: Mié Jun 28, 2006 11:03 pm
Sobre la reencarnación
Hace poco escuche en una platica entre los que tratamos de llevar la Espiritualidad, que también en Juan el Bautista se cumple la ley de restitución: En esa platica alguien dijo que él había muerto degollado porque en el Primer Tiempo, como Elías, hizo degollar a los profetas de Baal.
Pareciera que aquí se aplicaría el "ojo por ojo y diente por diente". Pero no lo pienso así. Sino solo como una enseñanza que se nos quería entregar a través de Elías, que lo que hicieramos en nuestras vidas anteriores, sin importar la hora, el día, año o el siglo, llegaría la hora de saldar nuestras deudas, sino era por medio del amor lo sería por el dolor.
¿qué piensan de esto?
Estoy deacuerdo contigo Alberto; cuando nuestro amado Jesús, preguntó sobre Él a sus discípulos sobre quién era, los judíos de su época si tenían la noción de la reencarnación al decirle: "Unos dicen que eres Elías o alguno de los profetas".
Ahora, una pregunta, dices que los teologos Judíos aún esperan a su "mesías", esto quiere decir ¿que ellos no creen en la reencarnación?
:idea: Alguien tiene información de por qué ellos no creen en la reencarnación, siendo según ellos eruditos de las Escrituras.
Pareciera que aquí se aplicaría el "ojo por ojo y diente por diente". Pero no lo pienso así. Sino solo como una enseñanza que se nos quería entregar a través de Elías, que lo que hicieramos en nuestras vidas anteriores, sin importar la hora, el día, año o el siglo, llegaría la hora de saldar nuestras deudas, sino era por medio del amor lo sería por el dolor.
¿qué piensan de esto?
Estoy deacuerdo contigo Alberto; cuando nuestro amado Jesús, preguntó sobre Él a sus discípulos sobre quién era, los judíos de su época si tenían la noción de la reencarnación al decirle: "Unos dicen que eres Elías o alguno de los profetas".
Ahora, una pregunta, dices que los teologos Judíos aún esperan a su "mesías", esto quiere decir ¿que ellos no creen en la reencarnación?
:idea: Alguien tiene información de por qué ellos no creen en la reencarnación, siendo según ellos eruditos de las Escrituras.
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AlbertoTrevino
- Mensajes: 319
- Registrado: Mié Sep 13, 2006 10:09 pm
- Ubicación: Monterrey N.L.
saludos a todos
Hola gerardo que interesante pregunta "dices que los teologos Judíos aún esperan a su "mesías", esto quiere decir ¿que ellos no creen en la reencarnación? "
sinceramente no lo habia visto desde ese punto pero no estoy seguro si los judios creen en la reencarnacion o no.
lo que pasa es que ellos aun esperan a su "mesias" porque ellos esperanban un mesias diferente que quiero decir: que los vengara de sus enemigos que elevara al pueblo judio sobre los demas pueblos del mundo. no esperaban un mesias humilde, bondadoso, todo amor. nacido en la pobreza, por eso no lo reconocieron y aun lo siguen esperando. ahora bien hace algun tiempo surguieron los judios-mesianicos o sea judios que creen en jesus como el salvador del mundo (convertidos).
sobre juan el bautista tambien no lo habia pensado asi, pero me parece logico que Dios nos quiso decir en juan aquella frase "lo que se siembra se cosecha".
voy a ver si puedo completar la informacion sobre los judios.
saludos a todos
Hola gerardo que interesante pregunta "dices que los teologos Judíos aún esperan a su "mesías", esto quiere decir ¿que ellos no creen en la reencarnación? "
sinceramente no lo habia visto desde ese punto pero no estoy seguro si los judios creen en la reencarnacion o no.
lo que pasa es que ellos aun esperan a su "mesias" porque ellos esperanban un mesias diferente que quiero decir: que los vengara de sus enemigos que elevara al pueblo judio sobre los demas pueblos del mundo. no esperaban un mesias humilde, bondadoso, todo amor. nacido en la pobreza, por eso no lo reconocieron y aun lo siguen esperando. ahora bien hace algun tiempo surguieron los judios-mesianicos o sea judios que creen en jesus como el salvador del mundo (convertidos).
