Segundo Libro de Oro

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Gerardo Anaya
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Segundo Libro de Oro

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Segundo Libro de Oro: “Fuente de la Gracia-Luz del Espíritu Santo”

Este Segundo Libro de Oro trata sobre los 22 Preceptos que Elías nos entregó por voluntad divina; se que nos ayudará mucho en la comprensión de ellos.


Prologo (de un hermano espiritual):

Querido hermano: Si estas mis palabras que encontraréis en este libro, llenan el hueco de tu mentalidad desocupada; analízalas y compréndelas, porque no sabes ni la hora ni el momento, en que has de necesitarlas, para alivio de tus penas o para consuelo de las amarguras de tu vida, o para luz en el entendimiento de los hombres.

Os la confío como heredad de la luz, para que esta heredad la sigas sembrando para alivio de tus penas, en el ENTENDIMIENTO, en el CORAZÓN y en el ESPÍRITU de la humanidad. Paz sea contigo al detener tus pupilas sobre estas líneas siguientes.

Este humilde ser espiritual, ansioso de que la humanidad progrese y se disipen las nubes de la mente humana, se llega al cerebro del cuerpo corpóreo del hombre, para externar estas heredades; consejos a todo hombre de buena voluntad o confundido en el mismo mar de sus pasiones. Y sabiendo que necesitas mi ayuda, aquí estoy contigo para darte estos consejos, estas enseñanzas que mucho provecho te harán; más si no las comprendes, no desesperes por ello, el tiempo vendrá en que podrás comprender y recibir el consuelo de esta confortadora enseñanza. Que ya conocida o que sin conocer, será también la luz en todas las mentes para ser más radiante mañana.

Luz para la humanidad

Lunes, Diciembre 16 de 1946.

A escuchar la Palabra divina del Señor, se acercan los hermanos que es la voluntad del Padre, tomar apacentamiento en el santuario.

Al estar la Radiación, el Padre habla a uno de sus niños y le dice: “(varón o varona) me pides en estos instantes (lo que esta pidiendo el hermano o hermana) en el fondo de tu corazón”. Y en estos instantes hubo la comunicación de dos ESPÍRITUS: Del espíritu del hermano que pedía y del Espíritu Divino de Dios, o sea el átomo de la luz divina de Dios.

Decimos los ESPÍRITUS, porque estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Porque luz es sabiduría espiritual; y por eso dice el Padre: “Yo te entrego de mi luz y de mi fuerza y fortaleza”.

Luz porque nos dio en ella el conocimiento; fuerza para que seamos fuertes en los peligros que hemos de encontrar en el camino, donde vamos luchando y trabajando, sembrando en el camino de la espiritualidad; fortaleza porque Él viene a fortalecer como agua vivificadora, a tonificar, alimentar nuestro propio espíritu, que débil puede encontrarse en el camino, por las grandes y pequeñas vicisitudes de la vida.

Miércoles, Diciembre 18 de 1946.

Más tenemos una nueva manifestación. Un cerebro se apacenta como instrumento para la Radiación de la fuerza divina de Dios en distintos lugares, templos o santuarios como queráis nombrarle. Y por ese mismo cerebro, en cada árbol justifica, entrega y ordena en diferentes maneras; en unos da aceptaciones de los símbolos, en otros los rechaza, en otros, al implantar entrega y consagra los símbolos. Aceptando va, las buenas o malas enseñanzas, porque así ha convenido a sus intereses personales.

La Obra del Señor es una Doctrina, no es charlatanería, y los verdaderos cerebros preparados por la mano omnipotente de Dios, siempre mostrarán por doquier de los caminos rectitud, luz que es verdad, amor y caridad siempre para la humanidad. Por doquier que se apacenté dará la misma enseñanza y Doctrina de la Obra grandiosa de Dios; dejando la conveniencia, dejando los tesoros de la Tierra, dejando la mentira y la falsedad. Siendo limpios y puros de corazón, nobles y humildes, con mansedumbre, con ternura, con piedad, con fe, con esperanza y con caridad para sí mismo. Para después dar, sembrar, cultivar y edificar el remanso de paz espiritual en el espíritu, en el corazón y en la mente de su hermana humanidad. Este es el que ha luchado y trabajado para formarse dentro de un doctorado de las almas, en el camino de la espiritualidad.

Lunes, Enero 29 de 1947.

El CRISTIANO lleva ese nombre, porque sabe su responsabilidad de la doctrina que profesa, como en las distintas religiones existentes en el planío terrestre. Todas las religiones nos conducen a un mismo fin: A elevar el espíritu, a doctrinarlo, a cultivar dentro de él una moral noble y justa de amor, de caridad y de unión, de mansedumbre y de perdón.

¿Para qué?, preguntamos y el guiador espiritual y nos contesta: Para amar y servir a Dios antes que todo lo creado. Lo creado sí, porque de ello vamos necesitando en este planío terrestre y debemos comprender que en la Tierra no existirá para siempre. Mientras tanto lo que se hace para la salvación, adelanto y progreso del espíritu no muere nunca, no se acaba, ni se destruye, dura y perdura hasta la eternidad.

Por eso debemos comprender; que en la religión que profeses, debes cumplir con la Ley de Dios: “Amaros los unos a los otros y perdonaros los unos a los otros”. Para que así: “Des al César, lo que es del César, mundo y carne; y a Dios, lo que es de Dios, mente y espíritu”. Y puedas así, alcanzar la tabla de salvación para vos y para tu hermana humanidad, en la Doctrina Cristiana en espíritu y en verdad.

Lunes, Enero 27 de 1947.

MENTE y ESPÍRITU

El espíritu es luz, verdad, sabiduría, amor, esperanza, caridad, consuelo, dulzura, bondad, mansedumbre, fe, humildad, e innumerables virtudes encierra.

El espíritu es y será siempre. De aquí vamos a utilizar la mente que encierra inteligencia, y una fuente de desarrollo mental y espiritual para hacer edificar, labrar en la Conciencia del morador de la Tierra, un cambio de regeneración y de progreso espiritual, para todas las almas que quieran, que tengan voluntad de llevar un camino de rectitud, de amor, unión y de buena voluntad; no en el camino de sufrimiento, sino en el camino de la paz espiritual.

Sabemos que el espíritu es todo; que el espíritu no es tiniebla, es siempre luz y que el espíritu rige la mente. Sabemos también que la mente y espíritu son cosas divinas; que el espíritu es creador de la mente, es el reflejo, acto o fuerza creadora del espíritu, porque por ello fuerza es crear.

La mente es una vía de entendimiento; comunicación al exterior del espíritu, conózcase por mente, pensamiento, inteligencia, conciencia o voz del espíritu, como mis hermanos quieran llamarle.

La mente y el espíritu son luz; pero la mente puede tomar del espíritu y del cuerpo. El cuerpo ordena la maldad, lo malo; y el espíritu lo noble, lo bueno, lo sano y lo puro. La mente es el árbol del bien y del mal, al servicio del espíritu y del cuerpo.

La mente puede usarse para la elevación del espíritu, para su adelanto, progreso y perfección. Porque con la mente, sí se pueden vencer las tendencias y pasiones del mundo; y puede y debe de usarse para todo lo bueno, noble y puro, en bien de la humanidad entera.

La mente cual emanación y fuerza creativa del espíritu; creada y regida por el átomo de luz divina del espíritu del hombre. Nunca jamás deberá permitirse al cuerpo o carne, tome o gobierne por instantes la mente, para hacer o causar mal a nuestro semejante y hermano. Porque, “con la misma vara que mides, serás medido”. Porque, “si bien piensas y ejecutas, bien recibirás; si mal piensas y ejecutas, mal recibirás”.

¿Cuáles son los enemigos del hombre? Los enemigos del hombre son el mundo y la carne.

¿Y por qué la carne se inclina siempre a lo malo? Porque la carne se alimenta y esta hecha de lo que produce la madre Tierra, por eso se inclina más a la Tierra; por ello sus tendencias malas y perversas del animal. Y aunque el sabio de la Tierra, dice que: “Comiendo vegetales, la carne no tiene tendencias”. ¿Quién produce y de qué están hechos los vegetales? La madre Tierra los produce al igual que todo lo que alimenta la materia. El vegetal está hecho de la Tierra, lo mismo que el cuerpo o la materia, y por eso se inclina más a la Tierra; porque hecho en la Tierra, en la Tierra quedará. De ahí, sus tendencias malas y perversas, su inclinación siempre a lo malo.

Más del espíritu nace y brota todo lo noble, sano y puro; todo lo sublime, hermoso y bello; la paz, el amor, caridad, unión y buena voluntad.

La VIDENCIA

La videncia es el reflejo o espejo del alma. Y se refiere a la misma alma que contempla; le indica su adelanto o atraso dentro del camino espiritual. El vidente contempla en semi-éxtasis, no en estado normal. Cuidado debe de tener el vidente para no confundirse y confundir a su hermano, con los espejismos de su propia imaginación. También hay otras clases de videncias, de las que se hablará más tarde.

La CLARIVIDENCIA

La clarividencia es el don de contemplar con los ojos abiertos. Y se pueden contemplar los seres desencarnados, cual si fuera humana, pero se contemplan las reencarnaciones de los seres, como si fueran una película que pasa por su vista rápidamente.

Febrero, 10 de 1947.

La MENTIRA

Mentira, esa palabra encierra otras muchas. Como en este planeta Tierra tenemos distintas presentaciones de esa mentira. Preguntamos, ¿qué cosa es mentira? Dentro del camino espiritual y fuera del camino espiritual, ¿es buena o es mala?

El guiador espiritual nos contesta: Dentro del camino espiritual es malo; porque es el obstáculo, el pedrusco y la barrera que obstruye, dificulta y hace difícil al caminante su labor espiritual.

Porque la materia obra o hace en todos los actos el papel principal; y entonces, dificulta al verdadero sembrador su verdadera labor, como al predicador. Si no lo hace en verdad, no dará reinvidicación a las almas, no dará en su enseñanza el verdadero camino de la regeneración.

