Las pruebas
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Invitado
Las pruebas
Gracias amigos y hermanos por hacer comentarios a mi pregunta sobre las pruebas en el camino de Dios. En realidad no tengo la menor duda que seremos probados ése no es el asunto. Disculpen tal vez me expliqué mal.
Encuentro en el párrafo que les mencioné la palabra también y me saltó la duda y trascribo la frase En mi camino también hay pruebas entonces me cuestiono: En el camino de Dios (su camino) también (también) hay pruebas.
Desearía aprovechando vuestra gentileza un análisis más profundo sobre la palabra también, que para mi significa que Dios también tiene pruebas, Por favor deténganse un momentito al análisis de esta frase, lo cual os agradezco de antemano.
En estos comentarios suyos, surge otro concepto en el cual no estoy nada de acuerdo sobre la famosa voluntad de Dios. El párrafo que les menciono me dice lo contrario y entiendo que no todo los que nos pasa es la voluntad de nuestro Padre, sin embargo el hecho de escribirles, es para solicitar su ayuda sobre estos conceptos, ya que no aseguro nada, sino que pregunto.
09-248.30 Decís que nada pasa sin la voluntad de Dios para disculparos de vuestros errores, mas en verdad os digo que os equivocáis porque si pasan vuestros errores, vuestras pequeñeces sin la voluntad de Dios; ved como el Todopoderoso jamás se impone por la fuerza sobre vosotros, por su poder, eso lo hacéis vosotros con vuestros hermanos más débiles. De cierto os digo: El mal, la impureza, la falta de armonía son vuestras; el amor, la paciencia, la serenidad, son de Dios; cuando vosotros amáis, es el Creador de vuestro espíritu quien os está inspirando, en cambio cuando odiáis, sois vosotros, es vuestra debilidad la que os impulsa y os pierde.
09-248.31 Siempre que pasa algo mal en vuestra vida, estad seguros de que es obra vuestra, mas entonces os preguntáis: ¿Por qué lo permite Dios? ¿Qué El no sufrirá por nuestros pecados; no llorará al vernos llorar? ¿Qué le costaría evitarnos estas caídas? Yo os digo: que mientras no améis, Dios será para vosotros algo que no podréis entender, porque la magnanimidad de vuestro Creador está por sobre vuestra comprensión.
Y disculpando vuestra gentileza, Hace tiempo recibí unos escritos sobre varios errores de portavoces (según lo señala este escrito) y entre ellos me haba del tomo uno enseñanza uno versículo uno donde al parecer se mezcla las leyes de tradición de Moisés con la Ley divina y al verlo más profundamente, me preocupa y más con esto de Israel contra Líbano ya que aquí dice que en la Ley está lo de ojo por ojo y diente por diente.
Entonces según este versículo, esta guerra esta justificada por el Tercer testamento. ¿Es así? o hay una explicación al respecto?
Gracias
Martín Lutero
Gracias por sus contestaciones.
Encuentro en el párrafo que les mencioné la palabra también y me saltó la duda y trascribo la frase En mi camino también hay pruebas entonces me cuestiono: En el camino de Dios (su camino) también (también) hay pruebas.
Desearía aprovechando vuestra gentileza un análisis más profundo sobre la palabra también, que para mi significa que Dios también tiene pruebas, Por favor deténganse un momentito al análisis de esta frase, lo cual os agradezco de antemano.
En estos comentarios suyos, surge otro concepto en el cual no estoy nada de acuerdo sobre la famosa voluntad de Dios. El párrafo que les menciono me dice lo contrario y entiendo que no todo los que nos pasa es la voluntad de nuestro Padre, sin embargo el hecho de escribirles, es para solicitar su ayuda sobre estos conceptos, ya que no aseguro nada, sino que pregunto.
09-248.30 Decís que nada pasa sin la voluntad de Dios para disculparos de vuestros errores, mas en verdad os digo que os equivocáis porque si pasan vuestros errores, vuestras pequeñeces sin la voluntad de Dios; ved como el Todopoderoso jamás se impone por la fuerza sobre vosotros, por su poder, eso lo hacéis vosotros con vuestros hermanos más débiles. De cierto os digo: El mal, la impureza, la falta de armonía son vuestras; el amor, la paciencia, la serenidad, son de Dios; cuando vosotros amáis, es el Creador de vuestro espíritu quien os está inspirando, en cambio cuando odiáis, sois vosotros, es vuestra debilidad la que os impulsa y os pierde.
09-248.31 Siempre que pasa algo mal en vuestra vida, estad seguros de que es obra vuestra, mas entonces os preguntáis: ¿Por qué lo permite Dios? ¿Qué El no sufrirá por nuestros pecados; no llorará al vernos llorar? ¿Qué le costaría evitarnos estas caídas? Yo os digo: que mientras no améis, Dios será para vosotros algo que no podréis entender, porque la magnanimidad de vuestro Creador está por sobre vuestra comprensión.
Y disculpando vuestra gentileza, Hace tiempo recibí unos escritos sobre varios errores de portavoces (según lo señala este escrito) y entre ellos me haba del tomo uno enseñanza uno versículo uno donde al parecer se mezcla las leyes de tradición de Moisés con la Ley divina y al verlo más profundamente, me preocupa y más con esto de Israel contra Líbano ya que aquí dice que en la Ley está lo de ojo por ojo y diente por diente.
Entonces según este versículo, esta guerra esta justificada por el Tercer testamento. ¿Es así? o hay una explicación al respecto?
Gracias
Martín Lutero
Gracias por sus contestaciones.
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Gerardo Anaya.
Las pruebas de Dios...
Las pruebas de Dios:
Las pruebas de Dios siempre han estado en nuestro camino, desde que vinieron a la Tierra Sus primeros hijos hasta los actuales.
Cuando Él dice: "Que en su camino también hay pruebas", es porque nuestro espíritu necesita ascender por el camino de la humildad, del amor y del perdón.