sobre juan el bautista tambien no lo habia pensado asi, pero me parece logico que Dios nos quiso decir en juan aquella frase "lo que se siembra se cosecha".
voy a ver si puedo completar la informacion sobre los judios.
saludos a todos
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Gerardo Anaya
- Mensajes: 273
- Registrado: Mié Jun 28, 2006 11:03 pm
Sobre la reencarnación
Encontré esto en internet, es sobre un autor llamado Allan Kardec. Él fue por decirlo así, un precursor sobre la comunicación espiritual. Él recibía mensajes o enseñanzas de "seres superiores de luz" a lo que hoy conocemos como el Mundo Espiritual de Luz, a través de personas que Allan llamaba "médiums", que en la Obra de nuestro Padre conocemos como "Facultades".
Les invitó a leer sus libros, no los he leído todos, pero en su libro "El Evangelio según el Espiritismo”, trae mucha enseñanza espiritual, que valdría la pena analizar.
El motivo que hago mención de todo esto, es que en este libro nos habla en su introducción en cómo se dividía la sociedad Judaica en aquella época, y que nos pueden dar algo de comprensión porque unos si creían en la reencarnación mientras otros no, llamado en ese tiempo “resurrección”.
Samaritanos: Después del cisma de las diez tribus, Samaria vino a ser la capital del reino disidente de Israel. Destruida y vuelta a edificar muchas veces, fué, bajo el dominio de los romanos, la capital de la Samaria, una de las cuatro divisiones de la Palestina; Herodes, llamado el Grande, la embelleció con suntuosos monumentos, y para lisonjear a Augusto, la dió el nombre de Augusta en griego Sebaste. Los samaritanos casi siempre estuvieron en guerra con los reyes de Judá; una aversión profunda, que databa de la separación, se perpetuó constantemente entre los dos pueblos, que evitaban todas las relaciones recíprocas. Los samaritanos, para hacer la separación más profunda y no tener que ir a Jerusalén para la celebración de las fiestas religiosas, se construyeron un templo particular y adoptaron ciertas reformas: sólo admitían el Pentateuco, que contenía la ley de Moisés, y rechazaban todos los libros que se unieron después. Los libros sagrados estaban escritos en caracteres hebreos de la mayor antigüedad. Para los judíos ortodoxos, eran herejes y por lo mismo, anatematizados, despreciados y perseguidos. El antagonismo de las dos naciones tenía, pues, por único principio la divergencia de opiniones religiosas, aunque sus creencias tuviesen el mismo origen; eran los protestantes de aquel tiempo. Aun se encuentran hoy samaritanos en algunas comarcas de Levante, particularmente en Naplousa y en Jaffa. Observan la ley de Moisés con más rigor que los otros judíos, y sólo entre si contraen alianza. Nazarenos. Nombre dado en la antigua ley a los Judíos que hacían voto, ya temporal ya vitaliciamente, de conservar una pureza perfecta; se obligaban a la castidad, a la abstinencia de los licores y a conservar sus cabelleras. Samsón, Samuel y Juan Bautista, eran nazarenos. Más tarde los judíos dieron este nombre a los primeros cristianos, por alusión a Jesús de Nazareth. Este fué también el nombre de una secta herética de los primeros siglos de la era cristiana, que, lo mismo que los ebionistas, de los que adoptan ciertos principios, mezclaban las prácticas mosáicas con los dogmas cristianos. Esta secta desapareció en el siglo cuarto.