Como el labrador si ha dado mentira a la tierra, que es el cuerpo humano; y la semilla que es la palabra de amor, pero de amor de Dios para con sus hijos. Si no ha puesto en la tierra la semilla limpia y pura, ¿qué fruto ha de dar? Ninguno.

La tierra no ha recibido nada. Y de ahí entonces, que la tierra deja de ser fecunda, no da planta, no da fruto, solamente quedará tierra árida y desierta; y entonces, el espíritu morador de la tierra no puede dar nada, porque nada se le ha dado. No encuentra preparación, ni dominación de sus tendencias de orgullo, de vanidad, de soberbia, de avaricia, de odio, de ira, y venganza; y por ello el espíritu no progresa. Porque solamente está envuelto en la mentira de la carne, del cuerpo del hombre, como quieras nombrarle.

Con mucha más razón fuera del camino de la espiritualidad; y ya en el camino material. También es destrucción del hombre moral, espiritual y material. Si por doquier en su camino siembra mentira, nadie puede creerlo, y como nadie puede creerlo, la duda es general para ese cuerpo y para las palabras que brotan de esos labios.

La mentira lo abarca todo en destrucción, porque todo lo destruye. Todo lo extermina y acaba, hasta cuando llega el más grande enemigo de la mentira, que es la VERDAD; entonces se descubre todo, por todos nuestros actos sobre el haz de la Tierra. Por eso, he ahí una palabra, “la mentira dura mientras la verdad no llega”.

Por eso hay que dar VERDAD dentro y fuera del camino espiritual. Para que así como espíritu, como hombre morador de la Tierra, seáis siempre el apostolado de la cristiandad, que quiere decir VERDAD.

Miércoles, Febrero 17 de 1947.

La TIERRA y el ÁRBOL

¿Qué símbolo o ejemplo nos dan estas dos palabras TIERRA y ÁRBOL en el camino espiritual y material? Preguntamos nosotros y el guiador espiritual nos contesta: El ÁRBOL es el espíritu del hombre, la TIERRA es el cuerpo del hombre.

¿Por qué es el cuerpo del hombre? Porque está hecho de la nada; de tierra y en tierra convertido ha de quedar a su debido tiempo, cuando sea llamado el espíritu ante la presencia de Dios. Por eso el Maestro nos dice: “Labra la TIERRA, cultívala, abónala con la Savia fecunda de mi enseñanza. Porque vengo a darte lo que ha de hacerte falta; y menester te hace, para que domines, para que quites el gusanillo que viene a destruir la planta o el ÁRBOL. Para que no le quite la fuerza ni la fortaleza que produce la TIERRA. Para dar vida al espíritu”.

Ejemplo: Si la tierra impreparada está, produce hierba mala, inútil al caminante, inútil al que quiera sombrearse, inútil al que la quiera utilizarla para hacer el bien; por muchos esfuerzos que haga, no le servirá para nada. Pero he aquí, que si esa tierra tiene y produce abrojo, ¿qué caminante ha de desear entrar adonde está esa parcela? Nadie penetrará, porque sabe que dolor y sufrimiento llevará. Quiere decir entonces: Que como cuerpo es repudiado por la humanidad; por doquier de su camino recibirá el oprobió, el desprecio, la murmuración, el palabrerío, y en general todas las lacras de las tendencias del mundo. Y como espíritu, estará estancado en el mismo camino, no tiene adelanto, no tiene progreso; por el contrario, estará débil, enfermo del alma; y de ahí, ese abatimiento, esa desmoralización, falta de confianza, de fe y de todas las virtudes que debería de poseer. No tiene nada, ni fuerza para dominar la TIERRA; y será una planta raquítica, un ÁRBOL que no dará sombra al caminante, ni consuelo al que busca en él un poco de fragancia espiritual, para alimentarse y prepararse en bien de su hermana humanidad. Es el ÁRBOL abandonado a la mitad del desierto; porque le faltan las fuerzas. Es el ÁRBOL que espera, que el caminante le riegue el alba de mañana por la misericordia divina de Dios, le limpie su tierra, le abone, dé la vida y pueda así resurgir a la vida de la gracia.

Miércoles, Febrero 24 de 1947.

La PARÁBOLA es una forma que el Maestro nos da, para poder comprender lo que es su divina Palabra.

En distintas formas nos muestra con la parábola, el camino verdadero de la luz, de amor y de progreso espiritual. Nos pone distintos ejemplos como este: “Regad la TIERRA con el Agua Regeneradora de Gracia. Abonad con mi palabra la TIERRA, y alimentad con el conocimiento de luz, que te den mis palabras; darás Pan de vida a tu espíritu”.

Quiere decir que: El Agua simboliza como parábola, que su palabra, su enseñanza es como el agua limpia y pura. Y que esa Agua, es su palabra que riega y alimenta los sentidos del hombre, las vibraciones de sentimiento que son: Ver, oír, palpar y analizar.

Por ello es la Fuente inagotable de Vida, porque a cada momento oímos de su palabra, vemos de las maravillas testimonios o ejemplos en nosotros mismos, como en nuestros hermanos. Analizar debemos de hacerlo, porque cada día nuevo para nosotros es una enseñanza, es un conocimiento que el Señor nos da, una fuente de sabiduría.

¿Y por qué nos da distinta sabiduría a cada uno? Porque así lo hemos de menester para el adelanto y progreso de nuestro espíritu.

Nosotros no hemos querido analizar de las parábolas que diariamente en sentido figurado nos da el Maestro. Y por eso, he ahí la confusión de las almas. Por eso el morador de la Tierra camina de un lado a otro buscando, escudriñando; y aún palpando no ha podido analizar, ni entender, ni comprender, ni llevar la luz en el camino de su existencia, sobre el planío terrestre en que nos encontramos. Por eso, hacemos nuestra vida difícil, dolorosa, incomprensiva y nos decimos a nosotros mismos, ¿a dónde iré a parar o qué irá a suceder conmigo? De ahí la desesperación, la amargura, la ofuscación. Y de ahí, que la humanidad no encuentra el camino, que le conduce a la paz de su espíritu y al progreso de su hermana humanidad.

La SEMANA SANTA.

¿Por qué conmemoramos la Semana Santa? El guiador espiritual nos contesta: Para nosotros discípulos Espiritualistas es la semana de luz a nuestras inteligencias, a nuestro espíritu. Para recordar nuestros grandes deberes espirituales que tenemos que cumplir sobre el haz de la Tierra.

En lo que es la Semana Santa, es para nosotros cuando se cumple la voluntad del Padre Eterno, la voluntad del Hijo y la voluntad del Espíritu Santo. Debemos recordar de las muchas faltas que día tras día cometemos.

Guiamos nuestros pasos y muy pocos lo guiamos hacia el bien. Por ello el Padre nos recuerda su vida, pasión y muerte, muerte de cuerpo aparente que llevaba consigo sobre el haz de la Tierra. Con ello nos demostró, nos enseño a enseñar la Doctrina del Padre; nos enseño a llevar con paciencia las grandes vicisitudes de la vida; nos enseño a ser caritativos; a dar con abundancia el pan de la vida espiritual; a consolar al triste; a no juzgar con ligereza las faltas de nuestros hermanos; a vivir, a morir en el más grande sacrificio por nuestra hermana humanidad, y en el último instante, decir estas palabras: “Perdónalos Padre Eterno, porque no saben lo que hacen”.

Cuanta bondad y ternura por herencia nos dejó y de amor espiritual nos revistió, para cumplir con su santa y divina voluntad “amaros los unos a los otros y perdonaros los unos a los otros”; ese es el amor cristiano puro y noble, desinteresado, muy lejos de las pasiones del mundo. por eso para nosotros como Espiritualistas es una semana de luz, porque nos convertimos en la llama ardiente de amor hacia Dios y hacia la humanidad. Porque debemos dar así en lo restante de la vida, de la herencia o la heredad, como quieras llamarle, a todos los que lo han de necesitar del tesoro de virtudes que nos dejó nuestro amado y divino Maestro; para dar al necesitado y llenar su corazón, del que hambre de espiritualidad pueda llevar.

Dad y recibiréis, negad y se os negará; ésta es la voluntad de Dios.

Miércoles, Marzo 5 de 1947.

El ABONO

El ABONO es en el camino espiritual: Las VIRTUDES con que debemos de engalanar nuestro espíritu. A medida del cumplimiento, esas virtudes irán siendo hábito y entonces el cuerpo irá engalanándose, dominándose con el mismo fluido, ambiente de lucha y de trabajo, para trasformarse en espiritualidad.

Las virtudes son: Si llevamos ira, que halla paciencia; contra la envidia lo que nos domina siempre, debe haber caridad; contra gula, templanza; contra pereza, diligencia; contra avaricia, largueza. Muchos vicios y muchas virtudes; contra lujuria, castidad.

Contemplando y analizando todas estas virtudes con que debemos de abonar la TIERRA; y cuando hayamos abonado esta TIERRA poco a poco con las virtudes. Entonces habremos dominado paso a paso una de las muchas de nuestras debilidades, tendencias o pasiones, que hemos llevado o aprendido desde temprana edad en nuestra existencia.

Más hay dos caminos: Si nos conducimos como la mala hierba, como el ÁRBOL del mal que da fruto y es amargo sin saborío al paladar de la humanidad, es porque queremos el dolor, sufrir, gemir y llorar, maldecir o renegar. En este mundo todo lo encontramos si queremos para el mal. Pero recordemos que si ese es el camino que hemos escogido, reencarnación tras reencarnación será en nosotros para sufrir, para lavar nuestras culpas, para desmanchar nuestras grandes faltas; porque así lo hemos querido, no porque Dios nos lo haya enviado.

Más también en este mundo tenemos el ÁRBOL del bien. El ÁRBOL que crece, que es grande, fuerte, recto y da fruto; el fruto que es dulce, que lleva la miel de la espiritualidad a su hermana humanidad, que le da vida al que tome de ese fruto para toda su eternidad; ese es el ÁRBOL de vida espiritual. Es el ÁRBOL que da savia al caminante; es el ÁRBOL que extiende su ramaje con todas las virtudes para aquél que le ha de menester; enseña al que no sabe, da agua al sediento, pan al hambriento, posada al peregrino. Mucho os diría de este ÁRBOL, pero en una palabra las almas que se inclinan a este ÁRBOL del bien, van camino al paraíso de la espiritualidad, para vivir solo, para amar a su Dios y su Señor.