Un ejemplo: En tu camino te encuentras con un hermano nuestro, y éste te ha quitado todo lo que has ganado con tu esfuerzo para el sostenimiento de tu hogar y de los tuyos; esa prueba es de un hermano que por ofuscación, necesidad o solo por violencia te arrebató el fruto de tu labranza, y esa prueba no es de Dios, porque Él nunca ha querido eso, pero en esa prueba que nuestro hermano te hace pasar, también encontrarás la prueba de Dios; si, así es, porque, ¿qué harás tú en esos momentos en que te ha quitado el fruto de tu labranza?, ¿harás que tu mente y tu corazón se ofusquen también y quieras recuperar lo que te pertenece, con la violencia, la injuria, el odio y el enojo, o tranquilamente tu corazón y tu mente se resignarán con la humildad y el perdón en aquella prueba que nuestro hermano en esos momentos te hace pasar?, ¿el amor brillará en tu corazón para decirle a nuestro Padre: “Padre no tengo nada que perdonarle, puesto que es tu hijo; un nuevo día vendrá y con él, el sustento para los míos”? ¿Ante quien doblegarás tu cerviz ante la prueba de nuestro hermano o ante la enseñanza de nuestro Padre?
Igual pasa con la guerra que hoy vive Israel con el Líbano: Israel, el material, aún no ha reconocido la segunda venida de nuestro Padre que fue en Jesús, aún viven en la ley de Moisés y en sus tradiciones. Pero debes de recordar que también en ese Primer Tiempo, nuestro Padre dijo: "Amarás a tu Dios con toda tu mente, tu corazón y tu espíritu y a tu prójimo como a ti mismo"; no solo eso, sino siempre al pueblo se le dijo: "Proteger al huérfano, visitad a la viuda, dad albergue al forastero". ¿Dónde quedo todo aquello?
Si la mente y el corazón de aquél pueblo solo conciben la sangre, la venganza y el desconocimiento, no es que el Padre lo haya querido, sino que Israel, debió dar muestras de perdón, de fraternidad y de humildad ante Líbano por lo que le haya ofendido. ¿Así lo hizo? No, solo concibieron el odio, el rencor, la rivalidad, la desventaja, la muerte y la desolación, por una ley primitiva que les permitía en ese tiempo el proteger a los suyos y sus posesiones, ante la dureza de corazón de otros hermanos suyos que también estaban en evolución. Ahora que Israel tanto el material como el espiritual han evolucionado, y tanto en su mente y su corazón pueden concebir más Su voluntad divina de “Amarse los unos a los otros”, ¿por qué todavía existe el rencor y la venganza? Porque su corazón y su mente no viven en Dios sino para el mundo; ¿es justo eso para nuestro espíritu? Pobres de nosotros tanto para Israel material y el espiritual, porque nuestro llanto será grande.
Siempre estamos a prueba, y en nuestros caminos encontraremos las pruebas de Dios para demostrarle que ante la ofensa, la maldad, y las malas intenciones de nuestros hermanos, han de triunfar la bondad, la reconciliación, el amor y el perdón.
He aquí también las pruebas de Dios, ante las pruebas de nuestros hermanos.
“Paz en el mundo, paz en cada hijo Suyo”
"Amaos los unos a los otros"
Las pruebas de Dios siempre han estado en nuestro camino, desde que vinieron a la Tierra Sus primeros hijos hasta los actuales.
Cuando Él dice: "Que en su camino también hay pruebas", es porque nuestro espíritu necesita ascender por el camino de la humildad, del amor y del perdón.
Un ejemplo: En tu camino te encuentras con un hermano nuestro, y éste te ha quitado todo lo que has ganado con tu esfuerzo para el sostenimiento de tu hogar y de los tuyos; esa prueba es de un hermano que por ofuscación, necesidad o solo por violencia te arrebató el fruto de tu labranza, y esa prueba no es de Dios, porque Él nunca ha querido eso, pero en esa prueba que nuestro hermano te hace pasar, también encontrarás la prueba de Dios; si, así es, porque, ¿qué harás tú en esos momentos en que te ha quitado el fruto de tu labranza?, ¿harás que tu mente y tu corazón se ofusquen también y quieras recuperar lo que te pertenece, con la violencia, la injuria, el odio y el enojo, o tranquilamente tu corazón y tu mente se resignarán con la humildad y el perdón en aquella prueba que nuestro hermano en esos momentos te hace pasar?, ¿el amor brillará en tu corazón para decirle a nuestro Padre: “Padre no tengo nada que perdonarle, puesto que es tu hijo; un nuevo día vendrá y con él, el sustento para los míos”? ¿Ante quien doblegarás tu cerviz ante la prueba de nuestro hermano o ante la enseñanza de nuestro Padre?
Igual pasa con la guerra que hoy vive Israel con el Líbano: Israel, el material, aún no ha reconocido la segunda venida de nuestro Padre que fue en Jesús, aún viven en la ley de Moisés y en sus tradiciones. Pero debes de recordar que también en ese Primer Tiempo, nuestro Padre dijo: "Amarás a tu Dios con toda tu mente, tu corazón y tu espíritu y a tu prójimo como a ti mismo"; no solo eso, sino siempre al pueblo se le dijo: "Proteger al huérfano, visitad a la viuda, dad albergue al forastero". ¿Dónde quedo todo aquello?
Si la mente y el corazón de aquél pueblo solo conciben la sangre, la venganza y el desconocimiento, no es que el Padre lo haya querido, sino que Israel, debió dar muestras de perdón, de fraternidad y de humildad ante Líbano por lo que le haya ofendido. ¿Así lo hizo? No, solo concibieron el odio, el rencor, la rivalidad, la desventaja, la muerte y la desolación, por una ley primitiva que les permitía en ese tiempo el proteger a los suyos y sus posesiones, ante la dureza de corazón de otros hermanos suyos que también estaban en evolución. Ahora que Israel tanto el material como el espiritual han evolucionado, y tanto en su mente y su corazón pueden concebir más Su voluntad divina de “Amarse los unos a los otros”, ¿por qué todavía existe el rencor y la venganza? Porque su corazón y su mente no viven en Dios sino para el mundo; ¿es justo eso para nuestro espíritu? Pobres de nosotros tanto para Israel material y el espiritual, porque nuestro llanto será grande.