Publicanos: En la antigua Roma, se llamaban así los arrendadores de las contribuciones públicas, encargados del cobro de los impuestos y rentas de toda clase, ya en la misma Roma, o ya en las demás partes del imperio: eran análogas a los arrendadores generales y tratantes del antiguo régimen en Francia, y a los que aun existen en algunas comarcas. Los peligros que corrían hacía que pasasen desapercibidas las riquezas que adquirían muy a menudo y que para muchos eran producto de exacciones y beneficios escandalosos. El nombre de publicanos se extendió más tarde a todos aquellos que tenían el manejo del tesoro público, y también a los agentes subalternos. Hoy se toma esta palabra como epíteto para designar a los hacendistas y agentes de negocios poco escrupulosos; algunas veces se dice: "Avido como un publicano", "rico como un publicano", tratándose de una fortuna mal adquirida. De la dominación romana, el impuesto fué lo que los judíos aceptaron más difícilmente y lo que les causó más irritación; de aquí se siguieron motines, y se hizo de esto una cuestión religiosa, porque se miraba contrario a la ley. Hasta se formó un partido poderoso, a cuyo frente estaba un tal Judá, llamado el Golanita, que tenía por principio no pagar el impuesto. Los judíos tenían, pues, horror a éste, y por consiguiente, a todos los que estaban encargados de cobrarlo; de aquí vino la aversión a los publicanos de todas clases, entre los cuales podía haber personas muy estimables, pero que en razón de su oficio, eran menospreciadas, lo mismo que los que se relacionaban con ellos, y que eran confundidos en igual reprobación. Los judíos de distinción hubieran creído comprometerse teniendo con ellos relaciones de intimidad.
Los Peageros: Eran los preceptores de baja esfera, encargados principalmente de cobrar los derechos de entrada en las ciudades. Sus funciones correspondían, poco más o menos, a las de los aduaneros y receptores de derechos de puertas, quienes merecían la misma reprobación que los publicanos en general. Por esta razón en el Evangelio se encuentra con frecuencia el nombre de Publicano unido al de gentes de mala vida; esta calificación no implicaba la de disolutos y vagos; era un término de desprecio, sinónimo de gentes de mala compañía, indignas de relaciones con las gentes de buena conducta.
Fariseos (del hebreo Pharasch, división, separación): La tradición formaba una parte importante de la Teología judáica; consistía en la colección de las interpretaciones sucesivas dadas sobre el sentido de las Escrituras y que habían venido a ser artículos de dogma. Entre los doctores, este asunto era objeto de interminables discusiones, y las más de las veces sobre simples cuestiones de palabras o de forma, por el estilo de las disputas teológicas y de las sutilezas escolásticas de la edad media; de ahí nacieron diferentes sectas que pretendían tener cada una el monopolio de la verdad, y como acontece casi siempre; se detestaban cordialmente las unas a las otras. Entre estas sectas, la más influyente era la de los fariseos que tuvo jefe a Hillel, doctor judío que nació en Babilonia, fundador de una escuela célebre, en la que se enseñaba que la fe sólo se debía a las Escrituras. Su origen se remonta al año 180 ó 200 antes de J. C. Los fariseos fueron perseguidos en diversas épocas, notablemente bajo el mando de Hirtano, soberano pontífice y rey de los judíos, de Aristóbulo y de Alejandro, rey de Siria; sin embargo, este último habiéndoles vuelto sus honores y sus bienes, afianzaron su poder, que conservaron hasta la ruina de Jerusalén; el año 70 de la era cristiana, época en que desapareció su nombre a consecuencia de la dispersión de los judíos. Los fariseos tomaban una parte activa en las controversias religiosas; serviles observadores de las prácticas exteriores del culto y de las ceremonias, llenos de un celo ardiente de proselitismo, enemigos de los innovadores, afectaban una grande severidad de principios; pero bajo las apariencias de una devoción meticulosa, ocultaban costumbres disolutas, mucho orgullo, y sobre todo, un amor excesivo de mando. La religión era para ellos antes un medio de medrar, que objeto de fe sincera. Sólo tenían el exterior y la ostentación de la virtud; mas así ejercían una grande influencia sobre el pueblo, a cuyos ojos pasaban por unos santos, y por esto eran tan poderosos en Jerusalén. Creían, o al menos hacían ver que creían, en la Providencia, en la inmortalidad del alma, en la eternidad de las penas y en la resurrección de los muertos. (Cap. IV, número 4). Jesús, que apreciaba ante todo la sencillez y las cualidades del corazón, que prefería en la ley el espíritu que vivifica a la letra que mata, se dedicó, durante su misión a desenmascarar la hipocresía de aquéllos y por consiguiente, tuvo en ellos enemigos encarnizados; por esto se unieron con los príncipes de los sacerdotes para amotinar al pueblo contra El y hacerle perecer.