Y sí así el hombre de la Tierra se reconoce, el cuerpo como TIERRA; y el ÁRBOL como espíritu. Como alma se convertirá en el verdadero labrador de su parcela, y como labrador amoroso lleno de amor y de bondad, para ayudar a los demás moradores de la Tierra, a que fueran buenos labradores de su propia TIERRA, como de las demás parcelas de la humanidad doliente.

Trabajar, analizar, practicar y así podrás palpar la grande misericordia de Dios por doquier de los caminos; está es la voluntad de Dios. Porque recordad, que darás a la tierra lo que a la tierra le está dado a reclamar. ¿Qué es lo que ha de reclamar? El cuerpo. Pero recordad también que hay que retornar el espíritu de donde han de reclamarlo, de donde ha sido enviado, de la luz infinita de Dios.

Dios nos reclamará a su debido tiempo: “Te he enviado a la Tierra para que contemplarás y vieras mi grandiosa Obra. Las obras que mano mundana jamás ha podido igualarlas, mi obra que es la Naturaleza, las aves, los campos, las flores, los arbustos, el agua, el aire, el rocío, la nieve, el calor, las semillas, y más aún la obra que eres tú mismo, mi obra perfecta. Porque todo lo que he nombrado tiene vida, pero no habla; en cambio tú eres mi obra perfecta, porque piensas y hablas, porque tienes la vibración, el sentir y el grande amor a la luz de tu Dios y Señor”.
Por ello acuérdate, que ante la presencia de Dios estarás algún día en que llegue la hora.

Lunes, Junio 2 de 1947.

En este Tercer Tiempo, las almas en ofuscación material y espiritual pueden encontrarse. En lo material porque hay falta de conocimiento, de cultura y de preparación dentro de las tendencias mundanas de la vida; en ofuscación espiritual, porque no han dominado su cuerpo, no han buscado el principio y el fin de ese mismo cuerpo. Porque no se han dado cuenta, ¿de qué vibración y de qué vida se sostiene su propio cuerpo? Y como no han analizado; no han comprendido, que la vida de ese cuerpo es el espíritu. El espíritu es radiación divina, emanación espiritual hacia el cerebro del hombre y al espíritu. Y así, la humanidad no ha podido darle el lugar que le corresponde.

Si no se le deja al espíritu lo que ha de ser, para menester de su desarrollo evolutivo; los pueblos, las naciones, las multitudes y en una palabra todos los seres que moran la Tierra no podrán comprender, analizar y llevar en paciencia las grandes amarguras de este mundo.

¿Por qué los unos llevan la ofuscación del espíritu, de la mente? Porque se desconocen los unos hacia los otros; porque hasta en los mismos suyos se arrebatan la vida material y espiritual; porque no hay separación de cuerpo y de espíritu, o sea materia y espíritu, sino que habéis mezclado ambas cosas en la vida terrenal de la cual vais disfrutando.

Esta es la gran equivocación en que moran las sectas, doctrinas o religiones, como queráis nombrarles. No habéis pensado que en este, en aquel, o en el más allá de los caminos en que transite tu hermano, en que transitaréis vos, debéis de poner a la materia en lo que es material. Para eso te fue concedido, entregado y preparado como soplo divino de la existencia de Dios, en cada ser que moráis en la Tierra. En ella analizar, comprender y cultivar la paz será en todo ser, porque es la voluntad de Dios.

Miércoles, Julio 2 de 1947.

PRIMER PRECEPTO: Amarás a Dios antes que todo lo creado.

Analizando nos contesta nuestro guía espiritual. Amarás a Dios antes que todo lo creado, quiere decir: Que hemos sido enviados al planeta Tierra con un cuerpo y dentro de ese cuerpo, un soplo de vida que es el espíritu, que nos rige o conduce dentro de la sanidad de lo noble y de lo bueno, que encierra ese átomo de luz divina de Dios.

Y el cuerpo para tomarlo como instrumento de los deberes, deberes que debemos de desempeñar cada uno de nosotros sobre el haz de la Tierra; y así, dad a Dios antes que todo lo creado sobre el haz de la Tierra, el respeto, la veneración y la alabanza que debemos tributar cada día de nuestra existencia, de nuestro paso sobre la Tierra. No hacer un dios de las cosas del mundo, ni darle más valor a los instrumentos o sea a los seres que con nosotros conviven o transitan sobre la Tierra. No olvidemos de que hay un Dios que nos ha creado y que nos espera como Padre, como Creador o como Dios de amor y de perdón.

Por ello este PRIMER PRECEPTO: Amarás a Dios antes que todo lo creado. Al principio de todos nuestros actos buenos o malos, antes el nombre de Dios; que sí son buenos Él nos dará de su fuerza para cumplirlos conforme es su voluntad, y sí son malos, que nos dé la luz para contemplar nuestro error o equivocación donde transitamos. Y así, cumpliremos con el PRIMER PRECEPTO: Amar a Dios antes que todo lo creado.

Lunes, Julio 7 de 1947.

SEGUNDO PRECEPTO: No hablarás mal de tus hermanos, aún cuando tengas justicia para ello, a Dios toca defender tu causa si fuere justa.

Y nuestro guía espiritual, nos contesta el análisis de este SEGUNDO PRECEPTO: Nuestros hermanos que cometen faltas, equivocaciones, errores, crímenes, murmuraciones, humillaciones a sus demás hermanos; no debemos hablar mal de ellos aún teniendo justicia.

¿Por qué nos han faltado? Porque ellos, están faltando por falta de conocimiento espiritual, que es conocerse a sí mismo; no saben todavía amar con el amor de Dios, perdonar con el amor de Dios, ni saben lo que es caridad para sí mismo, como para la humanidad.

Y por ello dice: A Dios toca defender tu causa si fuere justa; porque si ellos, nuestros hermanos están en el mismo grado evolutivo y nos hieren y lastiman, debemos de dejar a pesar de ello la causa a nuestro Dios y Señor. Porque en ese acto de humildad y de obediencia, recibimos un grado más evolutivo, nos hace más buenos y más nobles, nos da la paz y más luz a nuestro espíritu.

Al dejar la causa a Dios, no por haberla entregado al Padre, creemos que Dios le va a dar el dolor o le va a flagelar los cuerpos; no hermanos míos, le dará luz a medida que luche y trabaje en el camino de la regeneración y de la vida, y con ello, nosotros veremos nuestra obra, de que nos hemos amado los unos a los otros en el camino espiritual.
Y entonces, nos veremos más obligados por la maldad, iniquidad que nos muestran nuestros hermanos, de luchar con nuestra vida y ejemplo; acabar y destruir todo lo malo que halla en mente y cuerpo de los hombres, para así, cumplir con este SEGUNDO PRECEPTO: “No hablarás mal de tus hermanos, aún cuando tengas justicia para ello, a Dios toca defender tu causa si fuere justa”.

TERCER PRECEPTO: No amarás religión que no tenga por base el amor a Dios y la caridad perfecta con Sus hijos, sean los que fueran y en la pureza de María.

El pueblo pregunta y el guiador espiritual nos da el análisis de este TERCER PRECEPTO: Quiere decir para todo creyente o increyente que practique cualquiera que fuese la religión que profese, si no tiene sentimiento de perfección, de amor espiritual sobre todas las cosas o criaturas, y la caridad perfecta con Sus hijos sean los que fueren; o quiere decir conociendo tu religión o no conociéndolo, creyente o increyente, y que en ello se trate de obrar siempre con limpieza de pensamiento, palabra y obra en la pureza de María.

Porque el reconocer que María, o sea la Enviada del Señor sobre el haz de la Tierra con un cuerpo corpóreo; sólo fue un instrumento o aparato o cuerpo, para enviar en cuerpo aparente y como ATOMO de LUZ, un niño que había de nacer por obra y gracia del Espíritu Santo en un pesebre, en el lugar más apartado de los ojos de los hombres, para verificarse el prodigio de la venida del Mesías verdadero como lo llamaron los hombres de la Tierra, otros en la pureza de su corazón dijeron estás palabras: “Ha nacido el niño de Dios”.

De ahí grandes prodigios, miles de verdades, manifestaciones maravillosas mostró a la humanidad de su venida al mundo, como hasta el último instante de abandonar el cuerpo aparente. Nos da luz, nos muestra con ello haber sido el mismo Dios; de ahí Dios en Tres Potencias: Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres personas distintas y un solo Dios Verdadero; Dios Espíritu Puro.

De ahí que siendo verdaderos cristianos, verdaderos hijos de Dios y herederos de su Gloria; debemos creer ya no con duda o con confusión, sino con conocimiento y conocimiento de causa en la pureza de María, para regocijo de nuestras almas y fuerza de nuestros espíritus, de que el Señor hasta ahora en este Tercer Tiempo ha tomado instrumentos corpóreos para cumplir en nosotros su santa y bendita voluntad; como a través de los siglos nos mostró el verdadero camino de la espiritualidad, tomando una materia para que se edificase en María el milagro, y se apacentase en Ella, el Espíritu de Dios. Como en este Tercer Tiempo también viene a entregarnos su voluntad divina.

Y para alguna mente confundida estas palabras: Si no hubiese sido la pureza de la Virgen Inmaculada de los Cielos como el morador de la Tierra la nombra, y hubiese desarrolládose acto mundano en Ella; no habría duda no habría ofuscación, todas las mujeres que moran en la Tierra habrían cumplido convirtiéndose en santas, y todos los cuerpos serían dioses. Y de Dios solamente el espíritu que rige el cuerpo de cada morador de la Tierra, ese sí como SOPLO DIVINO es átomo de la luz divina de Dios.

Lunes, Julio 28 de 1947.