Siempre estamos a prueba, y en nuestros caminos encontraremos las pruebas de Dios para demostrarle que ante la ofensa, la maldad, y las malas intenciones de nuestros hermanos, han de triunfar la bondad, la reconciliación, el amor y el perdón.
He aquí también las pruebas de Dios, ante las pruebas de nuestros hermanos.
“Paz en el mundo, paz en cada hijo Suyo”
"Amaos los unos a los otros"
VOLUNTAD DIVINA
1.2.74. La hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. Si Yo he venido a comunicarme con vosotros, es que ésta ha sido mi voluntad, y en el fondo de ella existen muy altos designios para cada uno de vosotros y para el Universo.
El Universo material y espiritual se rige bajo la voluntad Divina a trabes de su Ley
Nuestras actos y conductas son fruto de las decisiones que tomamos en nuestro libre albedrío.
Nuestro libre albedrío para seguir el camino de la desobediencia y de las tinieblas tiene un limite, la Ley de la restitución.
02.029.22 Conoced la obra que Moisés por inspiración de Jehová cumplió en la Tierra. Analizad la enseñanza de Jesús, por quien habló el Verbo Divino y buscad el sentido espiritual de mi nueva revelación, cuya era ésta representada por Elías.
02.029.23 Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia y que así misma la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor.
La ley conduce, la norma de ojo y diente por diente frenaba las tendencias egoístas de la carne en el primer tiempo.
El amor eleva, amar a nuestro prójimo nos lleva por encima de egoísmos materiales.
La sabiduría nos lleva al conocimiento de que todos los espíritus son hijos de Dios.
El Universo material y espiritual se rige bajo la voluntad Divina a trabes de su Ley
Nuestras actos y conductas son fruto de las decisiones que tomamos en nuestro libre albedrío.
Nuestro libre albedrío para seguir el camino de la desobediencia y de las tinieblas tiene un limite, la Ley de la restitución.
02.029.22 Conoced la obra que Moisés por inspiración de Jehová cumplió en la Tierra. Analizad la enseñanza de Jesús, por quien habló el Verbo Divino y buscad el sentido espiritual de mi nueva revelación, cuya era ésta representada por Elías.
02.029.23 Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia y que así misma la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor.
La ley conduce, la norma de ojo y diente por diente frenaba las tendencias egoístas de la carne en el primer tiempo.
El amor eleva, amar a nuestro prójimo nos lleva por encima de egoísmos materiales.
La sabiduría nos lleva al conocimiento de que todos los espíritus son hijos de Dios.
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Gerardo Anaya.
"Ojo por ojo y diente por diente"
"Ojo por ojo y diente por diente"
1. En el principio de los tiempos, Yo, como Padre, inspiré al hombre la práctica del bien. Mas los hombres se apartaban de los mandatos divinos cayendo en idolatría y en actos abominables ante Mí. Vencían los fuertes, caían los débiles y el varón tomaba a la mujer como esclava. Fue necesario entregar a Moisés en el Monte Sinaí los diez mandamientos de la Ley. En esa Ley estaban las normas y preceptos que deberían regir al pueblo de Israel. Y en ellos se les decía: "El que diere muerte, lleve sobre sí la misma sentencia. El que hurtare, restituya a su hermano. El que hiciere mal, ojo por ojo y diente por diente pagará".
Es entender que desde un principio nuestro Padre nos inspiró la práctica del bien, más fuimos débiles y desobedientes ante Sus mandatos, y en lugar de acercarnos más a nuestro perfeccionamiento por medio del bien, lo hicimos bajo nuestra voluntad, donde no todo era luz. Siendo así, nuestro Señor permitió entonces que por nuestro camino reconociéramos nuestro error y nos dio una Ley con 10 mandamientos, para que en aquel Primer Tiempo nuestra mente, pudiera percibir o entender lo permitido por Él, de lo que no lo era.
Moisés en su elevación podía inspirarse en su Señor y ahí dar otras normas o preceptos adecuados para ese tiempo en que el corazón del hombre aún era rudo. Si el pueblo de Israel era rudo en su mente y corazón también a similitud eran los demás pueblos cercanos a él.
Solo una ley que pareciera "venganza" hoy en nuestros días, era el adecuado para aquel tiempo; y Moisés dijo al pueblo: "He aquí que todo el que robe, aniquile a su hermano o hiciera mal, ojo por ojo y diente por diente será". El pueblo comprendió ante ese mandato que Moisés les entregaba, que debía respetar todo lo que correspondía al que estaba a lado suyo. Pero también por la rudeza de su mente y corazón tomó aquella ley para hacerse valer y respetar de lo suyo ante los demás pueblos.
Cierto es que la Enseñanza 1, párrafo uno, podría prestarse a confusión en este tiempo, no para nosotros porque sabemos el por qué de esa ley del Talión, sino para los demás pueblos o para todo aquel que lea por primera vez el Tercer Testamento, porque podrían decir: “Es que en su Testamento tu Dios dice venganza, o por lo menos pagar con la misma moneda a quién nos ha ofendido”. Así lo pueden tomar nuestros hermanos; solo una clara explicación del pueblo espiritual Israelita, podrá dar explicación certera a nuestros hermanos del por qué de esa ley.
¿Qué paso hoy con Israel, el material? Por no haber reconocido en Jesús al Mesías Prometido, hoy todavía han tomado la ley del Talión para todo aquel que le ofende. Siendo el orgullo y la vanidad sobre él, porque cree estar haciendo la voluntad de Dios cuando es todo lo contrario. Si aquel pueblo hubiera reconocido en Jesús al Mesías, hoy ellos hubieran concebido que el amor y el perdón ante la ofensa es voluntad divina, y así estarían dando ejemplo a los demás pueblos del Dios viviente y verdadero. Pero aquél pueblo quiere ser fuerte, quiere ser el orgulloso donde los demás pueblos se inclinen ante él, porque saben que Dios vino a ellos, y sino se inclinan ante él, creen que Dios les hará justicia, incluso hasta derramar la sangre hermana de otros pueblos, en una palabra: Quieren subyugar con el temor a sus demás hermanos que viven en otras tierras.