Escribas: Nombre dado en un principio a los secretarios de los reyes de Judá, y a ciertos intendentes de los ejércitos judáicos; más tarde esta designación se aplicó especialmente a los doctores que enseñaban la ley de Moisés y la interpretaban al pueblo. Hacían causa común con los fariseos, de cuyos principios participaban, así como de su antipatía contra los innovadores, y por esto Jesús les confunde en la misma reprobación. Sinagoga, (del griego Sunagogué, asamblea, congregación). En Judea sólo había un templo (que era el de Salomón), en Jerusalén, en donde se celebraban las grandes ceremonias del culto. Los judíos acudían allí todos los años en peregrinación por las principales fiestas, tales como la de Pascua, la Dedicación, y los Tabernáculos. Con motivo de estas fiestas hizo Jesús muchos viajes a Jerusalén. Las otras ciudades no tenían templos, sino sinagogas, edificios en donde se reunían los judíos el día de sábado para hacer las oraciones públicas bajo la dirección de los ancianos y de los escribas, o doctores de la ley; había también lectura de libros sagrados, que se explicaban y comentaban; todos podían tomar allí la palabra, y así es que Jesús sin ser sacerdote, enseñaba en las sinagogas los días de sábado. Después de la ruina de Jerusalén y de la dispersión de los judíos, las sinagogas, en las ciudades que habitaban, les servían de templos para la celebración de culto.
Saduceos: Secta judáica que se formó hacia el año 248 antes de J. C.; llamada así de Sadock, su fundador. Los saduceos no creían ni en la inmortalidad del alma, ni en los buenos y malos ángeles; sin embargo, creían en Dios, pero no esperando nada después de la muerte, no le servían sino con la mira de recompensas temporales, a lo que, según ellos, se limitaba su providencia; la satisfacción de los sentidos era también a sus ojos el objeto esencial de la vida. En cuanto a las escrituras, se atenían al texto de la antigua ley, no admitiendo ni la tradición ni ninguna interpretación; colocaban las buenas obras y la ejecución pura y simple de la ley, sobre las prácticas exteriores del culto; como se ve, eran los materialistas, los deístas y los sensualistas de la época. Esta secta era poco numerosa, pero contaba con personajes importantes, y vino a ser un partido político constantemente opuesto a los fariseos.
Esenienses o Esseneenses: secta judáica fundada hacia el año 150 antes de J. C.; en tiempo de los Macabeos, y cuyos miembros, que habitaban en una especie de monasterio, formaban entre sí una clase de asociación moral y religiosa. Se distinguían por sus costumbres dulces y virtudes austeras, enseñaban el amor a Dios y al prójimo, la inmortalidad del alma y creían en la resurrección. Vivían en el celibato, condenaban la esclavitud y la guerra, sus bienes eran comunes y se entregaban a la agricultura. Opuestos a los saduceos sensuales que negaban la inmortalidad, y a los fariseos rígidos por sus prácticas exteriores entre los cuales la virtud era aparente, no tomaron parte en ninguna de las querellas que dividían a estas dos sectas. Su género de vida se aproximaba a la de los primitivos cristianos, y los principios de moral que profesaban han hecho pensar a algunas personas que Jesús formó parte de esta secta antes de que empezara su misión pública. Lo que es cierto es que debió conocerla; pero nada prueba que se hubiese afiliado a ella y todo lo que se ha escrito sobre este asunto es hipotético.