CUARTO PRECEPTO: Amarás a tus padres después que a Dios y a tus hijos lo mismo; para los primeros la veneración y el respeto; para los segundos la caridad y el buen ejemplo en todo. Si hacéis lo contrario seréis juzgados con rigor, como autores del mal.

El guiador espiritual nos dice: Este PRECEPTO nos muestra, que debe Amarse a Dios antes que todo lo creado, o sea reconocer que Dios es el PRIMER PADRE de la Creación entera, como de los seres que moran la Tierra; reconociendo al Padre en su poder, en su justicia, en su amor, por su grande misericordia, por la luz que dio a los seres padres en representación de las generaciones venideras.

He ahí por ello a Dios tributarnos nuestro espíritu y a nuestros padres que nos dieron la formación de los cuerpos por ley y mandato del Señor; veneración y respeto, porque vemos en ellos cumplirse la voluntad de Dios, como en nosotros, que somos la evolución de las generaciones. Y ese mismo respeto nos dará los propios nuestros; y así vendrá encadenándose el grado evolutivo de paz, de amor y caridad en bien de la humanidad.

Más si hicieses el mal con tus padres y a tus hijos les dieses el mal ejemplo, seréis juzgados a medida que volváis en las nuevas generaciones, reencarnaciones o evoluciones como queráis nombrar. Y he ahí entonces cumpliéndose la voluntad del Padre: “Ojo por ojo y diente por diente”. Porque esta es la voluntad del Padre.

Y así recibiréis en ti, por el mal ejemplo que habéis sembrado en ellos, el odio, el rencor, palabrerío y todo aquello que os hiere y os lastima; como también hiere y lastima tu mal ejemplo al espíritu y materia de tus hijos.

Por ello, velad y estar siempre alertas, prestos para cumplir con vuestros deberes espirituales. Para que mostrando un acto de rectitud, una conducta recta, justa, y noble; podáis dar el ejemplo a los demás hogares de cada uno de nuestros hermanos. Los padres con los hijos y los hijos con los padres, deberán de conducirse a la altura del grado evolutivo, que van labrándose por su lucha y trabajo; y ese será el buen presente, para las generaciones venideras.

Miércoles, Julio 30 de 1947.

QUINTO PRECEPTO: No jurarás sobre cosa o criatura alguna con falsedad, ni tomarás a Dios como testigo de mentira; si lo hacéis el Hijo del hombre te demandará, porque a Él le toca defender tu causa.

El guiador espiritual nos dice: Sobre los seres que moran la Tierra, juráis y decís estas palabras: “Yo te juro en el nombre de mi madre, de mi padre, de mi hermano, por mis hijos, por mi casa”, o por lo que tengas delante de tu presencia, o lo que esté más presente a tu mente, por la vida de tal o cual persona que sea de más estimación; juráis cumplir en tu religión, en tus compromisos, ser bueno, ser bondadoso, regenerarse, cumplir con donativos y con muchas cosas más que pueden presentarse en tu camino. Más sobre lo que estáis jurando no cumplís, porque no te veis un grado evolutivo más para comprender el peso de tu palabra, o porque no tenéis conocimiento del grado de responsabilidad espiritual para tu juramento.

Y así cometiendo una grave falta seréis. Porque habéis jurado en falso o sea con mentira, porque no te has regenerado, porque no has cumplido con los compromisos contraídos en el camino de tu existencia. He ahí con mucha más razón, cuando abrís tus labios para pronunciar la más grande de las mentiras, de las blasfemias que cometen todos los seres, y con mayor crueldad tú que eres Israelita Trinitario Mariano; por todos aquellos que juráis en el nombre de Dios y por Dios, decís: “yo te juro ser fiel en la Causa del Señor, cumplir con su mandato, cumplir con mis deberes espirituales”. Y estando Él delante de tu presencia como Dios y como Padre, juráis en nombre de Dios en vano. Y de ahí entonces estas palabras: Si lo hacéis el Hijo del hombre te demandará, porque a Él le toca defender tu causa. Porque mentís con falsedad y mentira, y con conocimiento de causa.

Y si así cometéis una grave falta ante Dios, con mucha mayor razón es cuando juráis en el camino espiritual, que abarca todas las sectas, creencias o religiones, como queráis nombrarle o sea dentro un camino espiritual.

Lunes, Agosto 18 de 1947.

SEXTO PRECEPTO: No harás trabajo lucrativo en el séptimo día; si tuvieres necesidad por tu pobreza o compromiso verdadero, te impondrás una penitencia, conforme a tus circunstancias, por pertenecer este día a Dios.

El guiador espiritual nos contesta el análisis del SEXTO PRECEPTO: Es que habiendo utilizado todos los días de la semana, el séptimo día esta dedicado al servicio de Dios.

Al decir que está al servicio de Dios; encierra esta labranza: Ocupar unos instantes para hacer un acto de reconocimiento de faltas cometidas, tomar arrepentimiento, y tratar de analizar y comprender las causas que te hicieron caer en la maldad e iniquidad, para que a la siguiente meditación veas que han minorado tus faltas, porque has eliminado las causas y los motivos.

Así también procurarás encauzar los momentos, las horas y con el tiempo hasta el día, en que des consuelo a las almas que lo necesiten. Que vayáis a transitar por los caminos del Señor, a entregar la CARIDAD en todas sus formas y presentaciones, doctrinando, mostrando ejemplos, iluminando las mentes con la claridad de tus palabras, enseñándoles a amarse y perdonarse, y dando palabras de consuelo al que sufre, al que llora. Porque si material no podéis darles, dales palabras de aliento, palabras de luz, de caridad y de amor.

Enseñándoles a no hacer trabajos lucrativos. O sea, que si das bálsamo de curación y tengas que cobrarlo y explotarlo en ese día, en todo lo que llama a tu mente la forma de lucrar la labranza de tu hermano, el sustento de los que han de menester en tu camino. Por ello si lucrases la labranza o el sustento de tus hermanos en ese día, te impondrás una penitencia conforme a tus circunstancias, o sea, sobre lo que hayas lucrado, o sobre el peso de la falta cometida; así será la penitencia en ti, por pertenecer este día a Dios.

Penitencia quiere decir en este precepto; que él que no hiciera bien de lo que ha lucrado con conocimiento de causa, tendrá o recibirá por otra persona lo mismo que hizo, o sea la restitución de su falta en doble presentación de lucro. Si por necesidad cometió esa falta de lucramiento, la Ley es perfecta y como perfecta, recibirá minorado su sufrimiento o su pena. Pero si por avorazamiento, o sea por avaricia comete esta falta y con conocimiento de causa es, entonces lleva y con agravio en sí el “ojo por ojo y diente por diente”.

Velad y estar alertas. Y cualquiera que sea la obra, pensar en ser justos en vuestros pensamientos, palabras y obras; y así estaréis en armonía con tu espíritu y con tu Conciencia, irás recibiendo más paz y comprendiendo más los preceptos del Señor, que encierran luz a la inteligencia y espíritu morador de la Tierra.

SÉPTIMO PRECEPTO: No tomarás la mujer de tu hermano como si fuera tu esposa, ni harás mal a las que no son de tus hermanos.

El pueblo pregunta al guiador espiritual el análisis de este PRECEPTO y nos contesta: No tomarás la mujer de tu hermano como si fuera tu esposa; quiere decir: No tomarle dentro de lo material, o sea, dentro de los planos a que llega o puede llegar el hombre, arrebatando la vida, desgarrando la sensibilidad, y en todas formas despiadadamente destruyendo a la mujer que a su paso se encuentra el hombre.

Todo esto no debe hacerse, ni con la propia, menos con las de nuestros hermanos o las que no son de nuestros hermanos. Si en un camino material no debe de hacerse, debemos comprender que en el camino espiritual menos debe de hacerse; cuando ahí no sólo vamos a destruir lo mundano, sino vamos a destruir al espíritu; vamos a desgarrar la vestidura de gracia, para convertir de pureza a impureza; vamos a dar muerte espiritualmente, vamos a destruir la fe, la confianza, la esperanza, la bondad de amarse y perdonarse los unos hacia los otros.

Por ello, debemos analizar cada una de nuestras palabras que encierran grande enseñanza, para que con ello podáis comprender la magnitud de tu obra. si es el camino del bien recibirás bien. si no habéis respetado, ni amor, ni caridad has tenido para con tu hermana humanidad; no esperéis amor y caridad, ni reneguéis, porque de nada te valdría. Clemencia no habéis tenido en ti, menos podrás tenerla en tus hermanos; porque dice el Padre en su palabra: “Ojo por ojo la corona que te labres, es la que has de ceñirte”.

Amarse y respetarse los unos hacia los otros; para que con ello te dé comprensión, de haber cumplido con este PRECEPTO: No tomarás la mujer de tu hermano como si fuera tu esposa, ni harás mal a las que no son de tus hermanos.

Miércoles, Diciembre 22 de 1948.

OCTAVO PRECEPTO: No tomarás lo ajeno, sin permiso del dueño, ni se te permite la usura, causando graves males con ella; y si esto fuere de restitución para ti, sólo se te concederán las ganancias que están permitidas por las leyes.

El pueblo pregunta al guiador espiritual y nos da la respuesta: No tomar lo de nuestro hermano, lo que no es de nuestra pertenencia, lo que no hemos adquirido con nuestra lucha y trabajo; no debemos tomarlo porque esté delante de nuestras pupilas, con mayor razón sin permiso del dueño.

Ni se te permite la usura, causando graves males con ella, quiere decir: Que después de haber hurtado, robado, todavía atribuimos una falta más a la cometida al hurtar. O sea, la usura, que es lucrar más todavía con lo que hemos hurtado. Porque si al hurtar lo hubiésemos tomado para beneficiar algún hermano necesitado, para aliviar una amargura, un dolor, llevar el pan a algún hogar necesitado o algún auxilio que diera paz a los corazones; podrías alcanzar clemencia y a pesar de ello, llevas ya una falta.