He ahí que habiendo evolucionado el Israel material, espiritual y materialmente, no lo ha hecho en la voluntad de su Señor, no ha evolucionado ante la voluntad divina, porque se ha quedado en el Primer Tiempo, y lejos de adorar a su Padre como debiera de ser, sigue adorando al becerro de oro, con sus guerras, su ambición terrenal, sus cultos y tradiciones.
En algunos habrá confusión por lo que se dice al principio del Tercer Testamento, pero cuando se le diga a Israel el material, que se ha quedado en un mandato primitivo por no haber reconocido a su Dios en Jesús y que su voluntad nueva era que se: “Amasen los unos a los otros”; entonces cuando aquel pueblo comprenda que negó y blasfemó por siglos a su Dios que dicen obedecer y amar, será el llanto, un pesar profundo invadirá su corazón, y habrá quebranto de cabellos y barbas; su muro que tanto veneran vendrá abajo, porque tomará martillo hasta destruirlo en su totalidad, dando un testimonio así, de que por fin reconocen en Jesús a su Dios y a su nuevo mandato divino como aquél que abolió a su becerro de oro. Entonces compartirá sus riquezas, aunque el llanto lo llevará interiormente por mucho tiempo el cual querrá apaciguar con el abrazo de su Señor: Amando a los demás y restaurando un mundo completo que ha vivido con la ley del Talión, en un mundo en la Ley, en el Amor y en la Sabiduría de su Dios y Señor. Cuando logren esto, volverá su paz y se sentirán dignos nuevamente ante el Dios único y verdadero de todos los hombres y los mundos. Que alegría será para ellos, cuando logren cuanto se les confió desde su transito por la Tierra.
"Paz en el pueblo de Israel, hoy uno el material y otro espiritual, al final solo el pueblo de Dios con todos Sus hijos de este mundo y de los demás mundos".
“Amaos los unos a los otros”
1. En el principio de los tiempos, Yo, como Padre, inspiré al hombre la práctica del bien. Mas los hombres se apartaban de los mandatos divinos cayendo en idolatría y en actos abominables ante Mí. Vencían los fuertes, caían los débiles y el varón tomaba a la mujer como esclava. Fue necesario entregar a Moisés en el Monte Sinaí los diez mandamientos de la Ley. En esa Ley estaban las normas y preceptos que deberían regir al pueblo de Israel. Y en ellos se les decía: "El que diere muerte, lleve sobre sí la misma sentencia. El que hurtare, restituya a su hermano. El que hiciere mal, ojo por ojo y diente por diente pagará".
Es entender que desde un principio nuestro Padre nos inspiró la práctica del bien, más fuimos débiles y desobedientes ante Sus mandatos, y en lugar de acercarnos más a nuestro perfeccionamiento por medio del bien, lo hicimos bajo nuestra voluntad, donde no todo era luz. Siendo así, nuestro Señor permitió entonces que por nuestro camino reconociéramos nuestro error y nos dio una Ley con 10 mandamientos, para que en aquel Primer Tiempo nuestra mente, pudiera percibir o entender lo permitido por Él, de lo que no lo era.
Moisés en su elevación podía inspirarse en su Señor y ahí dar otras normas o preceptos adecuados para ese tiempo en que el corazón del hombre aún era rudo. Si el pueblo de Israel era rudo en su mente y corazón también a similitud eran los demás pueblos cercanos a él.
Solo una ley que pareciera "venganza" hoy en nuestros días, era el adecuado para aquel tiempo; y Moisés dijo al pueblo: "He aquí que todo el que robe, aniquile a su hermano o hiciera mal, ojo por ojo y diente por diente será". El pueblo comprendió ante ese mandato que Moisés les entregaba, que debía respetar todo lo que correspondía al que estaba a lado suyo. Pero también por la rudeza de su mente y corazón tomó aquella ley para hacerse valer y respetar de lo suyo ante los demás pueblos.
Cierto es que la Enseñanza 1, párrafo uno, podría prestarse a confusión en este tiempo, no para nosotros porque sabemos el por qué de esa ley del Talión, sino para los demás pueblos o para todo aquel que lea por primera vez el Tercer Testamento, porque podrían decir: “Es que en su Testamento tu Dios dice venganza, o por lo menos pagar con la misma moneda a quién nos ha ofendido”. Así lo pueden tomar nuestros hermanos; solo una clara explicación del pueblo espiritual Israelita, podrá dar explicación certera a nuestros hermanos del por qué de esa ley.
¿Qué paso hoy con Israel, el material? Por no haber reconocido en Jesús al Mesías Prometido, hoy todavía han tomado la ley del Talión para todo aquel que le ofende. Siendo el orgullo y la vanidad sobre él, porque cree estar haciendo la voluntad de Dios cuando es todo lo contrario. Si aquel pueblo hubiera reconocido en Jesús al Mesías, hoy ellos hubieran concebido que el amor y el perdón ante la ofensa es voluntad divina, y así estarían dando ejemplo a los demás pueblos del Dios viviente y verdadero. Pero aquél pueblo quiere ser fuerte, quiere ser el orgulloso donde los demás pueblos se inclinen ante él, porque saben que Dios vino a ellos, y sino se inclinan ante él, creen que Dios les hará justicia, incluso hasta derramar la sangre hermana de otros pueblos, en una palabra: Quieren subyugar con el temor a sus demás hermanos que viven en otras tierras.
He ahí que habiendo evolucionado el Israel material, espiritual y materialmente, no lo ha hecho en la voluntad de su Señor, no ha evolucionado ante la voluntad divina, porque se ha quedado en el Primer Tiempo, y lejos de adorar a su Padre como debiera de ser, sigue adorando al becerro de oro, con sus guerras, su ambición terrenal, sus cultos y tradiciones.