Terapeutas, (del griego therapeutai, derivado de therapeuein, servir, cuidar; es decir, servidores de Dios, o curanderos): sectarios judíos contemporáneos de Cristo, establecidos principalmente en Alejandría de Egipto; tenían mucha relación con los essenienses, cuyos principios profesaban, y se entregaban a la práctica de la virtud como ellos. Su alimento era en extremo frugal; entregados al celibato, a la contemplación y a la vida solitaria, formaban una verdadera orden religiosa. Philon, filósofo judío, platoniano de Alejandría, fué el primero que habló de los terapeutas, y los llama una secta de judaísmo. Eusebio, San Jerónimo y otros padres, creen que eran cristianos. Ya fuesen judíos, ya cristianos, es evidente que lo mismo que los essenienses, formaron el eslabón entre el judaísmo y el cristianismo.
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Opiniones??? :wink:
Les invitó a leer sus libros, no los he leído todos, pero en su libro "El Evangelio según el Espiritismo”, trae mucha enseñanza espiritual, que valdría la pena analizar.
El motivo que hago mención de todo esto, es que en este libro nos habla en su introducción en cómo se dividía la sociedad Judaica en aquella época, y que nos pueden dar algo de comprensión porque unos si creían en la reencarnación mientras otros no, llamado en ese tiempo “resurrección”.
Samaritanos: Después del cisma de las diez tribus, Samaria vino a ser la capital del reino disidente de Israel. Destruida y vuelta a edificar muchas veces, fué, bajo el dominio de los romanos, la capital de la Samaria, una de las cuatro divisiones de la Palestina; Herodes, llamado el Grande, la embelleció con suntuosos monumentos, y para lisonjear a Augusto, la dió el nombre de Augusta en griego Sebaste. Los samaritanos casi siempre estuvieron en guerra con los reyes de Judá; una aversión profunda, que databa de la separación, se perpetuó constantemente entre los dos pueblos, que evitaban todas las relaciones recíprocas. Los samaritanos, para hacer la separación más profunda y no tener que ir a Jerusalén para la celebración de las fiestas religiosas, se construyeron un templo particular y adoptaron ciertas reformas: sólo admitían el Pentateuco, que contenía la ley de Moisés, y rechazaban todos los libros que se unieron después. Los libros sagrados estaban escritos en caracteres hebreos de la mayor antigüedad. Para los judíos ortodoxos, eran herejes y por lo mismo, anatematizados, despreciados y perseguidos. El antagonismo de las dos naciones tenía, pues, por único principio la divergencia de opiniones religiosas, aunque sus creencias tuviesen el mismo origen; eran los protestantes de aquel tiempo. Aun se encuentran hoy samaritanos en algunas comarcas de Levante, particularmente en Naplousa y en Jaffa. Observan la ley de Moisés con más rigor que los otros judíos, y sólo entre si contraen alianza. Nazarenos. Nombre dado en la antigua ley a los Judíos que hacían voto, ya temporal ya vitaliciamente, de conservar una pureza perfecta; se obligaban a la castidad, a la abstinencia de los licores y a conservar sus cabelleras. Samsón, Samuel y Juan Bautista, eran nazarenos. Más tarde los judíos dieron este nombre a los primeros cristianos, por alusión a Jesús de Nazareth. Este fué también el nombre de una secta herética de los primeros siglos de la era cristiana, que, lo mismo que los ebionistas, de los que adoptan ciertos principios, mezclaban las prácticas mosáicas con los dogmas cristianos. Esta secta desapareció en el siglo cuarto.
Publicanos: En la antigua Roma, se llamaban así los arrendadores de las contribuciones públicas, encargados del cobro de los impuestos y rentas de toda clase, ya en la misma Roma, o ya en las demás partes del imperio: eran análogas a los arrendadores generales y tratantes del antiguo régimen en Francia, y a los que aun existen en algunas comarcas. Los peligros que corrían hacía que pasasen desapercibidas las riquezas que adquirían muy a menudo y que para muchos eran producto de exacciones y beneficios escandalosos. El nombre de publicanos se extendió más tarde a todos aquellos que tenían el manejo del tesoro público, y también a los agentes subalternos. Hoy se toma esta palabra como epíteto para designar a los hacendistas y agentes de negocios poco escrupulosos; algunas veces se dice: "Avido como un publicano", "rico como un publicano", tratándose de una fortuna mal adquirida. De la dominación romana, el impuesto fué lo que los judíos aceptaron más difícilmente y lo que les causó más irritación; de aquí se siguieron motines, y se hizo de esto una cuestión religiosa, porque se miraba contrario a la ley. Hasta se formó un partido poderoso, a cuyo frente estaba un tal Judá, llamado el Golanita, que tenía por principio no pagar el impuesto. Los judíos tenían, pues, horror a éste, y por consiguiente, a todos los que estaban encargados de cobrarlo; de aquí vino la aversión a los publicanos de todas clases, entre los cuales podía haber personas muy estimables, pero que en razón de su oficio, eran menospreciadas, lo mismo que los que se relacionaban con ellos, y que eran confundidos en igual reprobación. Los judíos de distinción hubieran creído comprometerse teniendo con ellos relaciones de intimidad.