Más si no fuere así y quisieres hacer con ello el lucro, te daría dolor y más dolor a ti, como quién solicitase y recibiera lo que hurtado ha sido por ti. Sería el dolor, porque vas a hurtar más todavía, hurtar la paz de los corazones, la paz de la mente, la paz del espíritu; porque das a quién hayas hurtado la facilidad de que reniegue, de que maldiga, de que pierda la fe y la confianza en ti, o en otros seres, justa o injustamente. Y todo eso, ha de ser sufrimiento para ti; porque si esto fuera de restitución para ti, sólo se está permitido lo que la ley concede, como lo que las leyes de los hombres pudieran entregarte. Más recuerda que hay una Ley inexorable que nos ha dicho a través de los Tiempos, “ojo por ojo y diente por diente”. Que si te es de restitución, te dará grande amargura de haberlo cometido, y si no, lavando y desmanchando serás; porque ésta es la voluntad del Padre.

Estudia, analiza, vela y ora, para que no caigas en tentación.

Lunes, Diciembre 27 de 1948.

NOVENO PRECEPTO: No tomarás bebidas embriagadoras.

Quisiera preguntar a mis hermanos, ¿si han analizado y comprendido este gran PRECEPTO? Y si no lo habéis comprendido, quiere decir: No tomarás aquello, que ha de hacerte perder la mente o sea el SENTIDO de RESPONSABILIDAD en todos y en cada uno de tus ACTOS.

Recordad que os ha dicho el Padre: “Todo lo que he puesto sobre la Tierra, es para regocijo de mis hijos”.

Siempre y cuando sepáis tomarle y conducirte, como verdaderos cristianos. Y sí así no fuese, entonces no habéis sido justos contigo mismo, con tu materia, con tu mente, con tu espíritu, con tu hermano y semejante, con tus hijos, con tus compañeros o pareja.

Habéis faltado en grande responsabilidad espiritual y material; porque no habéis analizado que al tomar, ibas a perder la grande responsabilidad de cada uno de tus deberes. Al tomar estáis expuestos a hacer grandes males con ello, al herir la sensibilidad de aquellos seres, que estuvieran al alcance de vos en el camino. Infringiendo estaréis de un gran PRECEPTO: No tomarás bebidas embriagadoras.

Porque recordad; que ello, es la perdición de la humanidad, pobres, ricos, sabios y todos de distintas religiones existentes sobre la Tierra. Si infringiendo sois alba tras alba de este PRECEPTO, vuestra mente pierde la fuerza, la fortaleza, el desarrollo de todas las actividades espirituales y materiales; y así seréis el hombre inútil a tu hogar, a tu religión y hasta de ti mismo. Por ello os digo, ten caridad de ti, para que puedas tenerla de tus hermanos.

Miércoles, Diciembre 29 de 1948.

DÉCIMO PRECEPTO: No tendrás ocupación ruinosa, o que quite la moralidad y proteja en algo los vicios.

El pueblo pregunta y el guiador espiritual contesta. No tendrás ocupación ruinosa, quiere decir: Lo que es ruin, pasiones insanas, depravaciones, ejemplos que quitan la moralidad, la pureza y la sanidad de las almas.

Trabajos a los cuales se ocupan hombres, mujeres, jóvenes, y que en cada una de sus obras llevan al vicio. El que enseña a jugar de esos juegos indebidos, pervierte la MENTE, el CUERPO y el ESPÍRITU, y lo enseña a ser esclavo de su ociosidad, de su vicio u ocupación.

Así, se van sucediendo, apoderando o tomando ese cuerpo de lleno, para ser esclavo de los demás vicios. Como son tomar cosas indebidas o sea el hurto; violación de los derechos morales y materiales que le rodean; tomad o aplicar de todos los vicios existentes. A medida que ese hermano o hermana transite sobre la Tierra, irá sembrando la mala hierba, todos los vicios, todas las desgracias; para dejar hundido en las tinieblas de sus pasiones, en la oscuridad de su mente, a todos aquellos corazones que tuvieron la desgracia de acercarse por su camino.

Por ello, padres de familia, hombres, mujeres, juventud de todas las creencias, de todas las tribus de toda la redondez de la Tierra, siempre recuerda este PRECEPTO. Al analizarlo, estudiarlo y comprenderlo, habrás encontrado más y más luz para tu espíritu, la paz para tu envoltura y la comprensión para tu mente.

Miércoles, Enero 5 de 1949.

DÉCIMO PRIMER PRECEPTO: No protegerás la guerra civil, dividiendo a tus hermanos, y sólo se te permitirá que tomes parte en guerras extranjeras, cuando el gobierno, sea el que fuere, así lo considerare; y aún así, te portarás con la mayor caridad, porque todos sois hermanos e hijos de Dios.

El pueblo pregunta al guiador espiritual y nos contesta: No protejas la guerra civil, dividiendo a tus hermanos. Este PRECEPTO no nos habla nada más de la guerra material en la cual se arrebatan la vida hermanos contra hermanos; pueblo contra pueblo; raza contra raza. Sino también de aquella guerra mental, en la cual se apoyan mental y materialmente, las ideas que llevan por objeto o van con el fin de separarse o de distanciamiento material y espiritualmente.

¿Qué se imparte en esas guerras? Odio, rencor, envidia, orgullo, vanidad, soberbia e impureza de pensamiento.

De esto es de lo que se alimenta todo aquél que quiere seguir, o aquél que le va enseñar el camino de la guerra; porque mueren en él todas las virtudes que son: Fe, en que se cumpla la voluntad del Padre en su envoltura, en su espíritu; esperanza de que su oración, que hace alba tras alba, traiga el fruto de su esfuerzo. ¿Y cuál es ese fruto? La resignación y la paciencia, en que el hombre debe de estar revestido, para cumplir fielmente la sagrada misión, para la cual fue enviado a este plano terrestre. Aquél que quiere seguir ese camino, mató su caridad porque va a la guerra con la mente ya impregnada de odio, y en esa forma, no puede llevar caridad en su corazón hacia sus hermanos; no lleva más que el ansia de destruir, de exterminio, de venganza hacia sus hermanos.

Más el Padre nos muestra, que si no sabéis amaros hermanos con hermanos, o sea, si no sabéis respetar en lo interno de tu hogar, de tu patria; no sabrás tampoco amar a los que fuera de tu casa están o que fuera de tu patria moran.

Que los de adentro o los de afuera, sean siempre en tu reconocimiento de que son tus hermanos. Que seas tú siempre destruyendo ese espíritu de guerra. ¿Cómo? Ahuyentándolo de ti, de tu mente, de tu corazón y de tu espíritu; y depositando dentro y fuera de tu hogar y de tu patria el Espíritu de la paz, que es tu Dios y Señor. Haz en tu corazón el templo de la luz, y engalánalo con todas las virtudes que encierra tu espíritu; satúralo con el espíritu del bien para vencer el mal. Con esa ansia infinita de adquirir el camino de la vida espiritual y esa bondad en ti, elevará tu espíritu a un plano más elevado de cultura espiritual; palparás, sentirás y llevarás siempre la paz en tu espíritu, y serás el mensajero de la paz espiritual de todo hombre sobre el haz de la Tierra.

Y forma un camino seguro con tus ideas, pensamientos, palabras y obras; para que ese camino de luz haya de conducirte a tu verdadera patria, donde no hay discordias, donde no hay odios, donde solamente hay la luz y el perdón. Sigue ese camino recto y seguro; y en esta forma, tendrás la seguridad de transitar a la voluntad del Padre, más no a la vuestra.

Y si yendo fueras a una guerra civil o extranjera, sería portándote a la altura, en que os habéis trazado vuestro camino, sea con amor, unión, caridad y perdón; y en esa forma la paz será contigo.

Tarde o temprano la paz verdadera será, desde la mente y hasta el cuerpo mundano del hombre; y la luz brillará en todos los espíritus moradores de la Tierra, encarnados y desencarnados. Porque esta es la voluntad del Padre, para que seas amándoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros.

Miércoles, Enero 12 de 1949.

DÉCIMO SEGUNDO PRECEPTO: No harás infanticidio en los niños que están por nacer; y si lo hacéis, seréis castigados por el Espíritu Santo.

No harás infanticidio en los niños que están por nacer; quiere decir: que el que comete esa falta, ésta destruyendo la obra bendita del Padre.

Aquél espíritu que ya ha sido confiado hacia la SAGRADA MISIÓN, que ha de cumplir sobre la Tierra; le fue quitado ese deber por su hermano, que por su ceguedad, le quito un grado evolutivo, que le había sido confiado para cumplir la restitución. Se le ha hurtado un tiempo de lucha y trabajo, se le ha hurtado una nueva etapa de perfección, que no sabemos, si sería la última, o sería el primer grado evolutivo; porque en los altos juicios de Dios, solamente Dios.

Esa madre, puso o sembró, como queráis nombrarle, un nuevo dolor en su existencia, y volverá a ser, como escrito está: “Ojo por ojo y diente por diente”.

Más dice la terminación de este Precepto: … y si lo hacéis, seréis castigados por el Espíritu Santo. Y por esto contemplamos cuadros muy horrendos, vidas muy dolorosas, hijos que aborrecen a sus padres.

No solamente es, en grado de degeneración. Sino también, que ese espíritu que ha vuelto al mundo, por conducto de ese espíritu nuevamente encarnado, reconoce el error o el dolor que le fue dado. Y aquel hijo, aborrece a sus padres, porque el cuerpo “polvo es y en polvo ha de convertirse”; pero el espíritu es en la inmortalidad. Y cuantos grados evolutivos tenga, reconocerá quién le tronco un grado evolutivo de su propia existencia. Por ello, encontraréis en el camino a tu hermano y semejante y decís: “yo te aborrezco, siento repugnancia por mi hermano o hermana”. No le conoces en la vida que transitas, pero tu espíritu que es luz y verdad le reconocerá, cuantas reencarnaciones tenga y sea por doquier de los caminos por donde le encuentre; ha de reconocerle como el destructor, como el obstáculo, o como el hurtador de un tiempo perdido, de toda una vida desperdiciada. Porque no sabíamos o no sabemos si era un bienhechor de la humanidad que había de sembrar luz y más luz, paz, consuelo, fuerza y fortaleza en el espíritu de la humanidad.