En algunos habrá confusión por lo que se dice al principio del Tercer Testamento, pero cuando se le diga a Israel el material, que se ha quedado en un mandato primitivo por no haber reconocido a su Dios en Jesús y que su voluntad nueva era que se: “Amasen los unos a los otros”; entonces cuando aquel pueblo comprenda que negó y blasfemó por siglos a su Dios que dicen obedecer y amar, será el llanto, un pesar profundo invadirá su corazón, y habrá quebranto de cabellos y barbas; su muro que tanto veneran vendrá abajo, porque tomará martillo hasta destruirlo en su totalidad, dando un testimonio así, de que por fin reconocen en Jesús a su Dios y a su nuevo mandato divino como aquél que abolió a su becerro de oro. Entonces compartirá sus riquezas, aunque el llanto lo llevará interiormente por mucho tiempo el cual querrá apaciguar con el abrazo de su Señor: Amando a los demás y restaurando un mundo completo que ha vivido con la ley del Talión, en un mundo en la Ley, en el Amor y en la Sabiduría de su Dios y Señor. Cuando logren esto, volverá su paz y se sentirán dignos nuevamente ante el Dios único y verdadero de todos los hombres y los mundos. Que alegría será para ellos, cuando logren cuanto se les confió desde su transito por la Tierra.
"Paz en el pueblo de Israel, hoy uno el material y otro espiritual, al final solo el pueblo de Dios con todos Sus hijos de este mundo y de los demás mundos".
“Amaos los unos a los otros”
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Invitado
Re: "Ojo por ojo y diente por diente"
Estimado gerardo Anaya
Tienes mucha razón en el sentido de que hubo normas o leyes propias de ese tiempo, pero por favor te pide que anlices que estas leyes propias de ese tiempo, no forman parte de los diez mandamientos, como lo menciona el párrafo diferido.
La Ley son diez mandamientos cosa que no tiene que ver con las leyes de Mosiés, por favor te pido de caridad que vuelvas a leerlo, estudiarlo meditarlo y anlaizarlo.
Y ten la caridade de hacerme ver que estos preceptos son parte de los diez mandamientos.
Te pido con respeto, para entendernos, que apliques más tu análisis espiritual, que tu criterio pesronal.
Gracias
Martín Lutero
Tienes mucha razón en el sentido de que hubo normas o leyes propias de ese tiempo, pero por favor te pide que anlices que estas leyes propias de ese tiempo, no forman parte de los diez mandamientos, como lo menciona el párrafo diferido.
La Ley son diez mandamientos cosa que no tiene que ver con las leyes de Mosiés, por favor te pido de caridad que vuelvas a leerlo, estudiarlo meditarlo y anlaizarlo.
Y ten la caridade de hacerme ver que estos preceptos son parte de los diez mandamientos.
Te pido con respeto, para entendernos, que apliques más tu análisis espiritual, que tu criterio pesronal.
Gracias
Martín Lutero
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Gerardo Anaya.
Y cuál sería tu analísis espiriual?
Podría ampliar un poco más el tema, pero quisiera saber, ¿cuál es tu análisis y meditación espiritual con respecto al primer párrafo de la Enseñanza 1?
Tal vez difiramos un poco, pero sé que tu meditación y análisis espiritual nos dará un mejor panorama de lo que se nos quiere decir en la Enseñanza.
Si tienes razón, los 10 mandamientos de la Ley, es del Padre; las otras normas o preceptos que surgieron después por parte de Moisés en su elevación, corresponden a normas o conductas, para que el pueblo pudiera concebir más a detalle lo que se le permitía de lo que no.
Tal vez difiramos un poco, pero sé que tu meditación y análisis espiritual nos dará un mejor panorama de lo que se nos quiere decir en la Enseñanza.
Si tienes razón, los 10 mandamientos de la Ley, es del Padre; las otras normas o preceptos que surgieron después por parte de Moisés en su elevación, corresponden a normas o conductas, para que el pueblo pudiera concebir más a detalle lo que se le permitía de lo que no.
NO SOLO LOS 10 MANDAMIENTOS PROVIENEN DE DIOS
En los mandamientos que se encuentran en el primer testamento, podemos encontrar de varios tipos:
· Para regular la sociedad.
· Para regular el culto Divino y
· Para regular nuestra conducta humana
De estos algunos tienen trascendencia para nuestro tiempo aun en lo social, podemos encontrar ejemplo de ello en el perdón de deudas cada 50 años, la prohibición de la usura o un sistema de gobierno de jueces, hombres conocedores de la Ley de Dios y de los Hombres.
Entonces tenemos que discernir una por una cuales son obsoletas, cuales son simbólicas y cuales debemos todavía obedecer.
En cuanto a los diez mandamientos, estos son una síntesis del resto de ellas, pero no anula a las demás, y no se puede decir que el resto son obra de Moisés.
Martín me parece curioso que preguntes sobre un tema y después corrijas diciendo que:
Te pido con respeto, para entendernos, que apliques más tu análisis espiritual, que tu criterio personal.
Me parece que no existe respeto cuando afirmas que alguien aplica criterio personal y no análisis espiritual.
A mi me gustaría conocer el resultado de tu análisis y no que preguntes sobre lo que ya tienes una opinión sin darla a conocer antes, esto es si tienes un tema para debate, ponlo sobre la mesa para que todos lo veamos y después aportemos al análisis.
· Para regular la sociedad.
· Para regular el culto Divino y
· Para regular nuestra conducta humana
De estos algunos tienen trascendencia para nuestro tiempo aun en lo social, podemos encontrar ejemplo de ello en el perdón de deudas cada 50 años, la prohibición de la usura o un sistema de gobierno de jueces, hombres conocedores de la Ley de Dios y de los Hombres.
Entonces tenemos que discernir una por una cuales son obsoletas, cuales son simbólicas y cuales debemos todavía obedecer.
En cuanto a los diez mandamientos, estos son una síntesis del resto de ellas, pero no anula a las demás, y no se puede decir que el resto son obra de Moisés.
Martín me parece curioso que preguntes sobre un tema y después corrijas diciendo que:
Te pido con respeto, para entendernos, que apliques más tu análisis espiritual, que tu criterio personal.
Me parece que no existe respeto cuando afirmas que alguien aplica criterio personal y no análisis espiritual.