Los Peageros: Eran los preceptores de baja esfera, encargados principalmente de cobrar los derechos de entrada en las ciudades. Sus funciones correspondían, poco más o menos, a las de los aduaneros y receptores de derechos de puertas, quienes merecían la misma reprobación que los publicanos en general. Por esta razón en el Evangelio se encuentra con frecuencia el nombre de Publicano unido al de gentes de mala vida; esta calificación no implicaba la de disolutos y vagos; era un término de desprecio, sinónimo de gentes de mala compañía, indignas de relaciones con las gentes de buena conducta.
Fariseos (del hebreo Pharasch, división, separación): La tradición formaba una parte importante de la Teología judáica; consistía en la colección de las interpretaciones sucesivas dadas sobre el sentido de las Escrituras y que habían venido a ser artículos de dogma. Entre los doctores, este asunto era objeto de interminables discusiones, y las más de las veces sobre simples cuestiones de palabras o de forma, por el estilo de las disputas teológicas y de las sutilezas escolásticas de la edad media; de ahí nacieron diferentes sectas que pretendían tener cada una el monopolio de la verdad, y como acontece casi siempre; se detestaban cordialmente las unas a las otras. Entre estas sectas, la más influyente era la de los fariseos que tuvo jefe a Hillel, doctor judío que nació en Babilonia, fundador de una escuela célebre, en la que se enseñaba que la fe sólo se debía a las Escrituras. Su origen se remonta al año 180 ó 200 antes de J. C. Los fariseos fueron perseguidos en diversas épocas, notablemente bajo el mando de Hirtano, soberano pontífice y rey de los judíos, de Aristóbulo y de Alejandro, rey de Siria; sin embargo, este último habiéndoles vuelto sus honores y sus bienes, afianzaron su poder, que conservaron hasta la ruina de Jerusalén; el año 70 de la era cristiana, época en que desapareció su nombre a consecuencia de la dispersión de los judíos. Los fariseos tomaban una parte activa en las controversias religiosas; serviles observadores de las prácticas exteriores del culto y de las ceremonias, llenos de un celo ardiente de proselitismo, enemigos de los innovadores, afectaban una grande severidad de principios; pero bajo las apariencias de una devoción meticulosa, ocultaban costumbres disolutas, mucho orgullo, y sobre todo, un amor excesivo de mando. La religión era para ellos antes un medio de medrar, que objeto de fe sincera. Sólo tenían el exterior y la ostentación de la virtud; mas así ejercían una grande influencia sobre el pueblo, a cuyos ojos pasaban por unos santos, y por esto eran tan poderosos en Jerusalén. Creían, o al menos hacían ver que creían, en la Providencia, en la inmortalidad del alma, en la eternidad de las penas y en la resurrección de los muertos. (Cap. IV, número 4). Jesús, que apreciaba ante todo la sencillez y las cualidades del corazón, que prefería en la ley el espíritu que vivifica a la letra que mata, se dedicó, durante su misión a desenmascarar la hipocresía de aquéllos y por consiguiente, tuvo en ellos enemigos encarnizados; por esto se unieron con los príncipes de los sacerdotes para amotinar al pueblo contra El y hacerle perecer.