Por ello este PRECEPTO, analízalo medítalo y piensa: No harás infanticidio en los niños que están por nacer y si lo hacéis, seréis castigados por el Espíritu Santo. Porque recuerda que, el espíritu no tiene sexo. Hoy puede ser en envoltura de mujer, y en la siguiente reencarnación en envoltura de hombre; pero de todas maneras el espíritu ha de ser el mismo. Y ya sea en envoltura de hombre o de mujer, siempre han de reconocerte los espíritus, sean uno, dos o tres; a cuanto niño le quites la vida, cuanto y cuantos espíritus han de reclamarte. Por ello estar alerta y no caigáis en tentación.

Lunes, Febrero de 1949.

DÉCIMO TERCER PRECEPTO: No tratarás mal ni con rigor a los pobres, sean los que fueren.

Nosotros preguntamos al guiador, ¿Qué significa esté PRECEPTO? Y él nos contesta: No tratar mal a nuestros hermanos.

Dentro de la vida material hay pobres en distintas formas como son: Pobres en muchos grados; pobre el que trabaja, porque aunque trabaja y con lo que gana, no cubre sus necesidades de él ni de los suyos; pobre aquél que lucha para encontrar trabajo y no lo encuentra; pobre aquél que mendiga y le son cerradas las puertas; pobre aquél que no tiene ni el pan para llevarlo a sus labios cotidianamente, desnudo de ropaje, sin techumbre; pobre aquél que también ansia tenerlo y no lo tiene, y al no tenerlo, le es tratado con crueldad, con maldad, con iniquidad. Porque aquél que lo tiene con burla es, con orgullo, porque cree que nunca ha de faltarle, que porque tiene nunca ha de necesitarle.

Si no se debe de ser despiadado con estos seres, con estos hermanos o con estos cristianos o con estos espíritus; menos debe serse cruel, despiadado y falta de caridad con aquél que es pobre de espíritu. Pobre de espíritu sí, porque en él no hay odio, ni rencor, ni envidia; pobre de espíritu porque ama a sus hermanos, sin ver su falta. Y por ello la humanidad le nombra corto de espíritu, porque sufre al ver el dolor de sus semejantes; porque llora, ante el llanto de sus hermanos; porque si se le ordena que perdone, perdona; y porque en la pureza de su espíritu, no hay más que humildad, amor y caridad; de la cual muchos abusamos y los tratamos con el rostro de indeferencia, con el orgullo o con la vanidad. Sin pensar, sin analizar, que estamos faltando a la Ley de “amarnos los unos a los otros y perdonarnos los unos a los otros”.

Es grande el que insulta a su hermano, al que le trata con rigor, el que le ofende, el que le hiere; es grande pero de maldad, es fuerte en la iniquidad, y este camino no debéis seguirlo jamás, porque esta no es la voluntad del Padre.

Por ello, examina siempre tus ACTOS, cultiva tu mente y tu espíritu en las obras grandes, o sea, en la fortaleza para tus hermanos; la luz para tu espíritu. La caridad, el amor, la humildad, la mansedumbre y el perdón entrégalos siempre a tu hermano, ya sea, por su grado evolutivo espiritual, o cual fuere el grado de su vida material.

Porque hay otros pobres más grandes, los que teniéndolo todo sobre el haz de la Tierra, carecen hasta del más pequeño grado de espiritualidad, carecen de PAN de la VIDA, carecen del AGUA VIVIFICADORA de GRACIA, de todo sentimiento de unión, de unificación y de caridad; ellos si son los más pobres. Porque ni con todo el oro del mundo, han podido cultivar en su espíritu un ATOMO de LUZ dentro del verdadero camino que debe conducirles a Dios.

Por eso debemos estar revestidos ricos o pobres, ancianos, jóvenes, mujeres o niños, de la CARIDAD. Porque si hay CARIDAD en nosotros, habrá CARIDAD en los cuatro ámbitos de la Tierra; no habrá discordia, no habrá envidia y sólo habrá LUZ y más LUZ en todo el morador de la Tierra. Muchas hojas había hablarte de esto, y muchos días me estaría contigo, entregándote sobre este bendito PRECEPTO; por ahora analízalo, grábalo en tu mente y que la paz sea contigo.

Lunes, Junio 5 de 1950.

DÉCIMO CUARTO PRECEPTO: Nada de lo creado maldecirás.

El guiador espiritual nos dice: Este PRECEPTO nos enseña a ser conforme con todas las cosas, que el Padre ha puesto en nuestro camino; que sepamos interpretar hasta que altura de necesidad hallamos necesitar de ellos, para que no más tarde hallamos de arrepentirnos al maldecir lo que fue hecho para regocijo de nuestros espíritus y materias. Por eso al empezar una obra de la clase que sea, hay que pensar, estudiar y meditar si es para bien o ha de sernos para mal. Por ello hay que analizar y así estaremos alertas, para no maldecir algunas de las obras hechas por la Naturaleza o formadas por la mano omnipotente de Dios.

El Soplo divino de la espiritualidad o para que mejor comprendas el HOMBRE, que está hecho a imagen y semejanza de Dios, porque es Espíritu Puro; y el espíritu que encierra el templo de la espiritualidad del hombre, es también espíritu puro. No te sorprenda el mundo de las tentaciones y te haga maldecir las obras que no halláis podido analizar; te digo esto, porque te olvidas que sois padres y maldices a tus hijos. ¿En qué forma? En esta, diciendo: “Maldito seas, o diciendo maldito en una frase muy vulgar “escuincle”. No debéis maldecir, porque formáis una sentencia, que es esta: “Lo que atares en la Tierra, será atado en el Cielo; lo que desatases en la Tierra, será desatado en el Cielo”.

Y así, todo lo que está en tu camino, por falta de caridad, de amor, de comprensión o de análisis, maldices; recuerda que te habéis atado a una sentencia que te será cobrada a muy alto precio. Porque después hay que lavar y desmanchar la culpa; viene aquella otra palabra: “Ojo por ojo y diente por diente”.

Retira esa costumbre y en lugar de maldecir, bendice; para que seas bendecido, sano y salvo en tu camino. Si alguien te ofendió, bendice; si alguien te arrebato la vida material o espiritual, bendice; para que por otras almas a quien hagas el bien, seas bendecido; y hasta haciéndoles mal, también te bendigan. Porque así obligáis al espíritu a bendecir y a no sentir jamás el deseo de maldecir.

Miércoles, Junio 7 de 1950.

DÉCIMO QUINTO PRECEPTO: No tratarás con desprecio a los que sufren enfermedades, que tú llamas asquerosas.

El guiador espiritual nos explica este PRECEPTO, y nos dice: Que nosotros encontramos un enfermo de alguna enfermedad que nos da asco y le despreciamos.

El desprecio en esta forma material, es decir: “¡que sucio!, ¡que repugnante!” O negarle todo derecho de vida: “¡como no mejor se ha muerto!; ¡deberían recluirlo en un lugar donde no presentará este aspecto!” Esto y mucho más decís de él, al negarle la vida, o sea, el derecho que tiene de vivir entre nosotros. Es doloroso, pero así lo hacemos. Y si analizando le hemos negado la vida entre nosotros; más doloroso es cuando le negamos la vida de la espiritualidad, que es la caridad, la ternura, el auxilio con los dones espirituales que llevamos, de las palabras de consuelo. Porque no sabemos, si la enfermedad no sea corpórea, sino halla alcanzado hasta contaminar su vida espiritual.

Por ello, en lugar de despreciarle, luchemos y trabajemos en ese momento en que lo contemplamos, deseándole la luz para el progreso de su espíritu; bendiciendo su mente y su materia; enviándole nobles y sanos pensamientos. Porque en su materialidad no alcanzó a analizar la causa de su enfermedad; y nosotros no debemos juzgar su causa, sino ayudarle a la reivindicación material y espiritual. Por ello, este hermoso PRECEPTO. Yo te lo doy en cortas palabras de análisis; tu mente a la altura de esta elevación en que estás, te extenderás en el análisis y encontrarás que es la verdad.

Porque, hay otras clases de enfermos que debían de producirte mucho mayor asco. Y a ese enfermo lo toleras y no pones algo de tu parte para curarlo; aún sabiendo que el remedio está en ti mismo. ¿Sabéis a que enfermedad me refiero? Al que murmura, al que miente y al que no tiene caridad de sus hermanos. Velad y orad, para que esto te dé la luz, y no vayáis a contaminarte de esta lepra, que está invisible en el sentir humano; eso es, en lo que más sufre la humanidad. Aún así, te digo: que Velando, orando y perdonando, podrás formar el mundo que tanto quieres, de paz en la humanidad. La paz sea contigo.

Jueves, Junio 8 de 1950.

DÉCIMO SEXTO PRECEPTO: No hablarás de los seres en público causando su deshonra.

Este PRECEPTO nos habla, de lo más importante en la Obra espiritual. Quiere decirnos que no deben hablar de los seres causando su deshonra. Porque al hablar de ellos, estáis mintiendo, porque ellos no son los imperfectos, las imperfectas son las envolturas. Y al hablar de los seres, hablas ciegamente, porque dices: “Pedí a los seres este testimonio, pedí al hermanito espiritual y das el nombre del ser y me regaño, y me recomendó impurezas de lo superfluo y malo; o me corrió o me levantó de la fuerza o me retuvo de la potestad”.

Cuantas innumerables cosas podrás decir, de esos benditos SERES ESPIRITUALES injustamente, equivocadamente. Y puedo decirte que es por falta de análisis; en la causa, si es la materia la imperfecta, la que está o mezclo su imperfección, arrastrando así, el honor espiritual de los benditos seres bienhechores de la humanidad.

Si no te es permitido murmurar de tu hermano en lo material, con mucha mayor razón no te es permitido el que murmures o deshonres a los benditos seres; que son la fuerza, que son el sostén del débil, que son los cirineos que nos ayudan con la cruz dentro de nuestros deberes materiales, como en los deberes espirituales.