A mi me gustaría conocer el resultado de tu análisis y no que preguntes sobre lo que ya tienes una opinión sin darla a conocer antes, esto es si tienes un tema para debate, ponlo sobre la mesa para que todos lo veamos y después aportemos al análisis.
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Gerardo Anaya
- Mensajes: 273
- Registrado: Mié Jun 28, 2006 11:03 pm
Las pruebas de Dios.
Las pruebas de Dios:
Las pruebas de Dios siempre han estado en nuestro camino, desde que vinieron a la Tierra Sus primeros hijos hasta los actuales.
Cuando Él dice: "Que en su camino también hay pruebas", es porque nuestro espíritu necesita ascender por el camino de la humildad, del amor y del perdón.
Un ejemplo: En tu camino te encuentras con un hermano nuestro, y éste te ha quitado todo lo que has ganado con tu esfuerzo para el sostenimiento de tu hogar y de los tuyos; esa prueba es de un hermano que por ofuscación, necesidad o solo por violencia te arrebató el fruto de tu labranza, y esa prueba no es de Dios, porque Él nunca ha querido eso, pero en esa prueba que nuestro hermano te hace pasar, también encontrarás la prueba de Dios; si, así es, porque, ¿qué harás tú en esos momentos en que te ha quitado el fruto de tu labranza?, ¿harás que tu mente y tu corazón se ofusquen también y quieras recuperar lo que te pertenece, con la violencia, la injuria, el odio y el enojo, o tranquilamente tu corazón y tu mente se resignarán con la humildad y el perdón en aquella prueba que nuestro hermano en esos momentos te hace pasar?, ¿el amor brillará en tu corazón para decirle a nuestro Padre: “Padre no tengo nada que perdonarle, puesto que es tu hijo; un nuevo día vendrá y con él, el sustento para los míos”? ¿Ante quien doblegarás tu cerviz ante la prueba de nuestro hermano o ante la enseñanza de nuestro Padre?
Igual pasa con la guerra que hoy vive Israel con el Líbano: Israel, el material, aún no ha reconocido la segunda venida de nuestro Padre que fue en Jesús, aún viven en la ley de Moisés y en sus tradiciones. Pero debes de recordar que también en ese Primer Tiempo, nuestro Padre dijo: "Amarás a tu Dios con toda tu mente, tu corazón y tu espíritu y a tu prójimo como a ti mismo"; no solo eso, sino siempre al pueblo se le dijo: "Proteger al huérfano, visitad a la viuda, dad albergue al forastero". ¿Dónde quedo todo aquello?
Si la mente y el corazón de aquél pueblo solo conciben la sangre, la venganza y el desconocimiento, no es que el Padre lo haya querido, sino que Israel, debió dar muestras de perdón, de fraternidad y de humildad ante Líbano por lo que le haya ofendido. ¿Así lo hizo? No, solo concibieron el odio, el rencor, la rivalidad, la desventaja, la muerte y la desolación, por una ley primitiva que les permitía en ese tiempo el proteger a los suyos y sus posesiones, ante la dureza de corazón de otros hermanos suyos que también estaban en evolución. Ahora que Israel tanto el material como el espiritual han evolucionado, y tanto en su mente y su corazón pueden concebir más Su voluntad divina de “Amarse los unos a los otros”, ¿por qué todavía existe el rencor y la venganza? Porque su corazón y su mente no viven en Dios sino para el mundo; ¿es justo eso para nuestro espíritu? Pobres de nosotros tanto para Israel material y el espiritual, porque nuestro llanto será grande.
Siempre estamos a prueba, y en nuestros caminos encontraremos las pruebas de Dios para demostrarle que ante la ofensa, la maldad, y las malas intenciones de nuestros hermanos, han de triunfar la bondad, la reconciliación, el amor y el perdón.
He aquí también las pruebas de Dios, ante las pruebas de nuestros hermanos.
“Paz en el mundo, paz en cada hijo Suyo”
"Amaos los unos a los otros"
Las pruebas de Dios siempre han estado en nuestro camino, desde que vinieron a la Tierra Sus primeros hijos hasta los actuales.
Cuando Él dice: "Que en su camino también hay pruebas", es porque nuestro espíritu necesita ascender por el camino de la humildad, del amor y del perdón.
Un ejemplo: En tu camino te encuentras con un hermano nuestro, y éste te ha quitado todo lo que has ganado con tu esfuerzo para el sostenimiento de tu hogar y de los tuyos; esa prueba es de un hermano que por ofuscación, necesidad o solo por violencia te arrebató el fruto de tu labranza, y esa prueba no es de Dios, porque Él nunca ha querido eso, pero en esa prueba que nuestro hermano te hace pasar, también encontrarás la prueba de Dios; si, así es, porque, ¿qué harás tú en esos momentos en que te ha quitado el fruto de tu labranza?, ¿harás que tu mente y tu corazón se ofusquen también y quieras recuperar lo que te pertenece, con la violencia, la injuria, el odio y el enojo, o tranquilamente tu corazón y tu mente se resignarán con la humildad y el perdón en aquella prueba que nuestro hermano en esos momentos te hace pasar?, ¿el amor brillará en tu corazón para decirle a nuestro Padre: “Padre no tengo nada que perdonarle, puesto que es tu hijo; un nuevo día vendrá y con él, el sustento para los míos”? ¿Ante quien doblegarás tu cerviz ante la prueba de nuestro hermano o ante la enseñanza de nuestro Padre?
Igual pasa con la guerra que hoy vive Israel con el Líbano: Israel, el material, aún no ha reconocido la segunda venida de nuestro Padre que fue en Jesús, aún viven en la ley de Moisés y en sus tradiciones. Pero debes de recordar que también en ese Primer Tiempo, nuestro Padre dijo: "Amarás a tu Dios con toda tu mente, tu corazón y tu espíritu y a tu prójimo como a ti mismo"; no solo eso, sino siempre al pueblo se le dijo: "Proteger al huérfano, visitad a la viuda, dad albergue al forastero". ¿Dónde quedo todo aquello?