Escribas: Nombre dado en un principio a los secretarios de los reyes de Judá, y a ciertos intendentes de los ejércitos judáicos; más tarde esta designación se aplicó especialmente a los doctores que enseñaban la ley de Moisés y la interpretaban al pueblo. Hacían causa común con los fariseos, de cuyos principios participaban, así como de su antipatía contra los innovadores, y por esto Jesús les confunde en la misma reprobación. Sinagoga, (del griego Sunagogué, asamblea, congregación). En Judea sólo había un templo (que era el de Salomón), en Jerusalén, en donde se celebraban las grandes ceremonias del culto. Los judíos acudían allí todos los años en peregrinación por las principales fiestas, tales como la de Pascua, la Dedicación, y los Tabernáculos. Con motivo de estas fiestas hizo Jesús muchos viajes a Jerusalén. Las otras ciudades no tenían templos, sino sinagogas, edificios en donde se reunían los judíos el día de sábado para hacer las oraciones públicas bajo la dirección de los ancianos y de los escribas, o doctores de la ley; había también lectura de libros sagrados, que se explicaban y comentaban; todos podían tomar allí la palabra, y así es que Jesús sin ser sacerdote, enseñaba en las sinagogas los días de sábado. Después de la ruina de Jerusalén y de la dispersión de los judíos, las sinagogas, en las ciudades que habitaban, les servían de templos para la celebración de culto.
Saduceos: Secta judáica que se formó hacia el año 248 antes de J. C.; llamada así de Sadock, su fundador. Los saduceos no creían ni en la inmortalidad del alma, ni en los buenos y malos ángeles; sin embargo, creían en Dios, pero no esperando nada después de la muerte, no le servían sino con la mira de recompensas temporales, a lo que, según ellos, se limitaba su providencia; la satisfacción de los sentidos era también a sus ojos el objeto esencial de la vida. En cuanto a las escrituras, se atenían al texto de la antigua ley, no admitiendo ni la tradición ni ninguna interpretación; colocaban las buenas obras y la ejecución pura y simple de la ley, sobre las prácticas exteriores del culto; como se ve, eran los materialistas, los deístas y los sensualistas de la época. Esta secta era poco numerosa, pero contaba con personajes importantes, y vino a ser un partido político constantemente opuesto a los fariseos.
Esenienses o Esseneenses: secta judáica fundada hacia el año 150 antes de J. C.; en tiempo de los Macabeos, y cuyos miembros, que habitaban en una especie de monasterio, formaban entre sí una clase de asociación moral y religiosa. Se distinguían por sus costumbres dulces y virtudes austeras, enseñaban el amor a Dios y al prójimo, la inmortalidad del alma y creían en la resurrección. Vivían en el celibato, condenaban la esclavitud y la guerra, sus bienes eran comunes y se entregaban a la agricultura. Opuestos a los saduceos sensuales que negaban la inmortalidad, y a los fariseos rígidos por sus prácticas exteriores entre los cuales la virtud era aparente, no tomaron parte en ninguna de las querellas que dividían a estas dos sectas. Su género de vida se aproximaba a la de los primitivos cristianos, y los principios de moral que profesaban han hecho pensar a algunas personas que Jesús formó parte de esta secta antes de que empezara su misión pública. Lo que es cierto es que debió conocerla; pero nada prueba que se hubiese afiliado a ella y todo lo que se ha escrito sobre este asunto es hipotético.
Terapeutas, (del griego therapeutai, derivado de therapeuein, servir, cuidar; es decir, servidores de Dios, o curanderos): sectarios judíos contemporáneos de Cristo, establecidos principalmente en Alejandría de Egipto; tenían mucha relación con los essenienses, cuyos principios profesaban, y se entregaban a la práctica de la virtud como ellos. Su alimento era en extremo frugal; entregados al celibato, a la contemplación y a la vida solitaria, formaban una verdadera orden religiosa. Philon, filósofo judío, platoniano de Alejandría, fué el primero que habló de los terapeutas, y los llama una secta de judaísmo. Eusebio, San Jerónimo y otros padres, creen que eran cristianos. Ya fuesen judíos, ya cristianos, es evidente que lo mismo que los essenienses, formaron el eslabón entre el judaísmo y el cristianismo.
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