Por eso, hay que analizar siempre, para poder hablar en justicia; para que el día de mañana, no se hable de ti con la misma injusticia, con que tú lo habéis hecho. El Padre sabía, hasta donde podíamos llegar en la confusión y por ello nos dejó por heredad, este gran PRECEPTO: No hablarás mal de los seres en público causando su deshonra.

Muchos testimonios o formas en que se deshonra al Mundo Espiritual. Pero lo dejo a tu análisis, al recordatorio de tu mente, y a la comprensión de esta gran verdad; para que no seas tú en una de tus más grandes equivocaciones, en que habéis caído.

Jueves, Junio 8 de 1950.

DÉCIMO SÉPTIMO PRECEPTO: No abandonarás a tus hijos en manos extrañas, y solo lo harás por tu necesidad de que otro les haga el bien, cuando sea conocida la conducta de la persona bienhechora.

Este PRECEPTO es de gran sabiduría. Porque al dejar a tus hijos en manos extrañas, es como abandonar tu deber contraído con ellos espiritual y materialmente. Si vos que sois sus padres, no habéis sido en la justicia para guiarles sus pasos y enseñarles la cultura espiritual. ¿Qué harán de ellos, los que ninguna responsabilidad tienen y están exentos de la misión?

Si tú no has podido sembrar la caridad en tu corazón, para sembrarla más tarde en tus hijos, que es parte de tu vida, que formó parte de tu ser, que te dio horas de dicha y satisfacción. No has podido resistir la cruz de ese deber; con mucha mayor razón, a los seres a quienes los habéis dado, sin saber si tenían amor, caridad, ternura y piedad, para con esos niños. ¡Que f
Gerardo Anaya
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Registrado: Mié Jun 28, 2006 11:03 pm

Continuación del Segundo Libro de Oro

Mensaje por Gerardo Anaya »

Nuevamente me paso lo mismo... bueno, he aquí la continuación...

Continuación del Segundo Libro de Oro

DÉCIMO SÉPTIMO PRECEPTO: No abandonarás a tus hijos en manos extrañas, y solo lo harás por tu necesidad de que otro les haga el bien, cuando sea conocida la conducta de la persona bienhechora.

Este PRECEPTO es de gran sabiduría. Porque al dejar a tus hijos en manos extrañas, es como abandonar tu deber contraído con ellos espiritual y materialmente. Si vos que sois sus padres, no habéis sido en la justicia para guiarles sus pasos y enseñarles la cultura espiritual. ¿Qué harán de ellos, los que ninguna responsabilidad tienen y están exentos de la misión?

Si tú no has podido sembrar la caridad en tu corazón, para sembrarla más tarde en tus hijos, que es parte de tu vida, que formó parte de tu ser, que te dio horas de dicha y satisfacción. No has podido resistir la cruz de ese deber; con mucha mayor razón, a los seres a quienes los habéis dado, sin saber si tenían amor, caridad, ternura y piedad, para con esos niños. ¡Que falta de caridad sois y seréis si cometéis esa falta! Es como dejar árboles tiernos sin cuidado, sin amparo y en el mar anchuroso de las pasiones, para que lo azote el vendaval del tiempo; para que inclementemente sean destruidos sus cimientos de fe, de confianza en Dios, de creer en la humanidad. Así, ha perdido la fe en los seres más queridos de su vida, en sus padres; si ha perdido la fe en ti.

¿En qué habéis convertido ese árbol? En el árbol del mal, que dará fruto amargo a la humanidad, porque así le sembraste desde temprana edad. Por ello analiza, estudia dentro de este camino espiritual; piensa y resuelve justa y piadosamente tu vida, para que no seáis obradores de la mala semilla, de la cual un día ha de reclamarte la humanidad.

Sé noble y justo en esta gran misión; sacrifica todos los jolgorios del mundo, todo lo pasajero, para que puedas cumplir, con esta gran misión confiada en tu camino: No abandonarás a tus hijos en manos extrañas, y solo lo harás por tu necesidad de que otro les haga el bien, cuando sea conocida la conducta de la persona bienhechora.

Lunes, Junio 26 de 1950.

DÉCIMO OCTAVO PRECEPTO: No esforzarás a los niños a que hagan aquellos trabajos que les enseñen vicios.

Este PRECEPTO, nos habla de muchas cosas; entre ellas, el trabajo que sabiendo nosotros con conocimiento de causa, que la mente de la juventud, es fácil de impresionarla en los buenos o malos entendimientos. Las materias de la juventud, son como el papel blanco y puro, limpio. Pero que los humanos, unos como padres, otros como tutores, otros como guardianes y otros como compañeros o amigos, ponen en ese papel de la mente de la niñez, la IMPUREZA.

Así, la mente se ensucia, se mancha y se graba con letras de oro imborrables, lo que se halla escrito en la mente de la juventud; y así después, si queréis borrar lo que has grabado, mucho trabajo ha de darte. Porque sí trabajo os da borrar las letras sobre el papel, más trabajo te dará el querer borrar, lo que habéis escrito en la mente de la niñez, de la juventud, de la mente humana y en el sentir humano. Por ello este PRECEPTO; analiza, piensa y medita, lo que es este PRECEPTO para ti, para tu hermano.

Porque es grande la responsabilidad que pesa sobre ti. Porque después de luchar tú, tienes que enseñar y hacer luchar a los demás, sobre la edificación de este PRECEPTO; que te conviertas en guardián entre los padres de familia, de este gran PRECEPTO. Porque él, te habla de la trasformación del mundo, te habla de las nuevas generaciones, te habla de las actuales.

Por ello dice: No esforzarás a los niños a hacer trabajos que les enseñen vicios. Te habla de no pervertir sus costumbres, sus ideas, su corazón y toda una vida a seguir, limpia y pura. Procurar que la mente de los niños sea grabada con nobles y bellos pensamientos; con piedad y bondad a las generaciones; con perdón hacia las generaciones.

Y si lo hacéis así, entonces habrás edificado no como la torre de Babel, que pueda ser destruida, sino como la columna fuerte y valerosa, que resista las inclemencias del tiempo; porque así, no habrá en ellos nunca la renegación ni la desesperación, que robe la paz de su corazón y la luz de su espíritu.

DÉCIMO NOVENO PRECEPTO: No enseñarás a persona alguna, historias o cuentos por vía de consejas, de la manera siguiente: de diablos, condenados, brujas, duendes, espíritus malignos, apariciones de imágenes que no hayan sido verdad, castigos falsos, transformaciones de gentes, todo lo superfluo y lo malo.

Nos dice el guiador espiritual: Este PRECEPTO nos habla del pasado, del presente y del futuro. Porque siempre, hemos hecho una mezcla de lo bueno con lo malo. Porque la Obra, siendo limpia, siendo pureza, siendo amor, en una palabra perfección en el camino de la espiritualidad; le hemos mezclado, unos por tener más pueblo, añadimos a la Obra lo de espíritus malignos, lo de brujos, lo de duendes. Y así, sorprendemos a la humanidad en la credulidad de esos acontecimientos que nuestra imaginación forja como cierto.

En otra forma, decimos a nuestros hermanos que paga un grado de PURIFICACIÓN, y le decimos: “Estáis condenado; que el espíritu maligno va a llevárselo, o a perderlo, o a confundirlo”.

En otra forma decimos: “Se ha aparecido una imagen”. Pero que no analizamos que estamos a la altura de la perversidad y que, nuestra imperfección nos aleja de la dicha de que pudiésemos tener, de contemplar una imagen; más nosotros forjamos y decimos, ser cierto y verdadero, cuando sabemos que es mentira, y por eso nuestra duda, nuestra desconfianza.

En otra forma; castigos falsos decimos, cuando estamos sufriendo en el lecho del dolor: “El Padre nos ha castigado”. Cuando hemos tenido un accidente, cuando hemos perdido las llaves del trabajo, cuando carecemos de lo más indispensable, cuando nos hace falta el hogar, cuando hemos perdido a los seres queridos, siempre atribuimos al Padre todos estos castigos que nos envió y le decimos en nuestra ignorancia, como un reproche: “¡Dios mío!, ¿por qué me has castigado así? ¡Dios me ha castigado! ¡El Padre no tiene misericordia de mí!” Y como esto más te diría, que he escuchado decir; por tanto: “¡Que me ha castigado, yo ya no creo ni en Dios, ni en nada, ni en nadie!”

Atribuimos al Padre, lo que nosotros no hemos podido ANALIZAR, ESTUDIAR, COMPRENDER, ni MEDITAR; cuáles fueron las causas, los motivos, el origen que orilló, que nos llevó o que nos hizo caer. Y si estudiarás, se podrá comprender que Dios, nada ha tenido que ver, en estos castigos. No ha sido más que se ha llegado la hora de la restitución: “Ojo por ojo y diente por diente”; “con la misma vara que mides, has de ser medido”.

Más después de ello, atribuimos otra mentira todavía; la transformación de los seres encarnados. Decimos a nuestros hermanos, haberlos visto convertidos en gatos, perros u otros animales o en otras formas o en otras circunstancias; todo lo superfluo y malo está en nuestra mente calenturienta, de tendencias impuras, de tinieblas y de ofuscaciones.

Por ello, mucho te hablaría de este PRECEPTO, pero es muy corto el análisis que te hago de esta verdad para no quitarte todo el trabajo. Sino para dejarte lo mucho que te falta por ANALIZAR, de este hermoso PRECEPTO; que te enseña a conocer un mundo distinto que es “PENSAR es CREAR”.

Y si piensas que eso es, tú lo edificas, tú edificas un mundo lleno de tinieblas; cuando en la verdad, el Padre os ha confiado un mundo lleno de luz, de gracias, de dones, de virtudes y de amor. Para que por ese camino le busques y puedas encontrarle, limpio y sano. Porque todo aquél que dijere la verdad, la paz será con él, porque esta sembrando limpia y sana la semilla.

Más todo el que enseñe, lo que el DÉCIMO NOVENO PRECEPTO os prohíbe, sois los que estáis sembrando la mala hierba, contaminando las mentes y manchando con tu tendencia, el camino de la humanidad. Sois los destructores de la Obra bendita del Padre.