Si la mente y el corazón de aquél pueblo solo conciben la sangre, la venganza y el desconocimiento, no es que el Padre lo haya querido, sino que Israel, debió dar muestras de perdón, de fraternidad y de humildad ante Líbano por lo que le haya ofendido. ¿Así lo hizo? No, solo concibieron el odio, el rencor, la rivalidad, la desventaja, la muerte y la desolación, por una ley primitiva que les permitía en ese tiempo el proteger a los suyos y sus posesiones, ante la dureza de corazón de otros hermanos suyos que también estaban en evolución. Ahora que Israel tanto el material como el espiritual han evolucionado, y tanto en su mente y su corazón pueden concebir más Su voluntad divina de “Amarse los unos a los otros”, ¿por qué todavía existe el rencor y la venganza? Porque su corazón y su mente no viven en Dios sino para el mundo; ¿es justo eso para nuestro espíritu? Pobres de nosotros tanto para Israel material y el espiritual, porque nuestro llanto será grande.
Siempre estamos a prueba, y en nuestros caminos encontraremos las pruebas de Dios para demostrarle que ante la ofensa, la maldad, y las malas intenciones de nuestros hermanos, han de triunfar la bondad, la reconciliación, el amor y el perdón.
He aquí también las pruebas de Dios, ante las pruebas de nuestros hermanos.
“Paz en el mundo, paz en cada hijo Suyo”
"Amaos los unos a los otros"
-
Gerardo Anaya
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- Registrado: Mié Jun 28, 2006 11:03 pm
"Ojo por ojo y diente por diente"
"Ojo por ojo y diente por diente"
1. En el principio de los tiempos, Yo, como Padre, inspiré al hombre la práctica del bien. Mas los hombres se apartaban de los mandatos divinos cayendo en idolatría y en actos abominables ante Mí. Vencían los fuertes, caían los débiles y el varón tomaba a la mujer como esclava. Fue necesario entregar a Moisés en el Monte Sinaí los diez mandamientos de la Ley. En esa Ley estaban las normas y preceptos que deberían regir al pueblo de Israel. Y en ellos se les decía: "El que diere muerte, lleve sobre sí la misma sentencia. El que hurtare, restituya a su hermano. El que hiciere mal, ojo por ojo y diente por diente pagará".
Es entender que desde un principio nuestro Padre nos inspiró la práctica del bien, más fuimos débiles y desobedientes ante Sus mandatos, y en lugar de acercarnos más a nuestro perfeccionamiento por medio del bien, lo hicimos bajo nuestra voluntad, donde no todo era luz. Siendo así, nuestro Señor permitió entonces que por nuestro camino reconociéramos nuestro error y nos dio una Ley con 10 mandamientos, para que en aquel Primer Tiempo nuestra mente, pudiera percibir o entender lo permitido por Él, de lo que no lo era.
Moisés en su elevación podía inspirarse en su Señor y ahí dar otras normas o preceptos adecuados para ese tiempo en que el corazón del hombre aún era rudo. Si el pueblo de Israel era rudo en su mente y corazón también a similitud eran los demás pueblos cercanos a él.
Solo una ley que pareciera "venganza" hoy en nuestros días, era el adecuado para aquel tiempo; y Moisés dijo al pueblo: "He aquí que todo el que robe, aniquile a su hermano o hiciera mal, ojo por ojo y diente por diente será". El pueblo comprendió ante ese mandato que Moisés les entregaba, que debía respetar todo lo que correspondía al que estaba a lado suyo. Pero también por la rudeza de su mente y corazón tomó aquella ley para hacerse valer y respetar de lo suyo ante los demás pueblos.
Cierto es que la Enseñanza 1, párrafo uno, podría prestarse a confusión en este tiempo, no para nosotros porque sabemos el por qué de esa ley del Talión, sino para los demás pueblos o para todo aquel que lea por primera vez el Tercer Testamento, porque podrían decir: “Es que en su Testamento tu Dios dice venganza, o por lo menos pagar con la misma moneda a quién nos ha ofendido”. Así lo pueden tomar nuestros hermanos; solo una clara explicación del pueblo espiritual Israelita, podrá dar explicación certera a nuestros hermanos del por qué de esa ley.
¿Qué paso hoy con Israel, el material? Por no haber reconocido en Jesús al Mesías Prometido, hoy todavía han tomado la ley del Talión para todo aquel que le ofende. Siendo el orgullo y la vanidad sobre él, porque cree estar haciendo la voluntad de Dios cuando es todo lo contrario. Si aquel pueblo hubiera reconocido en Jesús al Mesías, hoy ellos hubieran concebido que el amor y el perdón ante la ofensa es voluntad divina, y así estarían dando ejemplo a los demás pueblos del Dios viviente y verdadero. Pero aquél pueblo quiere ser fuerte, quiere ser el orgulloso donde los demás pueblos se inclinen ante él, porque saben que Dios vino a ellos, y sino se inclinan ante él, creen que Dios les hará justicia, incluso hasta derramar la sangre hermana de otros pueblos, en una palabra: Quieren subyugar con el temor a sus demás hermanos que viven en otras tierras.
He ahí que habiendo evolucionado el Israel material, espiritual y materialmente, no lo ha hecho en la voluntad de su Señor, no ha evolucionado ante la voluntad divina, porque se ha quedado en el Primer Tiempo, y lejos de adorar a su Padre como debiera de ser, sigue adorando al becerro de oro, con sus guerras, su ambición terrenal, sus cultos y tradiciones.
En algunos habrá confusión por lo que se dice al principio del Tercer Testamento, pero cuando se le diga a Israel el material, que se ha quedado en un mandato primitivo por no haber reconocido a su Dios en Jesús y que su voluntad nueva era que se: “Amasen los unos a los otros”; entonces cuando aquel pueblo comprenda que negó y blasfemó por siglos a su Dios que dicen obedecer y amar, será el llanto, un pesar profundo invadirá su corazón, y habrá quebranto de cabellos y barbas; su muro que tanto veneran vendrá abajo, porque tomará martillo hasta destruirlo en su totalidad, dando un testimonio así, de que por fin reconocen en Jesús a su Dios y a su nuevo mandato divino como aquél que abolió a su becerro de oro. Entonces compartirá sus riquezas, aunque el llanto lo llevará interiormente por mucho tiempo el cual querrá apaciguar con el abrazo de su Señor: Amando a los demás y restaurando un mundo completo que ha vivido con la ley del Talión, en un mundo en la Ley, en el Amor y en la Sabiduría de su Dios y Señor. Cuando logren esto, volverá su paz y se sentirán dignos nuevamente ante el Dios único y verdadero de todos los hombres y los mundos. Que alegría será para ellos, cuando logren cuanto se les confió desde su transito por la Tierra.
"Paz en el pueblo de Israel, hoy uno el material y otro espiritual, al final solo el pueblo de Dios con todos Sus hijos de este mundo y de los demás mundos".
“Amaos los unos a los otros”
1. En el principio de los tiempos, Yo, como Padre, inspiré al hombre la práctica del bien. Mas los hombres se apartaban de los mandatos divinos cayendo en idolatría y en actos abominables ante Mí. Vencían los fuertes, caían los débiles y el varón tomaba a la mujer como esclava. Fue necesario entregar a Moisés en el Monte Sinaí los diez mandamientos de la Ley. En esa Ley estaban las normas y preceptos que deberían regir al pueblo de Israel. Y en ellos se les decía: "El que diere muerte, lleve sobre sí la misma sentencia. El que hurtare, restituya a su hermano. El que hiciere mal, ojo por ojo y diente por diente pagará".
Es entender que desde un principio nuestro Padre nos inspiró la práctica del bien, más fuimos débiles y desobedientes ante Sus mandatos, y en lugar de acercarnos más a nuestro perfeccionamiento por medio del bien, lo hicimos bajo nuestra voluntad, donde no todo era luz. Siendo así, nuestro Señor permitió entonces que por nuestro camino reconociéramos nuestro error y nos dio una Ley con 10 mandamientos, para que en aquel Primer Tiempo nuestra mente, pudiera percibir o entender lo permitido por Él, de lo que no lo era.
Moisés en su elevación podía inspirarse en su Señor y ahí dar otras normas o preceptos adecuados para ese tiempo en que el corazón del hombre aún era rudo. Si el pueblo de Israel era rudo en su mente y corazón también a similitud eran los demás pueblos cercanos a él.
Solo una ley que pareciera "venganza" hoy en nuestros días, era el adecuado para aquel tiempo; y Moisés dijo al pueblo: "He aquí que todo el que robe, aniquile a su hermano o hiciera mal, ojo por ojo y diente por diente será". El pueblo comprendió ante ese mandato que Moisés les entregaba, que debía respetar todo lo que correspondía al que estaba a lado suyo. Pero también por la rudeza de su mente y corazón tomó aquella ley para hacerse valer y respetar de lo suyo ante los demás pueblos.
Cierto es que la Enseñanza 1, párrafo uno, podría prestarse a confusión en este tiempo, no para nosotros porque sabemos el por qué de esa ley del Talión, sino para los demás pueblos o para todo aquel que lea por primera vez el Tercer Testamento, porque podrían decir: “Es que en su Testamento tu Dios dice venganza, o por lo menos pagar con la misma moneda a quién nos ha ofendido”. Así lo pueden tomar nuestros hermanos; solo una clara explicación del pueblo espiritual Israelita, podrá dar explicación certera a nuestros hermanos del por qué de esa ley.
¿Qué paso hoy con Israel, el material? Por no haber reconocido en Jesús al Mesías Prometido, hoy todavía han tomado la ley del Talión para todo aquel que le ofende. Siendo el orgullo y la vanidad sobre él, porque cree estar haciendo la voluntad de Dios cuando es todo lo contrario. Si aquel pueblo hubiera reconocido en Jesús al Mesías, hoy ellos hubieran concebido que el amor y el perdón ante la ofensa es voluntad divina, y así estarían dando ejemplo a los demás pueblos del Dios viviente y verdadero. Pero aquél pueblo quiere ser fuerte, quiere ser el orgulloso donde los demás pueblos se inclinen ante él, porque saben que Dios vino a ellos, y sino se inclinan ante él, creen que Dios les hará justicia, incluso hasta derramar la sangre hermana de otros pueblos, en una palabra: Quieren subyugar con el temor a sus demás hermanos que viven en otras tierras.
He ahí que habiendo evolucionado el Israel material, espiritual y materialmente, no lo ha hecho en la voluntad de su Señor, no ha evolucionado ante la voluntad divina, porque se ha quedado en el Primer Tiempo, y lejos de adorar a su Padre como debiera de ser, sigue adorando al becerro de oro, con sus guerras, su ambición terrenal, sus cultos y tradiciones.
En algunos habrá confusión por lo que se dice al principio del Tercer Testamento, pero cuando se le diga a Israel el material, que se ha quedado en un mandato primitivo por no haber reconocido a su Dios en Jesús y que su voluntad nueva era que se: “Amasen los unos a los otros”; entonces cuando aquel pueblo comprenda que negó y blasfemó por siglos a su Dios que dicen obedecer y amar, será el llanto, un pesar profundo invadirá su corazón, y habrá quebranto de cabellos y barbas; su muro que tanto veneran vendrá abajo, porque tomará martillo hasta destruirlo en su totalidad, dando un testimonio así, de que por fin reconocen en Jesús a su Dios y a su nuevo mandato divino como aquél que abolió a su becerro de oro. Entonces compartirá sus riquezas, aunque el llanto lo llevará interiormente por mucho tiempo el cual querrá apaciguar con el abrazo de su Señor: Amando a los demás y restaurando un mundo completo que ha vivido con la ley del Talión, en un mundo en la Ley, en el Amor y en la Sabiduría de su Dios y Señor. Cuando logren esto, volverá su paz y se sentirán dignos nuevamente ante el Dios único y verdadero de todos los hombres y los mundos. Que alegría será para ellos, cuando logren cuanto se les confió desde su transito por la Tierra.
"Paz en el pueblo de Israel, hoy uno el material y otro espiritual, al final solo el pueblo de Dios con todos Sus hijos de este mundo y de los demás mundos".
“Amaos los unos a los otros”
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