Lunes, Julio 10 de 1950.

VIGÉSIMO PRECEPTO: No retendrás lo ajeno en tu poder.

Este PRECEPTO te habla en lo espiritual, de la sagrada misión que habéis contraído en la vida espiritual.

Los dones que te fueron entregados, no es propiedad tuya, sino te fueron dados para el servicio de la humanidad. Para el menesteroso, para el hambriento y el sediento; para el enfermo de materia y débil de espíritu. Y tú, teniendo estos dones confiados, para beneficio de la humanidad entera, los retienes mezquinamente en tu poder; sin pensar, que con esta falta, sin pensar que con ello, estáis faltando a este hermoso PRECEPTO.

Más te contemplo que esos dones, en el retenimiento que haces de ello, en lugar de multiplicarse, se agotan. ¿Sabéis por qué? ¿No? Pues voy a decírtelo. Porque el Padre dice en su palabra: “Lo que doy no lo quito, más si lo retengo”.

Y sucede, que no dando a su dueño los tesoros que se te han confiado como depositario, de esas virtudes, como un honor conferido; porque debías de considerarte como el arca donde se guardan los tesoros de la dicha y el bienestar para la humanidad. Para que, a medida que confíes a sus dueños el tesoro que les corresponde, puedas tú llevar en recompensa: El premio de tu lucha y trabajo; más luz de la experiencia; multiplicada la caridad que sembraste; y recibiendo del amor que diste a cada uno de tus hermanos, de tu abnegación, de tu sacrificio, de tu bondad, de tu ternura, del dominio de tu carácter.

¡Cuán necesario, es que analices tu CARÁCTER! Porque cuantas veces, por tu carácter despreciativo, orgulloso y vanidoso o falso, habéis retenido en tu poder los tesoros de la espiritualidad, que son de la humanidad. Si por bueno se te dieron esos dones, es necesario que seas, mucho más bueno. y si sois malos, esos dones te trasforman en bueno, en noble y en justicia para que domines tu carácter.

Lunes, Julio 17 de 1950.

Continuación del VIGÉSIMO PRECEPTO: Más si eso te he dicho del camino espiritual, más, voy a recordarte el terreno material, de la existencia que vais transitando; si sois el caminante que vais haciendo descanso, en cada uno de los parajes de tu vida.

¿Para qué retener en tu poder, lo que no te ha costado ni desvelos ni sacrificios? Y que al retenerlo, no sabes si con ello siembras dolor y sufrimiento; desolación y tristeza; el abandono y la miseria.

Y por ello te recuerdo este PRECEPTO: No retendrás lo ajeno en tu poder. Porque así podrás decir: “Al César, lo que es del César; y a Dios, lo que es de Dios”. Porque sí hacéis obras buenas al no retener lo ajeno, cumples con Dios. Y por ello, analiza cada uno de tus ACTOS; para que veas, pienses y analices, hasta donde te es permitido por la ley del espíritu entregar, para tener paz y sembrar buena voluntad.

VIGÉSIMO PRIMER PRECEPTO: Visitarás y consolarás a los enfermos, siempre que puedas.

Nos enseña este PRECEPTO: Que habiéndonos hablado el Padre en los PRECEPTOS anteriores de la CARIDAD; nos deja a nuestro libre albedrío, para probar nuestra caridad, nuestro amor y nuestra mansedumbre, en el cumplimiento del deber espiritual. Para así, consolar a los enfermos, auxiliarles y ampararles en esa hora de tribulación y de angustia.

¿Sabéis por qué el Padre, no te obliga a consolarle, auxiliarle o ampararle? Porque Él que todo lo ve y lo contempla, sabe que nosotros estamos más enfermos; y que no sabríamos por nuestra misma enfermedad espiritual y material, dar un consejo con justicia, con bondad o con ternura. Porque muy lejos están de nosotros esos dones espirituales, porque no hemos querido apacentarlos en el fondo de nuestro corazón.

Y si nuestro corazón y nuestra mente están vacíos. ¿Qué podríamos dar, a estas almas necesitadas? Nada. Porque nuestra mente está impregnada de la rebeldía, del odio, del rencor, de la venganza, de la soberbia.

¡Cuanto te diría de ello! Y en ese momento entregarías mentira; y por ello, esta grande bondad del Padre, que no nos obliga, pero sí, nos ha dicho una gran verdad: Siempre que puedas visitarlos y consolarlos, a los enfermos de materia y a los débiles de espíritu.

Te digo que veas este PRECEPTO con toda la caridad que pueda darte tu adelanto y tu progreso espiritual.

Miércoles, Julio 26 de 1950.

VIGÉSIMO SEGUNDO PRECEPTO: No tomarás armas en contra de tus hermanos, ni les quitarás la vida de ninguna manera, sea con armas o sea civil.

Este PRECEPTO, nos dice nuestro guiador espiritual, es referente: a las armas mental, material y espiritual.

Las armas más poderosas con que más seguido nos destruimos son: la mentira, la envidia, la falsedad, la hipocresía, el fanatismo, la impureza; innumerables formas te mostraría, pero te muestro estas palabras, para que tú más ampliamente, puedas dejar que tu mente, encuentre de cada una de estas palabras los prejuicios, que siembra la humanidad entera y tú. Como verdadero Israelita, como verdadero Cristiano, debes pensar en echar al fuego estas armas, que no han servido desde el principio del mundo, más que para destruir la felicidad que teníamos por heredad.

Recordemos que Adán y Eva les fue entregado un paraíso espiritual, y dentro de ello, lo que había de ser servicio corporalmente, y así hubiesen venido viviendo las generaciones en un mundo de paz, de unión, de armonía y de bienestar. Pero vino la primera tentación, el deseo de perturbación, de ansia por encontrar lo que había en los misterios de la vida. Y por querer encontrar, escudriñar el más allá de lo permitido, ha sido la perdición, el gemir y llorar de los pueblos, hasta la actualidad.

Cuántos bienhechores en esencia divina, han apacentándose en el plano terrestre, con el amor de santificación para la humanidad y nada han podido hacer; porque las puertas herméticamente cerradas del corazón humano, no han querido abrirse jamás a la verdad, a la realidad y a la sabiduría infinita de Dios.

Más yo, humilde ser espiritual, toco la puerta de todos estos corazones. Para que si estas verdades caen como gotas de agua en el jardín de las flores marchitas de tu vida, las recibas y las dejes sentir en ti; en tu análisis de ello, como agua vivificadora de consuelo. Te haga necesitar y te haga sentir más la necesidad de estudiar y de encontrar en este libro, no solamente la gota de agua, sino el rocío que te de el consuelo en las horas de tristeza, en las horas de dolor y en las horas más amargas de la vida; como es la confusión. Tómalo en tus manos y ve que te he hablado de las armas en contra de tus hermanos.

Y ahora te diré ni les quitarás la vida; porque hay muchas formas de quitar la vida. Y una de ella y muchas de ellas te diré.

Lunes, Julio 31 de 1950.

Es murmurando. Abriendo tus labios, viéndote en un espejo encontrarás que al contemplar, hay un instrumento pequeño, que lleva por nombre LENGUA: Ese aparato, es el más grande destructor de la humanidad.

Porque, con razón, sin razón, sin justicia, sin análisis, ella actúa en su libre albedrío; y ese libre albedrío es el más mortal veneno que se desarrolla por ese instrumento tan pequeño, que emponzoña, contagia y mata instantáneamente. Riega el veneno de la mentira, de la falsedad, y es tan contagioso que te convierte a ti, si no estás alerta, en el más grande mortal; en el ser que le quita la vida a sus hermanos, por la difamación de honor, por la mancha que deja caer sin piedad sobre un hogar o sobre todos los que están al alcance de esa ARMA VENENOSA.

En muchas formas podría explicarte este PRECEPTO; pero te lo dejo, en este pequeño análisis. Porque tú amado hermano, encontrarás al contemplar tu aparato el mejor análisis, que yo pudiese darte.

Piensa, analiza, estudia y encontraréis la verdad, de estas de mis palabras; al recordar todo el daño que sembraste y que ahora vas a cosechar. Y que, si quieres al ver tu cosecha, sea menos dolorosa; al ver tu semilla toda manchada y llena de dolor y de amargura. Entonces, empieza a dominarte y trata de comprender hasta que punto te es necesario utilizar el libre albedrío.

Por ello, querido hermano, sea cual fuese tu creencia, tu religión o tu doctrina, estudia estas verdades que te conducirán por el camino que habéis pensado encontrar algún día, que es: La paz, que es el camino de la luz, porque en el está la paz de la conciencia del hombre.

Sí, encontraréis mucho trabajo para encontrarle y harás muchos sacrificios, correrán lágrimas de amargura al ver que tu labor no ha sido comprendida. Pero no desesperes, que también se acercará la hora de las lágrimas de satisfacción, lagrimas de paz y brotadas de lo más interno de tu corazón, del templo sublime de la espiritualidad.

Y cuando hallas dominado por completo todas estas tendencias, habrás llegado a donde está la Vida Eterna; la vida de la espiritualidad. La vida en la convivencia con tu Dios y Señor, para estar con Él, en eterna comunión.

Por eso la terminación de este PRECEPTO: No tomarás armas en contra de tus hermanos, ni les quitarás la vida de ninguna manera, sea con armas, o sea civil.

Dice el iniciador de la Obra espiritual: “Cumplid, hijos míos, con estos VEINTIDÓS PRECEPTOS; y veréis a mi Padre en todo su esplendor; CARIDAD y más CARIDAD con vuestros hermanos, y daréis testimonio de mi Padre”.

Te dice este humilde ser espiritual: Si algo de esto, que te he dado; ha podido sanar en parte la herida de tu corazón, entonces haz un instante de recogimiento, de meditación, para que siga alumbrando tu camino; es lo que te dice este humilde ser espiritual.

La paz sea contigo.

Guiador espiritual: José Montalvo.
Materia: Consuelo Delgadillo Zúñiga.
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